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Alemania: diez ataques a refugiados cada día

27 de febrero de 2017 – Berlín – Agencias.

La pasada Nochebuena un grupo de desconocidos lanzó un artefacto incendiario contra un albergue de refugiados en la localidad de Haldensleben, en el norte de Alemania. No hubo que lamentar heridos, pero sí cuantiosos daños provocados por el fuego. Lejos de quedar en un hecho aislado, el acto engrosó la lista de los 3.533 ataques contra solicitantes de asilo y albergues de refugiados que se registraron en Alemania en 2016. Una media de diez al día.

Bomberos apagan un fuego en un centro de refugiados en Weissach Im Tal, en el suroeste de Alemania
EFE.

Según datos del Ministerio del Interior que publicaron ayer varios periódicos alemanes, las agresiones se saldaron con 560 personas heridas, de las que 43 eran niños. Unas cifras que han causado conmoción en buena parte de la opinión pública alemana y que han visto la luz como respuesta a una petición del grupo parlamentario La Izquierda.

El estudio también reseña 217 ataques a organizaciones no gubernamentales que se dedican a la ayuda a los refugiados y voluntarios y especifica que del total de ataques, 2.545 tuvieron lugar fuera de los albergues. Un año más, los centros de acogida fueron el principal objetivo de la delincuencia, con un total de 988 ataques. Una cifra inferior a los 1.031 de 2015. Según el ministerio, se trata de cifras preliminares pero que evidencian de forma clara un incremento de la violencia racista y xenófoba en el país. Aunque desde esta institución no se lanza un perfil sobre los posibles delincuentes o sospechosos, sí se condena «de forma enérgica» todo tipo de violencia dirigida hacia aquellas personas «que han huido de sus casas buscando refugio en Alemania».

Una repulsa que, no obstante, no ha servido para calmar los ánimos de la portavoz de Asuntos de Interior de La Izquierda en el Parlamento, Ulla Jelpke. «¿Debe haber muertos antes de que la violencia de la derecha sea considerada un problema central de seguridad en la agenda de la política de interior?», se preguntó al mismo tiempo que, en declaraciones a la Prensa, pidió un mayor compromiso en la lucha frente a la violencia contra los refugiados. La portavoz acusó al Gobierno de dar la impresión de que los refugiados son una amenaza con las sucesivas reformas para endurecer las leyes de asilo y extranjería, y consideró que el riesgo es el contrario: «Los nazis amenazan a los refugiados y con ellos nuestra democracia». Pese a su componente político, los ataques contra refugiados no han sido calificados de actos terroristas.

Según el balance anual realizado por el Ministerio del Interior, Alemania recibió en 2016 a 280.000 peticionarios de asilo, lo que supuso un descenso del 68% con respecto al año anterior, cuando llegaron 890.000 personas buscando refugio en el país. Las cifras decrecieron de forma drástica al cerrarse la denominada «ruta de los Balcanes» y tras la firma del acuerdo de repatriación de refugiados entre la Unión Europea y Turquía, que tuvo a la canciller, Angela Merkel, entre sus principales promotores. En esta línea, y con la vista puesta en los comicios previstos para septiembre, el Ejecutivo germano se propone acelerar el retorno de migrantes rechazados para aplacar al votante conservador descontento con su política migratoria.

Peter Altmaier, ministro de Asuntos Especiales de Alemania, informó recientemente de que las autoridades germanas deportaron en los últimos meses a 80.000 migrantes, cuyas solicitudes de asilo fueron denegadas, y se prevé en 2017 un incremento de esas expulsiones. Con todo, el pasado enero entraron en el país cerca de 16.000 solicitantes de asilo. La llegada masiva de refugiados en los últimos años a Alemania ha desatado una ola de solidaridad, pero al mismo tiempo ha dado pie a numerosas agresiones y expresiones de racismo y xenofobia. El atentado perpetrado en diciembre por un solicitante de asilo tunecino contra un mercado navideño en Berlín, que dejó doce muertos, y otros dos ataques a cargo de refugiados a mediados de año, todos reivindicados por el Estado Islámico, han caldeado los ánimos contra los refugiados y dado alas a los populistas de Alternativa para Alemania (AfD).

Días atrás, el Consejo de Ministros aprobó un proyecto de ley para endurecer la política de asilo y poder acceder a los teléfonos móviles de los refugiados con el fin de evitar que den identidades falsas a su llegada al país.

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