Editorial

De los tiempos de la secesión y del “abismo fiscal”

Vemos con cierta incredulidad la petición que están haciendo diferentes estados al gobierno para pedir la secesión (la separación) de Estados Unidos, aduciendo diferentes causas. Sin embargo, todo apunta a la inconformidad con la nueva presidencia de Obama y la puesta en marcha de políticas que estos estados consideran incongruentes con sus principios, algunos que tocan su religiosidad como el caso de Alabama, o el económico o de la salud, (“obamacare”).

Investigando más sobre esta extraña situación, nos encontramos que esta petición figura en la constitución, pero que también la probabilidad de que se conceda es cercana a cero, o sea, como decimos popularmente: “es botar corriente”.

Varios estados, 34 hasta ahora, están solicitando la separación de los Estados de la Unión
¿Qué significado real tiene esto en la práctica?

Un sentimiento de descontento entre algunos estados por el resultado de las recientes elecciones ha motivado a algunas personas a hacer uso del derecho de solicitarle a la Casa Blanca permiso para separase de los Estados de la Unión y crear su propio gobierno, derecho de petición ante el gobierno que está garantizado por la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, y por lo tanto, la Casa Blanca tiene que escuchar una vez cumplidas la 25,000 firmas que se requieren.

A partir del martes por la mañana, las peticiones de 34 estados, Alabama y Georgia entre ellos, ya habían llegado al sitio de la Casa Blanca.

La petición: nosotros, el pueblo, pedimos que se nos conceda separarnos de la nación y crear nuestros propios nuevos gobiernos. Las peticiones que lleguen a 25.000 firmas recibirán una respuesta por parte de la administración Obama.

La primera petición fue iniciada por “Michael E” de Slidell, de Luisiana, y pidió permiso para Luisiana a la secesión. Esa petición ahora cuenta con más de 25.000 firmas. La mayoría de las peticiones son persistentes en unos cuantos miles, mientras que algunos de los estados más duros en este sentimiento separatista están llegando a un valor de cinco dígitos.

La petición de Texas ha ganado la mayor cantidad de firmas, que prácticamente se puede ver el aumento en el recuento de solicitudes cuando usted visita la página. Y es poco sorprendente – habitantes del estado de Texas han estado esperando un divorcio de la unión desde los primeros días del estado. Mientras tanto, la oficina del gobernador de Texas, Rick Perry, dijo a The Dallas Morning News que está en contra de la idea, ya que “cree en la grandeza de nuestra nación y no debe hacerse nada para cambiarla.”

¿Así que tendríamos que empezar a preocuparnos acerca de si nuestro estado con esta opción, pudiera o no convertirse en atadura de la unión? Pues no. Es incomprensible que cualquiera de estas solicitudes sea concedida, la Corte Suprema de EE.UU. dictaminó inconstitucional la secesión en 1868.

Como señaló Mythios Holt en The Blaze: “Las probabilidades de que el gobierno de Estados Unidos le conceda la secesión o el permiso estatal para seguir su propio camino, están a la par con ganarse la lotería, o ser golpeado por un meteoro, o con la de tener un encuentro con ‘Bigfoot’, o encontrar un extraterrestre en su casa. Sin embargo, el derecho de petición ante el gobierno está garantizada por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos: y la Casa Blanca debe escucharlos”.

Lo cierto es que la victoria de Obama, está causando un revuelo en todos los aspectos de la sociedad americana, sin embargo, la actual prioridad de sus preocupaciones gira entorno al “abismo fiscal” (conjunto de medidas que incluyen un aumento de impuestos y un recorte de gastos). Los legisladores estadounidenses que deben resolver el problema del “abismo fiscal” se reunieron el pasado martes en Washington por primera vez desde las elecciones de la semana pasada, preparando el escenario para una semana de negociaciones y reposicionamiento retórico.

¿De qué se trata el “abismo fiscal” del que tanto se habla en EE.UU? Comencemos por decir que el “abismo fiscal” es un desastre latente creado por el hombre. Entrará en vigor en enero y contempla aumentos a los impuestos y recortes al gasto por siete billones de dólares a lo largo de una década. Aunque parece que es un sueño fiscal hecho realidad, es todo menos eso.

Entre las políticas a tratar están las reducciones en el gasto de defensa y otros rubros; el vencimiento de las exenciones a los impuestos implementados por George W. Bush, el fin de la condonación del pago del impuesto sobre nómina y las prestaciones extendidas por desempleo; la implementación de los recortes a los rembolsos para los médicos de Medicare. Además, el techo de la deuda, el límite legal para la deuda federal, se deberá elevar para principios del año próximo, de su actual nivel hasta 16.394 billones de dólares. Si se permite que entre en vigor, el precipicio fiscal llevaría a la mayor reducción en un solo año en el déficit anual como porcentaje de la economía desde 1969.

Sin embargo, al ser tan abrupta y arbitraria, ocasionaría que Estados Unidos entrara en recesión nuevamente el año próximo, ya que la economía perdería más de 500.000 millones de dólares y la cifra del desempleo se colocaría en el 9.5%, dicen los analistas.

Para evitar eso, el presidente Obama y el Congreso deben actuar rápido para evitar al menos algunas partes del precipicio fiscal.

Esperamos que tanto republicanos como demócratas trabajen en conjunto como lo requirió el Presidente Obama en su discurso de victoria y salven al país de una nueva recesión.

El Director
Jairo Vargas
Latino News, LLC

 

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