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El bombardeo de un hospital amenaza la tregua en Siria (video)

28 de abril de 2016 – Agencias.

No es la primera vez ni será la última que en Siria se viola el alto el fuego vigente desde el 27 de febrero. Tampoco que el objetivo del ataque sea un hospital. Sistemáticamente, los centros médicos sirios han sido blanco de los bombardeos aéreos. Más de 53 personas murieron ayer en choques armados y a consecuencia del impacto de varios proyectiles lanzados desde aviones de guerra en la zona rebelde de Alepo. A esas víctimas se suman los al menos 27 civiles y miembros del personal médico del hospital pediátrico de Al Quds, que recibía apoyo de Médicos Sin Fronteras (MSF), y que se vino abajo tras ser alcanzado por una bomba. MSF confirmó en un tuit la muerte de dos doctores, entre los que se encontraba el único pediatra que quedaba de la zona rebelde de Alepo. Era Mohamed Wasim Moaz, que trabajaba con la organización médica internacional desde 2013.

«Condenamos la destrucción del hospital de Al Quds, perfectamente identificado como objetivo prohibido, que priva a la población de atención sanitaria básica», afirmó en un comunicado MSF. «Han destruido un hospital que era esencial para Alepo. Al Quds era el principal centro de referencia de la zona en atención pediátrica. ¿Dónde está la indignación entre los que tienen el poder y la obligación de detener de una vez por todas esta carnicería?», denunció Muskilda Zancada, coordinadora general de MSF en Siria. El hospital disponía de 34 camas y contaba con áreas de urgencias, de hospitalización y de cuidados intensivos y con un quirófano. Ocho médicos y 28 enfermeros trabajaban a tiempo completo allí.

Varios proyectiles más impactaron en los edificios colindantes del centro hospitalario, causando el derrumbe de varios pisos de viviendas. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, un número indeterminado de civiles quedaron sepultados bajo los escombros. Los bombardeos tuvieron lugar a primera hora de la madrugada de ayer en el barrio de Al Sukari, en el este de Alepo, donde el régimen sirio negó haber llevado a cabo ataques aéreos.

Por otro lado, los choques entre grupos armados opositores y fuerzas leales al régimen continuaron en la mañana de ayer en el vecindario de Bustan Al Qasr, que marca la división entre la Alepo rebelde y la zona bajo control de Damasco. Según el Observatorio, en los combates murieron al menos 18 civiles, entre ellos dos menores, y 40 fueron heridas.

El repunte de la violencia en la otrora capital económica de Siria pone en peligro la frágil tregua y socava los esfuerzos de paz. Desde hace una semana, al menos 200 civiles han fallecido, 23 de ellos menores, en enfrentamientos entre los contendientes en la mayor urbe de Siria, de acuerdo a los datos del Observatorio. Las fuerzas gubernamentales se están acumulando en Alepo como preludio de una inminente ofensiva, que se prevé larga y costosa, para recuperar la ciudad.

Este nuevo movimiento militar del régimen y sus aliados en la ciudad ha puesto en alerta al enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, que apeló ayer a Moscú y Washington a unir sus esfuerzos para dar nuevo vigor a la tregua en Siria y salvarla «del colapso total»: «Hago un llamamiento a Rusia y EE UU para que tomen una iniciativa urgente para relanzar la tregua, que por el momento está en peligro», dijo Mistura en rueda de prensa tras informar por teleconferencia al Consejo de Seguridad sobre el resultado de la tercera ronda de negociaciones de paz concluida el miércoles. El mediador de la ONU anunció también que no fijará una fecha para el inicio de la próxima fase hasta que se haya vuelto a consolidar la tregua actual. Sólo en las últimas 48 horas, informó Mistura, en Siria muere un civil cada 25 minutos y otro es herido cada 13.

En las ocho semanas completas del alto el fuego han muerto semanalmente unos 239 civiles, según datos del Centro de Documentación Violaciones en Siria, y la creciente violencia en Alepo está dejando a sus habitantes al borde de un desastre humanitario, alertó el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Ginebra. «Donde sea que estés escuchas explosiones de morteros, disparos y aviones sobrevolando», dijo Valter Gros, quien dirige la oficina del CICR en ese lugar, según fue citado en un comunicado. «No hay vecindario que no haya sido atacado. Las personas están viviendo al límite. Todos aquí temen por sus vidas y nadie sabe qué pasará», agregó.

La situación en Alepo, una ciudad que está constantemente en primera línea de fuego, ya era crítica antes del ataque. Unas 250.000 personas permanecen aún dentro de la ciudad, que ha visto cómo en las últimas semanas se ha producido un enorme aumento en la intensidad de los bombardeos y los choques. Sólo queda una carretera para entrar y salir de la parte de la ciudad controlada por la oposición. Si se llegara a cortar, decenas de miles de personas quedarían sitiadas.

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