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Botiquín de vacaciones

Cuando salimos de vacaciones y preparamos un maletín de primeros auxilios, existen elementos imprescindibles, otros que no debemos incluir y algunos que hemos de tener en cuenta en función del destino. Un buen botiquín es un gran aliado frente a futuros imprevistos. Los especialistas nos explican cómo prepararlo para poder actuar de manera apropiada ante cualquier incidente.

DESTACADOS.

+++ Un botiquín básico “debe incluir un termómetro, tijeras, pinzas finas, gasas estériles, gasas de vaselina para quemaduras, algodón, venda elástica, esparadrapo hipoalergénico de papel o de tela, y tiritas de diferentes tamaños”, según el experto Salvador Tranche.

+++ En cuanto a los fotoprotectores, la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) afirma que “sólo las cremas con un factor de protección por encima de quince reducen el riesgo de cáncer y de envejecimiento prematuro de la piel”.

+++ No debemos portar en el botiquín ningún medicamento que necesite prescripción médica, como los antibióticos. Tampoco debemos llevar material quirúrgico alguno, como un bisturí, pues puede suponer un peligro al abrirlo.

+++ “La cocina y el baño son las habitaciones en las que se producen más cambios de temperatura y de humedad, por lo que no son las más adecuadas para guardar el botiquín”, precisan los expertos de Sigre.

¿Quién se olvida el traje de baño, los zapatos o el monedero cuando va a viajar? Los medicamentos y útiles sanitarios deben ocupar, asimismo, un lugar destacado en la lista de prioridades del viajero, de modo que nadie emprenda camino sin el botiquín apropiado.

Salvador Tranche, vicesecretario de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, indica que un botiquín básico “debe incluir un termómetro, tijeras, pinzas finas, gasas estériles, gasas de vaselina para quemaduras, algodón, venda elástica, esparadrapo hipoalergénico de papel o de tela, y tiritas de diferentes tamaños”.

Otros elementos imprescindibles son, para el especialista, agua oxigenada, tintura de yodo o povidona yodada, jabón antiséptico, antiinflamatorios en crema, en gel o en pomada, los antiácidos o protectores de estómago, los antidiarreicos, los antihistamínicos y los antitérmicos y analgésicos, como el paracetamol o la aspirina.

Siguiendo las recomendaciones del doctor Tranche, debemos meter en el botiquín “un jarabe de tipo mucolítico, antitusígeno y expectorante; una crema o pomada con corticoides para tratar las picaduras; una crema o pomada antiséptica y cicatrizante para las quemaduras; sales de rehidratación oral, que pueden ser necesarias en casos de vómitos o en procesos diarréicos; dimenhidrinato y metoclopramida para los mareos, y pentosano polisulfato sódico para golpes o problemas leves de circulación.

No debemos olvidar un repelente de mosquitos, si viajamos a zonas cálidas y húmedas. Del mismo modo, hemos de incluir un fotoprotector solar con un factor de protección alto y una barra de labios de cacao, con filtro solar, y dexpantenol si vamos a la playa, según las recomendaciones del experto.

En cuanto a los fotoprotectores, la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) afirma que “sólo las cremas con un factor de protección por encima de quince reducen el riesgo de cáncer y de envejecimiento prematuro de la piel”.

Al aplicarnos una crema solar estamos multiplicando por el número de su factor de protección el tiempo que nuestra piel resiste al sol. “Si mi piel se quema con dos minutos de exposición y yo me pongo crema protectora de índice dos, mi piel va a tardar cuatro minutos en quemarse”, explica Miguel Sánchez Viera, dermatólogo del Hospital USP San Camilo de Madrid (España).

Las cremas solares que tienen un factor inferior a quince “puede que eviten en cierto grado la quemadura pero no protegen contra el cáncer”, afirma José Carlos Moreno, presidente de la Academia Española de Dermatología.

Las cremas con un factor inferior a quince “no tienen valor” y las cremas con un factor por encima del cincuenta “tampoco tienen más valor que la de cincuenta propiamente dicha”, asegura.

El dermatólogo señala que, si un factor cincuenta filtra entre el 97 y el 98 por ciento de las radiaciones, una crema de factor noventa filtra aproximadamente un 98,2 por ciento.

Los protectores solares y las cremas para tratar las quemaduras son imprescindibles si vamos a viajar a la playa o a la montaña.

Si planeamos salir a un país distinto del nuestro, “debemos informarnos si en el destino se necesita algún tipo de vacunación específica o si es preciso realizar algún tratamiento preventivo antes de viajar”, apunta Salvador Tranche. Por ello, el especialista aconseja ponerse en contacto con el centro de vacunación internacional más cercano.

VIAJAR CON NIÑOS Y CON ANCIANOS.

“Cuando llevemos a los niños de viaje, debemos meter en el botiquín antitérmicos y analgésicos en jarabe o en supositorio, suero fisiológico para el lavado nasal y sueros orales adecuados para las diarreas infantiles”, recomienda Tranche.

En el caso de que viajemos con personas mayores, hemos de llevar en el botiquín la medicación crónica que precisen. No obstante, si los mayores viajan solos, el facultativo destaca que hay que incluir material de cura, pero es preferible no añadir muchos medicamentos para evitar confusiones.

Siempre que nos dispongamos a viajar, tenemos que utilizar un recipiente resistente y ligero para llevar las medicinas y debemos guardarlo “en lugares frescos, secos y protegidos del sol”, expresa el médico.

“Si viajamos en avión debemos tener en cuenta que los objetos cortantes no pueden ir en la cabina, por lo que deberemos facturar el botiquín”, comenta.

Una vez en el lugar de destino, tenemos que elegir la mejor ubicación posible para conservar nuestros medicamentos en óptimas condiciones.

“La cocina y el baño son las habitaciones en las que se producen más cambios de temperatura y de humedad, por lo que no son las más adecuadas para guardar el botiquín”, precisan los expertos de Sigre Medicamento y Medio Ambiente, entidad sin ánimo de lucro creada para garantizar la correcta gestión medioambiental de los envases y restos de medicamentos de origen doméstico.

El lugar en el que se guarde el botiquín debe ser conocido por las personas que lo puedan necesitar. Tiene que estar fuera del alcance de los niños, pero sin cerrar con llave para que se pueda acceder a él con facilidad cuando sea preciso, destacan desde Sigre.

El doctor Tranche hace hincapié en la importancia de guardar cada fármaco en su propia caja. Asimismo, es necesario comprobar antes de salir de casa que ninguno de ellos está caducado.

Por otro lado, el experto señala que “no debemos portar en el botiquín ningún medicamento que necesite prescripción médica, como los antibióticos. En caso de que la persona enferme, esta debe acudir a un centro sanitario para que un médico valore si son necesarios o no. Tampoco debemos llevar material quirúrgico alguno, como un bisturí, pues puede suponer un peligro al abrirlo”.

Con todos estos consejos ya tenemos el botiquín necesario para hacer frente a los imprevistos que puedan surgir durante el viaje. Ahora sólo queda disfrutar de las vacaciones y esperar no tener que usarlo.

Por Purificación León.
EFE-REPORTAJES.

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