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Cuatro ministros marroquíes caen envueltos en escándalos de poligamia y corrupción

Rabat – Javier Otazu/EFE.

Cuatro ministros del Gobierno marroquí han presentado su dimisión, envueltos en escándalos de distinto tipo, y han provocado una “mini crisis” en el Ejecutivo del islamista Abdelilah Benkirán. Las dimisiones, que se conocieron en la tarde de ayer, afectan a dos islamistas del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) que preside el mismo Benkirán, y a otros dos del Movimiento Popular (MP), socio de gobierno en una coalición de cuatro partidos, informa Efe.

No se han ofrecido explicaciones públicas de las dimisiones, aceptadas inmediatamente por el rey Mohamed VI, pero los nombres de los afectados son pasto de polémica en los últimos meses y los análisis son unánimes: sus casos le estaban costando caro a la imagen del gobierno y del país.

El islamista Abdelilah Benkiran se ha enfrentado a su primera crisis de Gobierno. EFE.

El islamista Abdelilah Benkiran se ha enfrentado a su primera crisis de Gobierno. EFE.

El primer escándalo, que se arrastra desde hace varias semanas, tiene que ver con una historia de amor y poligamia. El ministro de Relaciones con el Parlamento, Lahbib Choubani, ya casado, se enamoró de su colega encargada de la cartera de la Enseñanza Superior, Soumaya Ben Jaldún, separada de un anterior matrimonio.

Cuando esta última obtuvo el divorcio, Choubani se presentó en su domicilio a pedir su mano. Le acompañaba su primera mujer, para dejar claro que cumplían así lo que marca la ley marroquí, que el hombres solo puede desposar una segunda mujer con consentimiento expreso de la primera.

La escena, revelada por un diario, dio pie a multitud de críticas por lo que suponía de humillante para muchas mujeres radicalmente opuestas a la poligamia, y sirvió además para poner de manifiesto que la poligamia puede ser una rareza en la sociedad marroquí (solo 787 casos en todo 2013), pero la clase política se aferra a ella y da ejemplo de tradicionalismo y machismo.

Incluso dentro del PJD los dos ministros enamorados han tenido poco respaldo y, si bien ningún dirigente ha salido a cuestionar la poligamia, al fin y al cabo un derecho coránico, numerosos han sido los que han criticado la inoportunidad del romance, tanto que el propio Benkirán les exigió o Gobierno o matrimonio.

El PJD llegó al Gobierno enarbolando la rectitud moral, la honestidad y la honradez como banderas de regeneración, y lo cierto es que la poligamia, aunque sea un derecho islámico, divide a la sociedad sobre sus valores morales.

Los otros dos ministros caídos tienen que ver con casos más “clásicos” de corrupción o incompetencia.

Abdelaadim Guerruj, ministro delegado para la Formación Profesional, tuvo que ofrecer explicaciones en enero de 2014 por comprar chocolates por valor de 33.000 dirhams (3.000 euros) para su esposa que acababa de ser madre, y pasó la factura al Ministerio.

El último de los ministros dimitidos, el de Deportes Mohamed Uzín, estaba de facto cesado desde el pasado febrero por el mismo rey, indignado por el escándalo del estadio de Rabat.

Tras gastar el equivalente de 19 millones de euros en su renovación, el estadio no pudo aguantar la primera lluvia copiosa y se convirtió en una piscina.

Sucedió durante la fase clasificatoria de la Copa del Mundo de clubes (el “Mundialito”), en diciembre pasado, cuando el mundo entero pudo ver a los jugadores del Cruz Azul mexicano y del Sydney Wanderers chapoteando en el agua y la FIFA tuvo que trasladar los restantes partidos de Rabat a Marrakech.

En conclusión, han sido tres asuntos que han afectado negativamente a la imagen del país y han merecido un reajuste ministerial, al fin y al cabo mínimo, dado que Marruecos cuenta con 39 carteras.

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