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Abdeslam comparece ante la Justicia francesa por primera vez

20 de mayo de 2016 – Agencias.

Seis meses después de los atentados coordinados de París en los que murieron 130 personas y unas 300 personas resultaron heridas, Salah Abdeslam, uno de los pocos sospechosos que continúa con vida, acudió ayer por primera vez al Palacio de Justicia de la capital francesa para esclarecer su papel en los ataques yihadistas. Abdeslam, que estuvo escondido en Bruselas desde la fatídica noche del 13 de noviembre hasta el 18 de marzo, fue extraditado a Francia en abril y desde entonces permanece en una celda de aislamiento en la cárcel de Fleury-Mérogis, al sur de París. A pesar de que su abogado había revelado a la Prensa local belga que su cliente “colaboraría” con la Justicia, lo cierto es que ayer el joven de 26 años se acogió a su derecho de guardar silencio.

Un miembro de la Fuerza de Intervención de la Gendarmería Nacional (GIGN) vigila en las inmediaciones del Palacio de Justicia, donde Salah Abdeslam comparece

Un miembro de la Fuerza de Intervención de la Gendarmería Nacional (GIGN) vigila en las inmediaciones del Palacio de Justicia, donde Salah Abdeslam comparece

Un silencio que podría tener como estrategia para parecer inocente. Abdeslam, a pesar de formar parte del comando del Estadio de Francia junto a dos hombres con pasaporte falso sirio y un vecino de 19 años de su comuna, Bilal Hadfi, no detonó su cinturón explosivo y huyó en coche del lugar del atentado. Más tarde llamó a dos amigos para que lo vinieran a recoger a París y lo llevaran de vuelta a la capital belga. Desde entonces y hasta que fue detenido en marzo, Abdeslam logró poner en jaque a las autoridades belgas. La descoordinación de sus Fuerzas de Seguridad permitieron que el joven estuviera guarecido en su mismo barrio, Molenbeek. Este periódico pudo comprobar que apenas se tardan dos minutos andando desde su domicilio familiar hasta el número 79 de la Calle de los Cuatro Vientos, donde fue detenido tras una operación policial. Ayer, el domicilio, el bajo de la casa de la madre de un conocido, continuaba tapiado.

Precisamente, a todos aquellos que ayudaron a Abdeslam en su huida la Justicia francesa quiere interrogarlos para conocer la verdadera implicación del joven en los atentados del 13-N. Según el diario “Le Soir”, Francia ha demandado la entrega de cuatro sospechosos de colaborar con Abdeslam después de los ataques de París. El abogado de Mohamed Amri, amigo personal del yihadista que lo condujo de vuelta a Bruselas por la noche, confirmó la información, aunque el procedimiento legal aún no había comenzado. La segunda persona a la que se desea interrogar es Hamza Attou, copiloto aquella noche y arrestado poco después, también un viejo conocido de Abdeslam. El tercero es Ali Oulkladi amigo de los hermanos Abdeslam -cabe recordar que Ibrahim mayor que Salah, se detonó en un bar del centro de París- quien lo condujo desde una cafetería de Schaerbeek hasta su siguiente escondrijo. La identidad del cuarto no ha sido revelada, peros los medios belgas apuntan a que sería Mohamed

Abrini, amigo del alma de Salah y recientemente archiconocido por ser el “hombre del sombrero”, es decir, uno de los autores del atentado contra el aeropuerto belga de Zaventem, cinco días después del arresto de Abdelsam. Abrini y él fueron grabados juntos en una gasolinera, de camino a París, dos días antes de los atentados del 13N.

Nuevo fallo de seguridad

A medida que se investigan los atentados de París y Bruselas quedan reflejados los grandes errores que cometieron las autoridades belgas ante una creciente amenaza terrorista y con un importante porcentaje de ciudadanos radicalizados (el mayor de la UE por habitante). Si hace dos días se conoció que Abdeslam había subido una bandera del Daesh, Estado Islámico a Facebook, ayer se supo que el jefe de Policía de Mechelen podría ser procesado e incluso condenado a seis años de cárcel por entorpecer la investigación. La prensa belga asegura que Yves Bogaerts no compartió información crucial para capturar al entonces hombre más buscado desde los atentados de París. Bogaerts descartó personalmente una pista que podría haber llevado a la detención de Abdeslam ya en diciembre. Un ex trabajador de la comisaría dio el chivatazo de que un conocido de Abdeslam se había radicalizado, su amigo no era otro que Abid Aberkan, quien lo escondió en el bajo de su madre en Molenbeek.

Según el diario “De Standaard”, el jefe de Policía omitió la pista porque no le gustaba el ex trabajador que lo compartió.

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