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Detenido el sospechoso del ataque con tres muertos y cinco heridos en Holanda

Varios agentes de policía, en la plaza 24 de Octubre de Utrecht, en la que este lunes ha tenido lugar un tiroteo. ROBIN VAN LONKHUIJSEN | ATLAS

El principal sospechoso, un turco de 37 años, ha sido arrestado

18 de marzo de 2019 – Utrecht – Agencias.

La muerte a tiros en el interior de un tranvía de tres personas y las heridas causadas a otras cinco —tres de ellas graves— han sumido este lunes en el estupor a Holanda. El ataque se produjo en la ciudad de Utrecht a media mañana, y el principal sospechoso, Gökmen Tanis, de 37 años, nacido en Turquía, fue detenido seis horas después en un barrio de las afueras. Las autoridades atribuyen sus actos a “posibles motivos terroristas”, pero no descartan que se trate de un ajuste de cuentas o una venganza personal, pues el detenido tiene antecedentes penales. Tanis está fichado por homicidio frustrado, violación, robo y conducción en estado de embriaguez, según desveló la prensa local.

La policía recibió una llamada de alerta cinco minutos después del tiroteo, cuando el tranvía, que pasaba por la plaza 24 de Octubre, situada a un kilómetro de la estación central, frenó en seco. Una de las víctimas quedó tendida en la calle con un tiro en el pecho. El atacante escapó en un coche y los agentes y las ambulancias llegaron de inmediato. Apagadas las sirenas, se hizo el silencio.

Por la tarde, con Tanis bajo custodia policial y la investigación en curso, el primer ministro, Mark Rutte, declaró: “Ha sido un atentado en el corazón de nuestro país. Gente inocente arrancada de su entorno. Toda Holanda está con ellos”. Ferdinand Grapperhaus, ministro de Justicia, añadió: “Hemos hablado de atentado porque algo así no había ocurrido nunca aquí, y los expertos antiterroristas han elevado la alarma de inmediato por ese motivo”, si bien fue rebajada tras la detención del sospechoso. Hoy las banderas ondearán a media asta en los edificios oficiales. La policía, por su parte, agradeció su colaboración “a los que han atendido a los caídos y a quienes han colaborado sin descanso en la búsqueda del sospechoso”.

Poco después del asalto, las fuerzas especiales de la policía militar registraron un piso en una calle cercana al tiroteo. El sospechoso abandonó supuestamente allí el auto en el que emprendió la huida. Para entonces, la alarma antiterrorista ya había sido elevada al máximo nivel (5) en toda la provincia de Utrecht. A las tres de la tarde, la policía y el Ayuntamiento aconsejaron el cierre de guarderías, escuelas y la universidad. Las mezquitas también cerraron. Con el área del asalto acordonada, los agentes patrullando con sus perros adiestrados y los centros docentes cerrados, la diferencia entre las cercanías del tren y el centro urbano era grande: parecían dos ciudades distintas. En el casco antiguo reinaba la calma y los vecinos querían respuestas. Junto a la estación continuaba varado el tranvía, que será analizado por expertos forenses.

“Es muy triste, pero hay que saber por qué ha ocurrido esto. Quién y por qué”, decía el responsable de una cafetería. “Lo mejor es que los niños se queden dentro”, afirmaban varias madres a la carrera, a la espera de recoger a sus hijos en cuanto les dieran permiso. “Lo mejor es que estén con nosotros”, asentían todas. Nadie quería dar nombres propios. Cuando los colegios abrieron por fin, los niños, en especial los de primaria, calificaban al unísono de “el malo” al pistolero por culpa del cual habían estado encerrados gran parte del día.

Freno en la campaña

Daan Molenaar, uno de los pasajeros del tranvía, sí aceptó hablar ante las cámaras de televisión. Visiblemente afectado, contó: “Oí tiros y de repente, una mujer parecía muerta; la han levantado entre dos personas. Entonces viene ese tipo con una pistola y la gente ha empezado a gritar, ‘fuera, fuera’. Y más tiros. Le hemos dado una patada a la puerta para salir”.

Bernhard Jens, portavoz de la policía de Utrecht, subrayó tras la detención de Tanis que “no podemos avanzar nada sobre sus razones; tampoco descartamos nada, incluido el ataque terrorista”. Según un empresario de origen turco que habló con el canal en turco de la BBC y cuyo nombre no fue revelado, el detenido nació en la provincia de Yozgat (Anatolia central), el 2 de julio de 1981. En el pasado había combatido en Chechenia. Según la misma fuente, “hace unos años fue detenido por pertenencia al ISIS [siglas en inglés de Estado Islámico] pero fue puesto en libertad. No se mezclaba mucho con la comunidad turca, iba por su cuenta”, informa Andrés Mourenza. El Gobierno turco se solidarizó con Holanda a través del Ministerio de Exteriores: “Deseamos ánimo a las familias y una rápida recuperación a los heridos, sea cual fuere la identidad y los motivos del asaltante”.

Jan van Zanen, alcalde de Utrecht, mantuvo la calma durante toda la jornada y dio muestras de saberse manejar con los medios. Fue él quien anunció las tres muertes y dijo que tres de los cinco heridos “están muy graves”. También calificó este lunes de “día negro para nuestra ciudad”. “Gente inocente camino del trabajo o el colegio ha sido atacada. En respuesta a esta violencia debemos estar más unidos que nunca”.

El ataque se produce en vísperas de las elecciones provinciales, previstas para el 20 de marzo, y todos los partidos políticos interrumpieron la campaña, aunque la consulta sigue adelante. Rutte interrumpió una reunión de la coalición de centroderecha, en el poder, en cuanto fue informado de los hechos. “Las elecciones se mantienen porque nuestra democracia no puede detenerse, pero en estos momentos es lo que menos me preocupa”, dijo.

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