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Alerta global por la yihad

Obama afirma que «se hará justicia» tras el asesinato de su embajador en Libia. EE UU envía a los marines para reforzar la seguridad en su misión diplomática

13 Septiembre 12 – – Agencias

NUEVA YORK/EL CAIRO- El presidente Barack Obama condenó ayer «en los términos más contundentes posibles este atroz e impactante ataque» en el consulado de Estados Unidos en Bengasi (Libia). Allí perdieron la vida cuatro estadounidenses de la misión diplomática, entre ellos el embajador Chris Stevens, en un ataque motivado por un vídeo en contra de la religión musulmana exhibido en EE UU. «Desde nuestra fundación, Estados Unidos ha sido una nación que ha respetado todos los credos religiosos. No hay justificación para este tipo de violencia sin sentido. Este atentado no romperá los vínculos de Estados Unidos y Libia. El mundo debe unirse para rechazar estos actos brutales», indicó Obama después de que el presidente interino del Gobierno libio, Mohamed Megarif, pidiese disculpas por lo ocurrido. «El personal de seguridad libio luchó contra los atacantes junto con los estadounidenses. Los libios ayudaron a algunos de nuestros diplomáticos a ponerse a salvo, y llevaron el cuerpo del embajador Stevens al hospital», reconoció el presidente de la colaboración entre los dos países.

La jefa de la diplomacia, Hillary Clinton, expresó sus condolencias a la familia, su firmeza ante la misión estadounidense en Libia y su convicción de la necesidad del respeto religioso. Durante su intervención, se interrogó a modo de reflexión: «¿Cómo ha podido ocurrir esto en una ciudad que hemos ayudado a liberar?». El candidato republicano, Mitt Romney, calificó de «vergonzosa» la reacción del presidente «por mostrarse comprensivo» con los atacantes en primer lugar antes que defender los valores americanos, una crítica de la que se distanciaron miembros del Partido Republicano. El Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca investigaba ayer si el ataque estaba planeado, por lo que la difusión del vídeo hubiera sido la excusa de los radicales islamistas para el asalto a la embajada, durante el cual también murieron varios agentes de seguridad libios.

El ataque ocurrió en la madrugada de ayer, cuando un grupo de hombres fuertemente armados y aún sin identificar asaltó el consulado de Bengasi, sin que los guardias americanos ni las fuerzas de seguridad libias pudieran detenerles. Disparando con sus Kalashnikov y al grito de «Alá es el más grande», rodearon el edificio y le prendieron fuego. Aún no ha sido esclarecido si el veterano diplomático, «un enamorado de Oriente Próximo», como lo definió Clinton, murió asfixiado por el humo del incendio o por heridas de armas de fuego. Las autoridades libias condenaron los hechos pero culparon en parte a la delegación diplomática por no haber «tomado suficientes precauciones» tras lo ocurrido en El Cairo. Stevens había llegado esa misma tarde a la ex capital rebelde supuestamente para inaugurar un centro cultural, y acabó falleciendo allí pocas horas después, junto a otro diplomático americano y dos marines que les protegían. El nuevo Gobierno libio, situado en una delicadísima situación, ha responsabilizado también a miembros del ex régimen de Gadafi, excusa recurrente en el país cuando algo falla.

El asalto no ha sido reivindicado directamente por ningún grupo extremista, pero se cree que detrás de él podría estar «Ansar Al Sharia» (los servidores de la ley islámica) u otros movimientos salafistas, que se están haciendo fuertes en el este de Libia, en la Cirenaica, donde siempre han tenido una presencia destacada. Hasta este momento habían llevado a cabo pequeños ataques contra intereses occidentales. También amenazaron las primeras elecciones democráticas celebradas en Libia el pasado julio y desde entonces han aumentado su ofensiva contra las autoridades salidas de las urnas. Algunas pistas apuntan a que el ataque podría ser la venganza por la muerte del número dos de Al Qaeda, el combatiente libio Abu Yahia Al Libi. Aunque éste falleció hace meses, el líder de la organización, Ayman Al Zawahiri, lo confirmó hace unos días en un mensaje emitido en ocasión del aniversario de los atentados del 11-S, pidiendo que se vengara su muerte.

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