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Arabia Saudí inicia la incursión terrestre en Yeman

TR/Press.

Una “fuerza de tierra árabe” ha comenzado este domingo una incursión por tierra en Yemen, a través del puerto de Adén, 39 días después del inicio de la campaña de bombardeos de la coalición liderada por Arabia Saudí contra los rebeldes huthis que controlan la capital, Saná, según informa el diario yemení ‘Al Ghad’.

Human Rights Watch (HRW) ha acusado a la coalición internacional liderada por Arabia Saudí de emplear bombas de racimo en sus ataques aéreos contra posiciones rebeldes en Yemen, ante lo que ha recordado que este tipo de armamento está prohibido al causar un gran daño a la población civil.

La organización ha asegurado disponer de “pruebas creíbles”, entre las que se encontrarían vídeos e imágenes, que demostrarían la utilización de bombas de racimo durante las últimas semanas en los bombardeos de la coalición sobe la gobernación de Saada, en manos de los rebeldes houthi.

Soldados luchan contra los hutís cerca de Adén. Reuters.

Soldados luchan contra los hutís cerca de Adén.
Reuters.

HRW ha asegurado que estas bombas han impactado en zonas cercas de aldeas, por lo que se ha puesto a la población local “en peligro”. “Estas armas nunca deberían utilizarse bajo ninguna circunstancia”, ha afirmado el director de armas de HRW, Steve Goose.

Por ello, la organización ha advertido tanto a Arabia Saudí, los miembros de la coalición, como al proveedor, Estados Unidos, de que se enfrentan a las críticas de la comunicación internacional por el uso de estas bombas, que incluyen artefactos explosivos en su interior y que se dispersan por la zona.

Minas terrestres

Además, HRW ha recordado en su comunicado que muchas de estas pequeñas bombas no explotan, por lo que pasan a convertirse en minas terrestres. Por el momento, la organización no dispone de información sobre si estos artefactos han causado bajas civiles, aunque ha detallado las pruebas de las que dispone.

Estas pruebas se tratarían de un vídeo subido en un canal de Youtube de tendencia houthi, fotografías enviadas por un residente de Saada y los relatos de varios residentes. La zona en la que cayeron estas bombas de racimo está situada en una aldea en la que viven unas 5.000 personas.

Arabia Saudí lo negó

Poco después de que comenzasen los bombardeos aéreos sobre Yemen, el pasado 26 de marzo, las autoridades saudíes negaron haber recurrido a las bombas de racimo en su operación contra los houthis. “No estamos usando bombas de racimo en absoluto”, afirmó el general Al Assiri en una rueda de prensa.

Según los datos obtenidos por HRW, las bombas empleadas se tratarían de CBU-105, que dispersan cuatro submuniciones 10-BLU-108 cada uno, con fuerza como para destruir un vehículo armado. Además, están equipadas con tecnología de autodestrucción y desactivación.

El Gobierno de Irán ha advertido de que no permitirá que potencias regionales pongan en peligro sus intereses en Yemen, donde los rebeldes huthi a los que presuntamente da su apoyo mantienen desde hace semanas una lucha encarnizada contra el Ejército yemení y una coalición internacional liderada por Arabia Saudí.

Teherán, que niega prestar cualquier tipo de ayuda a los rebeldes, ha condenado la intervención saudí en el conflicto y ha pedido que se respeten sus intereses en Yemen.

“No vamos a dejar que nuestra seguridad corra peligro porque a otros se les ocurra iniciar aventuras militares”, ha declarado el viceministro de Exteriores iraní Hosein Amir Abdollahian en comentarios recogidos por la agencia Tasnim.

Naciones Unidas estima que el conflicto en Yemen ha acabado con la vida de unas 600 personas y ha dejado más de 2.000 heridos y unos 100.000 desplazados desde que los huthis se hicieron con el control de la capital, Saná, en septiembre de 2014.

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