Editorial

Año Nuevo, década Nueva

27 de diciembre de 2019 – Agencias.

Si, luego de esta alegre navidad en que la felicidad y el gran deseo, como mencione en el editorial pasado, de solidaridad con los que sufren y de repartir sonrisas y regalos, cabe la pregunta: ¿Y porque no somos así siempre? Alegres, deseosos de compartir, de ayudar, de perdonar, de visitar a aquellos vecinos que nunca los tomamos en cuenta o de llamar a aquel familiar que hace un buen tiempo no lo hacemos, que bueno, me digo, que todos los días fueran navidad, como cambiaria este mundo y nuestra especie a la que pertenecemos.

Desafortunadamente es un sueño, la verdad es que no es así, la realidad es muy diferente, las tragedias enlutan a millones de hogares y no son las naturales que de cuando en vez golpean con su furia poblados completos, son las ocasionadas por las ambiciones desmedidas de unos cuantos trasformadas en guerras, para quienes la vida ha perdido su valor, familias enteras diezmadas, huérfanos deambulando por calles destruidas y edificios en derrumbe, poblados enteros que ya no tienen el nombre de ciudad pues la fuerza feroz de las armas, las han hecho desaparecer, solo deambulan en lo que queda de sus calles y avenidas con montones de recuerdos de una despiadada lucha, seres errantes que viajan sin rumbo conocido, familias fracturadas en busca de un refugio en algún país vecino, donde los miran con desidia y menosprecio. La guerra es una de las formas más crueles con los que la raza humana se ufana de su inteligencia, de su poder, de su ambición, de su fuerza.

Pero esto que vemos diariamente en los noticieros es tan solo la punta del iceberg, en cada uno de nuestros países se cuenta, casi en silencio, sin grandes titulares, tímidamente, sin que muchos lo sepan, su propia historia. La pobreza y la miseria, el desalojo de personas humildes de sus terruños, fracturadas sus familias por balas y secuestros diarios, son fieles compañeros de muchos de los hogares latinos, sin embargo, eso no es la noticia diaria, no se muestra, se enseña lo mejor, lo más llamativo, pero la pobreza extrema muy de vez en cuando sale a relucir del escrito de algún redactor valiente. A muchos no le conviene, solo hablan de lo bien que va el país, de sus éxitos alcanzados y cuando alguien los increpa sobre estos temas, por el abandono que sufre muchos de sus habitantes en el país por “el olvido” de sus gobernantes, hablan de que se redujo la pobreza, de que estamos trabajando en varios frentes para eliminarla y que por lo demás todo está bien con nuestra nación….

Pero la verdad es que la corrupción galopa por todos los estrados gubernamentales, la palabrería de sus discursos engalanados de populismo y promesas vanas que ni ellos mismos se las creen, llaman a un mundo mejor, donde los pobres ya tienen la solución a sus problemas de bajos salarios, salud, educación y una seguridad a prueba de todo, sin embargo, la verdad es que las ambiciones nunca duermen y con cada movimiento de los poderosos de los que manejan el destino de tantos, se sigue transformando el mundo beneficiando tan solo a unos pocos, mientras la brecha entre estos y los que forman el grueso de cada una de nuestras naciones es más grande con cada año que pasa.

Se habla de grandes encuentros para frenar el cambio climático, eso está muy bien, así no se logren ni siquiera pobrews avances, como ocurrió en el último de ellos, ¿pero cuando con este mismo énfasis se hacen reuniones importantes con los presidentes y altos representantes de los gobiernos de las naciones poderosas y las que son lo menos, para acordar una agenda seria para erradicar el hambre? Si. El cambio climático es importante, pero lo es aún más solucionar el hambre, la miseria, la inseguridad, la falta de futuro de las personas humanas que formamos este mundo.

Claro, aquí, es diferente, por lo general siempre tenemos con quien compartir, al sonar las doce todos nos deseamos un feliz año, serramos con un abrazo o con un beso los buenos augurios para el nuevo año, es un momento único que todos queremos guardar en nuestros teléfonos inteligentes o en cualquier nuevo artilugio de última tecnología, porque con cada año que pasa la forma de perpetuar estos momentos, cambia, no así, nuestros sinceros deseos de un año lleno de felicidad, repleto de sueños cumplidos, eso, por lo menos hasta ahora no ha cambiado, pero si queremos hacer realmente un cambio más allá de nuestro entorno y que traspase fronteras debemos cada uno poner sinceramente de nuestra parte, presionar a nuestros gobiernos que encaren con fortaleza el problema de las hambrunas y de la pobreza extrema con un verdadero sentido de solidaridad y ofrecernos en conjunto para que entre todos busquemos la solución, seamos parte de ella.

Feliz 2020 y que sea el comienzo de una década donde logremos nuestros sueños personales, familiares y de nuestro entorno.

El Director
Ing. Jairo Vargas
jairo@latino-news.com
Latino News, LLC

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