Editorial

“El día de los sin trabajo”

Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizadas en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con la naturaleza y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, a la libertad y al bienestar. Jorge Engel (Mártir de Chicago)

Como todos los años, en casi todos los países se celebró con marchas y protestas el primero de mayo, el día del trabajo. Lo que muy pocos saben, es que en el país donde nació precisamente esta fecha insigne, no se celebra. Aquí y en Canadá la fecha correspondiente al Día del Trabajo se celebra el primer lunes del mes de septiembre. El resto de las naciones lo hace el primero de mayo, razón por la cual se lo denomina el Día Internacional del Trabajo.

Muchos se preguntarán: ¿por qué estas dos naciones se han resistido por más de un siglo a unirse a los restantes países del mundo para proclamar la dignidad de los trabajadores y para exigir el cumplimiento de las reivindicaciones de la clase obrera?

La historia, como siempre, nos ayudará a conocer, aunque tal vez no a justificar, la razón de esta divergencia.

El primer lunes del mes de septiembre de 1882, Peter J. McGuire, un obrero de ideas socialistas, fundador del Sindicato de los Carpinteros, organizó la primera celebración del Día del Trabajo en los Estados Unidos de América. No hay un testimonio escrito que explique la razón por la cual McGuire escogió esa fecha.

McGuire y sus compañeros quisieron darle a la celebración del Día del Trabajo una significación de tipo espiritual, destacando la dignidad y los derechos de los trabajadores y promoviendo la unión y la solidaridad en la clase obrera.

Cuatro años más tarde, el primero de mayo de 1886, los obreros de la McCormick Harvesting Machine Company de Chicago iniciaron una huelga en demanda de mejoras laborales. El día tres de mayo, seis obreros murieron al intervenir la policía para dispersar a los huelguistas. Al día siguiente, se organizó una gran concentración de obreros en el Haymarket Square de Chicago, que fue anunciada a través de panfletos inflamatorios.

La protesta se iba realizando en forma pacífica hasta que intervino nuevamente la fuerza policial. En medio de la batahola, un individuo, al que nunca se pudo identificar, arrojó una bomba, la cual mató a siete policías. Este trágico episodio produjo una histeria colectiva en la ciudad de Chicago.

La policía detuvo a August Spies y a otros siete anarquistas y los acusó de haber conspirado o ayudado al desconocido que arrojó la bomba. Spies y tres de sus compañeros fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887.Otro de los acusados se suicidó y los tres restantes fueron indultados por el gobernador del Estado de Illinois.

Este hecho pasó a la historia como el “motín de Haymarket Square” o más popularmente como “la masacre de Chicago”.

Por ser el primero de mayo el día en que se inició la huelga, la Segunda Internacional Socialista, fundada en París en 1889, estableció esa fecha como el Día del Trabajo a nivel mundial.

El amargo recuerdo de “la masacre de Chicago” y el origen socialista del primero de mayo han sido el motivo por el cual los Estados Unidos y Canadá nunca se adhirieron a celebrar el primero de mayo el Día del Trabajo.

Claro que para ser realista, en muchos países la gente lo considera un día festivo y hasta pueril y lo dedican a otros menesteres que no tienen nada que ver con el recordatorio del Día del Trabajo.

Para muchos, y en especial para los inmigrantes que tanto se les complica conseguir un trabajo, quizás debería llamarse: “el día de los sin trabajo”, pues las dificultades ocasionadas por la alta taza de desempleo, resultado de una economía lentísima en su despertar y que no avanza como debiera, aunada a las durísimas leyes migratorias, hacen para los inmigrantes un camino tortuoso el de conseguir y mantener un trabajo.

Si miramos en contexto el fenómeno del desempleo, pudiéramos decir: bueno aquí las cosas no están tan mal -“mal de muchos, consuelo de tontos”-, pues en Europa la situación en materia de desempleo se torna crítica con dos dígitos y en países como España, del 24%, y para los jóvenes, del 50%. Igual, podríamos referirnos a América del Sur y encontraríamos cifras de desempleo más que preocupantes.

La verdad es que, en la gran mayoría de los países, la problemática económica causa estragos en los puestos de trabajo y aunque aquí para los latinos sí hay ofertas de empleo, la paradoja se presenta en que necesitando de la mano de obra inmigrante, estas personas no pueden tomar los puestos que se ofrecen, por las duras leyes migratorias que les cierran los caminos. Así, en los campos se pierdan en los surcos las cosechas o se encarecen los costos en fábricas y plantas por falta de una productividad adecuada.

Así se lesione la economía del estado, así se dañe la imagen del estado y se le tilde de discriminatorio, los proyectos de ley continúan haciendo cola para su aprobación definitiva en la Cámara y el Senado.

El Director
Jairo Vargas
Latino News, LLC

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