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«Día de furia» palestina contra Israel

Al Fatah y Hamas convocaron a cientos de palestinos para participar en la jornada de protestas. Los choques entre manifestantes y policías se sucedieron durante horas. Reuters

21 de julio de 2017 – Jerusalén – Agencias.

El potencial explosivo del Monte del Templo, en Jerusalén, volvió a manifestarse ayer en los numerosos enfrentamientos violentos que marcaron el «día de furia» contra Israel convocado tanto por Al Fatah como por Hamas. Tres palestinos murieron y varios resultaron heridos en diferentes barrios árabes de Jerusalén oriental, en choques directos con la Policía, además de los numerosos incidentes en distintas partes de Cisjordania. Siete policías israelíes resultaron heridos.

Los palestinos y musulmanes en general atribuyeron la responsabilidad por la situación a Israel porque rehusó retirar los detectores de metales emplazados el pasado domingo en tres de los accesos al Monte sagrado, lo cual lo consideran como una «humillación». Para Israel, sin embargo, el detotante de crisis fue una vez más la violencia palestina: el atentado del viernes pasado en el propio Monte del Templo, protagonizado por tres jóvenes árabes que asesinaron a dos policías israelíes con armas que habían sido escondidas en la propia mezquita de Al Aksa.

Si bien la violencia en la Explanada de las Mezquitas no es nueva, e Israel sabía que los radicales hacen acopio dentro de las propias mezquitas de piedras, metales y otros objetos para utilizarlos en ataques a la Policía, el atentado del viernes fue el primero con armas de fuego en el propio Monte del Templo. Fue por ello que el Gobierno cerró por dos días el lugar para investigar el caso y buscar armas, prohibiendo no sólo a los musulmanes orar en las mezquitas, sino también a los no musulmanes visitar el Monte.

El gran cambio llegó el domingo al mediodía, al adoptar Israel una medida sin precedentes en el lugar: la instalación de detectores de metales en tres de los accesos conducentes al monte. «La intención es garantizar la seguridad para todos en el santuario y que no se pueda repetir un ataque como el cometido en el propio Monte del Templo», explicó el primer ministro, Benjamin Netanyahu. Aunque cientos de musulmanes pasaron por los detectores y pudieron entrar a las mezquitas sin problemas, las autoridades del Waqf islámico que regenta el sitio lo declararon «una afrenta al islam en nuestro lugar sagrado», y proclamó que no orará nadie allí hasta que no sean retirados los detectores.

A lo largo de toda la semana cientos de musulmanes hicieron sus rezos en la calle, finalizando a veces los mismos con choques con la Policía, pero nada se asemejó a los enfrentamientos violentos de ayer. «Cabe recordar que hay detectores de metales también en La Meca y en el Vaticano», dijo el portavoz policial Micky Rosenfeld. «Es más: los fieles judíos que llegan al Muro de las Lamentaciones, el Kotel, lugar sagrado para el judaísmo, siempre pasaron y siguen pasando por detectores de metales», agregó. Pero las explicaciones sobre los detectores como medida de seguridad exclusivamente y no con significado político alguno no surtieron efecto. Netanyahu recalcó al rey Abdala de Jordania por teléfono que Israel no tiene intención ninguna de cambiar el así llamado «statu quo» en el Monte, y lo mismo dijo el presidente Reuven Rivlin a su par de Turquía Racip Erdogan. Pero la respuesta fue una exigencia a Israel de que los retire o «cargue con las consecuencias» de la crisis. El presidente palestino, Mahmud Abás, anunció que suspende toda la comunicación con Israel hasta que sus autoridades retiren dichos artefactos. «Rechazamos los detectores electrónicos. Jerusalén es la capital de Palestina», dijo el presidente, que hizo un llamamiento a la ONU para que proteja al pueblo palestino y otro al movimiento islamista Hamás (que controla la franja de Gaza) para que apoye a su gobierno.

La crisis de los detectores agudiza la problemática de fondo. Las autoridades islámica y los palestinos suelen afirmar que «Al Aksa está en peligro», alegando que la verdadera intención de Israel al permitir que no musulmanes visiten la Explanada de las Mezquitas es cambiar el «statu quo» del lugar. Israel lo niega rotundamente.

Asesinados tres israelíes en una colonia de Cisjordania

Tres israelíes murieron y un cuarto resultó herido grave en un ataque con arma blanca en un asentamiento en el norte del territorio palestino ocupado de Cisjordania. Un comunicado del Ejército israelí señaló que un asaltante se infiltró en una vivienda privada en la comunidad de Neve Tsuf, al noroeste de Ramala, y apuñaló a cuatro civiles israelíes. Una portavoz del Ejército señaló a Efe que aún no se ha confirmado la identidad del atacante, aunque añadió que es palestino y no ha muerto. Entre las víctimas mortales se encuentran dos hombres y una mujer de cuarenta, y la herida es una mujer de sesenta años que ha sido hospitalizada. «Cuando entramos en la casa identificamos cuatro víctimas en el suelo, con heridas de arma blanca. Tres estaban inconscientes, no respiraban y estaban en parada cardiaca. Empezamos de inmediato a tratar de reanimarlos», describió Ehud Amiton, de la unidad de emergencias que acudió al lugar. El incidente tiene lugar tras una jornada de violencia en las protestas de fieles musulmanes contra las nuevas medidas de seguridad impuestas por Israel en torno a la Explanada de las Mezquitas.

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