Ciencia y Tecnología

EE UU y China compiten en la carrera de los superordenadores

Obama impulsa la supercomputación con una máquina que permitirá realizar un trillón de operaciones por segundo y predecir con una exactitud inaudita el cambio climático

19 de Agosto de 2015 – Agencias.

Un trillón es un uno seguido de 18 ceros, lo que mide en kilómetros la Vía Láctea de cabo a rabo. Un trillón es también más del doble de los segundos de toda la historia del universo. Obama acaba de decretar que, en unos años, un trillón sea, además, el número de cálculos que un superordenador realice en solo un segundo. En las postrimerías de su mandato, el presidente de EE UU saca pecho ante China, ahora a la cabeza del ranking de superordenadores con su Tianhe-2, y deja como herencia la creación de la Iniciativa de Computación Estratégica Nacional, de la que nacerá la mayor computadora jamás construida.

super-ordenadorEl nuevo ordenador inaugurará la era del exaflop, la unidad de medida que mide ese uno seguido de 18 ceros de operaciones al segundo. Ya pueden ir frotándose las manos los investigadores que estudian fenómenos meteorológicos extremos, como la actual ola de calor que asola España, el cambio climático general, y la biomedicina, además de los diseñadores de vehículos y los científicos del big data. La administración militar y la energética también participará, a través de sus respectivas agencias, en el desarrollo del proyecto estadounidense.

El impacto sobre el estudio de nuevos medicamentos es uno de los más evidentes. “Los fármacos fáciles, esa hierba del campo que cura, ya se han encontrado. Ahora prácticamente todos los compuestos que salen al mercado han salido de un ordenador”, ilustra Modesto Orozco, científico del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona. “Las farmacéuticas almacenan en sus quimiotecas millones de moléculas que no resulta fácil analizar de forma experimental sin grandes ordenadores. Hay que probarlos uno a uno, pero también en combinación con otros. No podemos usar un billón de ratones”, señala Orozco. Según algunas estimaciones, se pasará de los 100.000 test de moléculas de la actualidad a los mil millones de análisis al año. “La medicina se irá pareciendo más a una ingeniería. Nuevas máquinas, más grandes, tendrían un impacto “trasversal, sobre todo en enfermedades complejas, como el cáncer, [para analizar] el efecto sinérgico de drogas”. No se trata solo de analizar un medicamento o su combinación, sino también de cómo reacciona de manera particular cada paciente según su perfil genómico. “Buscamos terapias personalizadas. Queremos saber por qué hay drogas que son muy buenas para un 90% de la población pero muy nocivas en un 5%. Esas drogas ahora no llegarían al mercado porque no superarían la aprobación de las agencias del medicamento, muy conservadoras, pero eso no sería así si tuviéramos la posibilidad de simular en detalle cómo afecta en concreto a cada persona por su perfil”.

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