Salud

9 alimentos que tirar a la basura para tener una nevera saludable

12 de junio de 2017 – Agencias.

Si no los compras, no te los puedes comer. ¿Hay algún truco mejor que ese? Esos restos de comida china que se pudren al fondo de tu nevera desde el mes pasado no son lo único que sobra. Los siguientes alimentos y bebidas esconden toneladas de azúcar, calorías vacías o grasas trans. No están todos los que son, pero sí son todos los que están:

Papas fritas congeladas

Somos muchos los que encontramos imposible resistirnos a un plato de papas fritas, en especial cuando la alternativa es una insípida ensalada. Por mucho que sepamos que todo ese montón de calorías no nos conviene en absoluto, se nos hace la boca agua. ¿Qué hacer? Una alternativa mucho más saludable son las papas al horno con una pizca de aceite, sal y, quizás, orégano espolvoreado por encima. Lo mismo podríamos decir de las pizzas congeladas. Si nos morimos por una pizza, mejor la hacemos nosotros.

Perritos calientes

Si fuésemos más conscientes de lo que hay en la mayoría de las salchichas, no se nos pasaría por la cabeza tomar un perrito caliente cuando andamos faltos de tiempo o rodeados de niños. La Organización Mundial de la Salud se posicionó en 2015 contra el consumo de carnes rojas y procesadas por resultar cancerígenas. Las dietas vegetarianas, por el contrario, resultan beneficiosas para prevenir el cáncer o las enfermedades cardiovasculares. Si te apetece algo parecido a la carne (pero más saludable) aquí tienes algunas sugerencias.

Aderezos para las ensaladas

Suelen tener un alto contenido en grasas. Un aderezo típico contiene 140 calorías por dos cucharadas (aunque es probable que nos echemos bastante más) y, cuando son light, llevan una enorme lista de ingredientes impronunciables (una de las señales inequívocas de que ese alimento no nos conviene). No hace falta romperse la cabeza: basta con aceite de oliva, vinagre y una pizca de sal y pimienta. Añadirle un poco de mostaza puede resultar apropiado dependiendo del tipo de ensalada que se trate.

Mayonesa de bote

Una cucharada de mayonesa tiene unas 110 calorías aunque, como ocurre con las ensaladas, es probable que nos sirvamos bastante más. La misma cantidad de mostaza tiene sólo 15 (y, en este caso, lo más probable es que utilicemos bastante menos cantidad). La mayonesa casera, que se prepara en unos pocos minutos es más saludable y, además, tiene la ventaja de que si lo andamos con prisas para preparar nuestro sandwich a toda velocidad, lo más probable es que no nos tomemos la molestia. Eso sí: hay que tener cuidado porque es un alimento de alto riesgo alimentario, sobre todo en verano y si no la consumimos rápidamente. A diferencia de la industrial, en la mayonesa casera no se usan huevos o yemas pasteurizados, sobre todo en verano y si no la guardamos en la nevera. Para evitar problemas mejor reducir el tiempo entre la elaboración y el consumo y usar huevos muy frescos que estén limpios por fuera.

Refrescos (normal y zero o light)

Los refrescos son una bomba de relojería en cuanto a calorías vacías, sin valor nutricional. Si buscas alternativas menos aburridas que el agua, prueba una limonada casera, o agua con gas. Incluso la tónica, con su característico sabor amargo, tiene casi las mismas calorías que las colas (unas 124 por una lata de de 12 onzas). Los refrescos light o zero no son una alternativa saludable: numerosos estudios relacionan su consumo con un incremento de la obesidad. En teoría, estas bebidas deberían ayudarnos a adelgazar si reemplazan a otras con alto contenido en calorías. Pero este no es el caso, entre otras cosas porque los edulcorantes artificiales no proporcionan la “recompensa” que busca el cuerpo; no de la misma manera que lo hacen los naturales. Dicho de otra forma, cuando tomamos bebidas light, nuestro cuerpo cree que va a tomar algo dulce, pero no recibe las calorías asociadas con este dulzor. Esta desconexión nos llevará a buscar otro alimento para satisfacer el ansia calórica que acabamos de crear tomando la bebida.

Yogur de sabores

La típica ración de 6 onzas de yogur de plátano o fresa triplica la cantidad de azúcar del yogur sin sabor. Una alternativa mucho más saludable es añadir a tu yogur plano una cucharada de mermelada y pedazos de frutas favoritas o nueces. De esta forma se reduce la cantidad de azúcar pero se incrementa la fibra y los nutrientes.

Zumos industriales

El gran malentendido es creer que los zumos de fruta equivalen a la fruta. Ni siquiera está claro que los zumos de frutas naturales sean una opción óptima para consumirlos a diario. La OMS recomienda la fruta como un elemento fundamental de nuestra dieta, pero la recomendación se refiere a las piezas enteras y alternadas con las comidas principales. Por el contrario, su sustitución por zumos -incluso los naturales- es poco recomendable porque aportan una enorme cantidad de azúcares. La Academia Americana de Pediatría recomienda evitar en los desayunos y meriendas infantiles los zumos y volver a la pieza de fruta. De acuerdo con esta institución, se está produciendo en los países desarrollados una peligrosa deriva hacía el consumo de zumos entre niños y adolescentes en detrimento de la pieza entera, un alimento mucho más equilibrado.

Margarina

Tanto la mantequilla como la margarina son muy densas en calorías. Pero, además, la margarina tiene grasas trans, las que aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La mejor opción para el desayuno es una simple tostada de pan integral con aceite y sal.

Pan de molde blanco

Hay que intentar pasarse al pan integral, que el organismo digiere más lentamente. Esto ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre, y facilita la digestión gracias a la fibra. Por cierto: el pan para los perritos calientes (elaborados con salchichas vegetales) y para las hamburguesas (de tofu o de seitán) también mejor integral.

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