Editorial

Diálogo imaginario entre un poeta y un escritor. Por Sofía Mercado

A pesar de los muchos años que separan a un autor del otro, se me ocurrió “sentar” a Gustave Flaubert (1821-1880) y a Jaime Sabines (1926-1999) en el mismo “espacio” para que “conversen”. Aquí el diálogo imaginario entre ellos, a través de (literalmente) sus propias palabras:

escritorFlaubert: “Ustedes los poetas tienen un vertedero en sus versos, cuando algo les estorba, escupen un soneto y eso les alivia el corazón”.

Sabines: “En el fondo, los poetas estamos solos. Los poemas nos salen del útero del alma a su debido tiempo”.

Flaubert: “El dolor tiene de malo que nos hace sentir demasiado la vida. Humilla y esa es la prueba más triste para la gente que sólo se sostiene gracias al orgullo”.

Sabines: “No desprecies el dolor porque ha de enseñarte muchas cosas. Hospédalo en tu corazón una noche que al amanecer ha de irse”.

Flaubert: “La tristeza es un vicio”.

Sabines: “A la soledad hay que pedirle que no nos salve de la tristeza; que no nos cure de la ternura que nos enferma”.

Flaubert: “¿No sientes que en la vida hay algo más elevado que la felicidad, que el amor y que la religión? Quiero decir: la idea”.

Sabines: “Yo no tengo ideas. Siento pánico ante los hombres inteligentes. Dejé de buscar explicaciones hace tiempo. Tomo lo que traen las horas y a todo digo sí, nada más”.

Flaubert: “Somos lo que deseamos. Un alma se mide por la dimensión de su deseo”.

Sabines: “No nos queda otro remedio que ser hombres”.

Flaubert: “Yo soy un hombre-pluma: Siento por ella, a causa de ella, con relación a ella y mucho más con ella”.

Sabines: “Nunca sabrás si eso fue un golpe de muerte o de fortuna. Si bebiste un veneno o exprimiste una fruta”.

Flaubert: “De las putrefacciones de la humanidad se hacen los deleites, las flores crecen sobre las miserias amontonadas”.

Sabines: “La escritura es un intento por frustrar la soledad”. “Desconfío de la poesía y de la inteligencia cuando no están manchadas de sangre”.

Flaubert: “Para escribir con brazo firme hay que quemarse todo un lado del corazón”.

Sabines: “Nadie puede vivir de cara a la verdad sin caer enfermo o dolerse hasta los huesos”.

Flaubert: “¿Sientes como yo, antes de empezar una obra, una especie de terror religioso?”

Sabines: “Yo no me tomo muy en serio a la poesía. Ella ocurre de todos modos como un accidente; un enamoramiento o como un crimen”.

Flaubert: “Para mí, la escritura es como una llaga en el corazón que me duele sin cesar y que me rasco con deleite”.

Sabines: “Yo necesito un corazón de metal para que aguante, tiene que ser resistente al venenoso amor, a la insondable fatiga, a los presagios, al ritmo impúdico y vicioso de la vida”.

Flaubert: “Qué manía tan rara, llena de promesas, la de pasarse la vida consumiéndose a propósito de palabras para redondear frases. Hay veces en que se goza sin medida pero con cuántas amarguras se paga ese placer”.

Sabines: “Por eso mejor estar en la tierra que nadie promete. En esta humilde tierra, llana, simple”. “No te alegres ni te entristezcas. Vive parsimoniosamente, todo lo quieto que puedas, en la cuerda floja”.

Por: Sofía Mercado

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