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Aristóbulo Istúriz, el hombre del chavismo que puede salvar Venezuela

7 de febrero de 2016 – Agencias.

A principios de enero, Nicolás Maduro nombró a Aristóbulo Istúriz vicepresidente de Venezuela. La decisión tomó por sorpresa a más de uno tanto dentro del Gobierno como en la oposición. Tras la severa derrota del oficialismo en las parlamentarias del 6 de diciembre, la ascensión de Istúriz fue interpretada como un gesto de aproximación del régimen a la oposición, sobre todo teniendo en cuenta la desafección que otros elementos del oficialismo, como Diosdado Cabello o Tarek El Aissami, despiertan entre buena parte de los venezolanos.

El vicepresidente de Venezuela, Aristóbulo Istúriz Fidel E. Vasquez I.

El vicepresidente de Venezuela, Aristóbulo Istúriz
Fidel E. Vasquez I.

¿Podría ser Istúriz una pieza clave en una posible transición, un presidente interino ante una hipotética renuncia de Maduro? Hemos consultado la opinión de varios venezolanos sobre el particular y todos apuntan en la misma dirección. Si hay alguien capaz de ocupar ese espacio de entendimiento ese es el actual vicepresidente. “Aunque Aristóbulo Istúriz no es Adolfo Suárez, creo que sí tiene un sentido de la política diferente a otros miembros del PSUV”, afirma el humorista Laureano Márquez.

Istúriz es un viejo conocido de la política venezolana. Sus inicios hay que buscarlos en 1975, cuando ingresó en Acción Democrática, el partido socialdemócrata venezolano. Nueve años después dio el salto a La Causa Radical. Y en 1997 fundó el partido Patria Para Todos. Con el advenimiento de Hugo Chávez al poder en 1999, decidió apoyar al comandante. En todos esos años subió por la escalera de la política hasta el piso más alto. Ha sido concejal, diputado de la Asamblea Nacional, alcalde de Caracas entre 1993 y 1996 y ministro de Educación chavista entre 2001 y 2007.

Bregado en mil batallas, conoce al detalle la carpintería del poder: “Sabe lo que es la negociación política, cosa que el sector militar desconoce; viene de la lucha parlamentaria”, añade Márquez. El politólogo Antonio Sánchez coincide: “Istúriz muestra un talante más autocrítico y conciliador, sería la carta necesaria para asumir la presidencia si Nicolás Maduro se ve en la obligación de renunciar. Sería una fórmula de transición de corto plazo a la verdadera transición”.

Según la Constitución venezolana, si el presidente renuncia antes de terminar su tercer año de gobierno, quien asume el poder de forma transitoria es el vicepresidente, que debería convocar nuevas elecciones presidenciales en un plazo de 30 días. Después del cuarto ejercicio, sería el vicepresidente el que terminaría el mandato de seis años.

Audaz y dialogante

El ex senador Orlando Molinas recuerda los orígenes de Istúriz como maestro de primaria. Fue su primera vocación, allá por los años sesenta, pero en seguido se entregó a la política. “Dicen que es soberbio, muy hablador y algo fundamentalista, pero audaz e inteligente, calculador y oportunista”, explica Orlando. Las malas lenguas le atribuyen una fortuna, barcos, hoteles y empresas entre sus propiedades. También se ha dicho que conoce a fondo los expedientes de los jefes chavistas que los cubanos tienen guardados por instrucciones del mismísimo Hugo Chávez, “un arma que Istúriz podría desenfundar si en algún momento se ve presionado”, explica una fuente venezolana.

Para Molinas, el drama de Istúriz es que actúa “como un ventrílocuo” porque no tiene voz propia ni puede hablar por sí mismo: “Es un rostro sensible con apariencia de conciliador. Si tuviera un grupo de apoyo dentro del oficialismo, otra sería su realidad. Sin embargo, aquí se aplica la ecuación casi geométrica que dice que en política dos más dos nunca suman cuatro sino tres o cinco. Todo depende de las circunstancias y del entorno”

El economista Carlos Blanco, actual profesor en la Universidad Central de Venezuela y ex ministro para la Reforma del Estado antes de la llegada de Chávez al poder, explica que Istúriz “ha sido moderado y extremista en distintos momentos del chavismo”. También cree que sí “podría ser un factor de diálogo en caso de emergencia. Y la emergencia ya llegó”. A su juicio, Maduro le colocó de vicepresidente para no designar a Diosdado Cabello, ex presidente de la Asamblea Nacional y en teoría el número dos del oficialismo.

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