México

Asesinado un funcionario del Gobierno mexicano junto a la playa VIP de Acapulco

Oscar Arenas, en el restaurante donde lo mataron este viernes. gobierno de guerrero.

Dos hombres armados mataron a balazos este viernes a Oscar Arenas, director de presupuesto del organismo que gestiona las carreteras del pais

4 de mayo de 2018 – México – Agencias.

Un asesinato en Acapulco a plena luz del día. Un asesinato a balazos, en un restaurante, a la hora de comer. Suena repetitivo porque lo es. En pocos años, la perla del Pacífico se ha convertido en una de las ciudades más violentas de México. Guerrero, su estado, en uno de los más inseguros del país. Esta vez, la víctima ha sido Oscar Arenas, de 56 años, responsable de la gestión de presupuesto de Caminos y Puentes Federales, Capufe, la entidad que construye y gestiona las carreteras del país.

Según el relato de su esposa, Oscar y ella estaban de vacaciones en Acapulco. Habían llegado el viernes 27 de abril y tenían previsto volver hoy a su casa, en Cuernavaca, a tres horas de allí. Se hospedaron en el hotel Mayan Palace, un establecimiento ubicado en Playa Diamante, zona de lujo distante unos kilómetros de la parte vieja de la ciudad.

Antes de irse, la pareja decidió pasar a comer algo en un restaurante cercano a la playa, rumbo a la autopista. A eso de las 13.30, cuando la esposa estaba en el baño, dos hombres armados entraron al restaurante, se acercaron a Oscar y le dispararon. Más tarde, las autoridades hallaron un único casquillo junto al cadáver.

Este lunes, el diario Reforma publicó el adelanto de un estudio sobre violencia a nivel mundial de la Universidad de Washington. Así titularon el artículo: “Guerrero es líder mundial en crimen”. En el texto se explicaba que la tasa de homicidios en el estado, tomando en cuenta únicamente los casos de hombres asesinados, ascendía a 102,2  por cada 100.000 habitantes. Todo un record.

El Gobierno de Guerrero contestó más tarde defendiéndose, diciendo que la tasa en realidad es de 72 por cada 100.000 habitantes. Y que de 2016 a 2017, el número total de asesinatos había caído un 1.3%. Lo primero es cierto, lo segundo no. Según datos de la fiscalía estatal, en 2017 se registraron 2.530 asesinatos, por 2.213 el año anterior.

Ante la sangría, resultan extrañas las explicaciones del Gobierno estatal, en manos del PRI. Como si un punto porcentual más o menos -una decena más o menos de asesinatos- pudiera considerarse un éxito, cuando la cuenta es de miles.

El descontrol delictivo es total en el estado. El lunes, el jefe de la policía de Chilapa, en la Montaña Baja, apareció asesinado en Chilpancingo, la capital del estado. Es el tercer jefe de policía del mismo municipio asesinado desde 2011. El miércoles, hombres armados tirotearon a una familia en la autopista que comunica Acapulco con la Ciudad de México. El mismo día, el colectivo de familiares de personas desaparecidas de Acapulco reclamó ayuda al Gobierno, que dice que no hay dinero para hacer estudios forenses, necesarios para identificar a los suyos. El colectivo ha denunciado que sólo en Acapulco hay más de 1.000 desaparecidos…

Y cada semana es así. Asesinatos en Acapulco, en Zihuatanejo, en Chilpancingo. Asaltos, extorsiones, secuestros. Hoy mismo, la policía encontró a un bebé recién nacido, sustraído del hospital donde había nacido.

En estos años, el Gobierno federal, también del PRI, ha anunciado y puesto en marcha diferentes operativos policiales y militares para tratar de contener a la delincuencia. Ocurre sin embargo que a veces autoridades y delincuentes sólo se diferencian por el uniforme. Desde enero, la fiscalía investiga a varios policías de la capital, sospechosos de asesinar a dos jóvenes y desaparecer a otro.

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