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Aubry lidera una ofensiva de socialistas rebeldes contra Hollande y Valls

París – EFE.

La exministra de Trabajo que instauró las 35 horas en Francia y actual alcaldesa de Lille, Martine Aubry, publicó hoy, junto a otras figuras del entorno del gobernante Partido Socialista (PS) francés, un texto en el que arremete con dureza contra el presidente de Francia, François Hollande.

“Para salir del punto muerto hacen falta verdaderas reformas, sinónimo de progreso económico, social y democrático (…) ¡Es el camino al que hay que volver, simplemente el de la izquierda!”, escriben en una tribuna que critica especialmente el anteproyecto de ley para flexibilizar el código laboral.

La primera secretaria del Partido Socialista francés (PS) y alcaldesa de Lille, Martine Aubry. EFE.

La primera secretaria del Partido Socialista francés (PS) y alcaldesa de Lille, Martine Aubry. EFE.

Esa reforma, que fija topes en la indemnización por despido improcedente y clarifica las reglas del despido por causas económicas, entre otros puntos, será presentada en Consejo de Ministros el 9 de marzo y llegará a la Asamblea Nacional y al Senado, respectivamente, en abril y mayo.

“Al privilegiar el acuerdo en la empresa -y no por convenios sectoriales- en un país donde la tasa de sindicación es débil y donde a la patronal nunca le ha gustado la negociación”, se pone en peligro “toda la construcción de las relaciones sociales en nuestro país”, denuncian.

“Le Monde” publica hoy el texto, que también firman el histórico líder ecologista Daniel Cohn-Bendit, el exministro socialista de Educación Benoît Hamon y el sociólogo Michel Wieviorka, así como la vicepresidenta primera de la Asamblea Nacional, Laurence Dumont, y parlamentarios socialistas como Yann Galut y Jean-Marc Germain.

“Demasiado es demasiado”, resume una extensa tribuna que también va dirigida contra el primer ministro, Manuel Valls, y en la que se pide un cambio radical de política al presidente y a su Gobierno.

“No solo se perfila un fracaso del quinquenio, sino un debilitamiento sostenido de Francia, y evidentemente de la izquierda, si no se frena en seco la caída a la que se nos lleva”, agregan.

Los signatarios censuran también el llamado “pacto de responsabilidad”, que preveía ahorrar a las empresas 41.000 millones de euros de impuestos a cambio de la creación de un millón de puestos de trabajo y que se quedó en “algunas decenas de miles” de empleos.

“Esos 41.000 millones de euros movilizados para nada, o para muy poco, le habrían sido útiles a la nueva economía, a la ecología, a la educación y a la formación, a los territorios o al acceso al empleo”, agregan.

Terrorismo

También reprueban las palabras de Valls diciendo que Europa no podía hacerse cargo de tantos demandantes de asilo o la simbólica decisión de retirar la nacionalidad francesa a quienes tengan doble nacionalidad y sean condenados por terrorismo.

“Para la izquierda, la identidad francesa debe ser republicana. Se define como una comunidad no de origen, sino de destino, fundada sobre los valores de la libertad, la igualdad, la fraternidad y el laicismo”, resumen.

El texto sí reconoce algunos puntos de la política de Hollande que los firmantes identifican como positivos, como el acuerdo alcanzado en la cumbre del clima COP21 de París, la prioridad en la lucha contra las desigualdades en el colegio o los avances en materia sociosanitaria.

Pero la tribuna, que llega después de que personalidades progresistas y ecologistas hayan pedido que la izquierda convoque primarias para designar a un candidato único a las presidenciales de 2017, le recuerda a Hollande que “la cólera popular” se confirma “tras cuatro derrotas electorales consecutivas”.

«Diputados rebeldes»

Hollande y Valls ya se han visto confrontados en los últimos meses a la ira de los llamados “diputados rebeldes” del Partido Socialista en el Parlamento, aunque este último frente abierto por la reforma del código laboral ha ensanchado la grieta.

La controvertida “ley Macron” de liberalización de ciertos sectores de la economía tuvo que ser aprobada el año pasado gracias al artículo 49.3 de la Constitución, un ardid que permitió al Gobierno sacarla adelante sin necesidad de someterla a votación en la Asamblea Nacional.

Ante la perspectiva de que el Ejecutivo vuelva a utilizar ese recurso en la reforma laboral, los firmantes del texto recuerdan hoy que “una Francia gobernada sin Parlamento está mal gobernada” y que ello supondría un “ataque a la democracia”.

El propio primer secretario del Partido Socialista, Jean-Cristophe Cambadélis, ha criticado la propuesta de reforma laboral, elaborada por la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri.

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