México

El cartel de Sinaloa ensayó hace un año la fuga de «El Chapo»

19 de Julio de 2015 – Agencias.

Toda obra maestra necesita sus ensayos, y el cartel de Sinaloa lleva ventaja. El mayor grupo de narcotraficantes del mundo lleva 30 años construyendo túneles, ya sea para pasar la droga, para escapar de la Policía e incluso para fugarse de penales. Las características del túnel por el que se fugó Joaquín «El Chapo» Guzmán, hace ocho días, recuerdan demasiado a otro por el que hace poco más de un año, el 27 de mayo de 2014, tres integrantes del cartel de Sinaloa se escaparon de la cárcel de Araguato, en Culiacán, la capital del estado que da nombre a la organización criminal.

Dos de ellos, Ramón Ruiz Ojeda, alias «El Monchi», y Adelmo Niebla, alias «El Señor» o el «G-3», integraban la célula de Los Memos, al servicio directo de «El Chapo», y habían sido trasladados a esa cárcel en diciembre de 2013, después de haber estado más de un año presos en una de máxima seguridad. Niebla, además, era el padre de una de las amantes del capo, por lo que en la fuga los medios locales bromeaban con que se les había escapado el suegro de «El Chapo». El tercero en fugarse fue otro miembro del cartel, aunque más afín a otro de los jefes, Ismael «El Mayo» Zambada.

Dos presos de la cárcel de Araguato sacan una botella de la celda.

Dos presos de la cárcel de Araguato sacan una botella de la celda.

El método fue el mismo que se usó después en la fuga de «El Chapo». Construyeron un túnel de alrededor de medio kilómetro que comunicaba una celda de privilegio que había comprado Niebla para vivir mejor dentro del penal con una casa en construcción en un barrio pobre cercano. El agujero en la celda medía 70 centrímetros de ancho y empezaba con unas escaleras en una bajada de 10 metros de altura que comunicaban a un túnel de una profundidad entre 12 y 15 metros con cableado eléctrico y tuberías de PVC. La altura del túnel era de 1’70 m, exactamente la misma que la de Guzmán en la cárcel del Altiplano.

El túnel cruzaba incluso por debajo de un canal hasta llegar a Aguarato, una pedanía de Culiacán, donde desembocaba en un terreno en el que apenas habían levantado una tapia y un par de cuartos. Ahora, está a disposición de las autoridades, pero nadie lo vigila. Sólo un cartel del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes de la Hacienda mexicana lo señala. En la propiedad todavía hay algunos materiales de construcción y una bota de hule que podría haber sido usada para revisar el túnel. «Aquí perfeccionó las técnicas de fuga. La del penal se parece mucho, pero además están los túneles que construyó para escapar de sus casas, que se conectan con la red pública de drenaje. Debe tener una división de arquitectos dentro del cártel», explica Martín Durán, reportero local especializado en temas policiales y seguridad.

«El Chapo» se escapó de una cárcel teóricamente inexpugnable la noche del sábado 11 de julio por un agujero en la ducha de su celda que daba a un túnel de diez metros de profundidad y 1,5 kilómetros de longitud entre el penal y una casa en construcción que sirvió de tapadera, según la versión oficial. Sus cómplices habrían alquilado el terreno y construyeron la casa algunas semanas después de la fuga de los tres sinaloenses del penal de Culiacán. Cuando capturaron a Guzmán, el 22 de febrero de 2014, las autoridades revelaron que «El Chapo» tenía siete túneles para escapar de sus casas en Culiacán cuando las Fuerzas de Seguridad estaban cerca. Uno de ellos, que mostraron a los medios de comunicación, se abría al apretar un botón y levantar la bañera.

El sábado, al visitar el penal de Araguato, una pala limpiaba el drenaje de la cárcel estatal de Culiacán. «Lo estamos reforzando, no sea que se escape otro chapito», bromeaba el operario. Los tres prófugos que se escaparon por ahí hace 14 meses siguen huidos. En marzo de 2010, al menos seis reos se fugaron por un túnel que habían construido por debajo de la valla en esa misma cárcel. «Aquí las autoridades no hicieron nada, cesaron a unos custodios pero no buscaron más responsabilidades, ni investigaron mucho», explica el periodista sinaloense Martín Duran. Mientras tanto, la sofisticación del cártel de Sinaloa en sus maneras de operar y fugas cinematográficas aumenta su popularidad.

Un modelo patentado para fugas seguras

Para la huida de Araguato (arriba), los narcos también compraron un terreno próximo a la cárcel. Allí hicieron una tapia para ocultar la salida de la tierra del túnel que excavaban. Este túnel, a través de unas escaleras de diez metros, conectó con una de las celdas. La excavación, de medio kilómetro (el del patrón fue de 1,5 km), contaba con luz eléctrica y tuberías de PVC. La altura era exactamente la misma del que utilizó «El Chapo» para huir: 1,70 metros. Una de las pocas diferencias es que en la primera fuga se usó una vagoneta para recorrerlo y el jefe eligió una moto.

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