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El general bosniocroata Praljak murió de “insuficiencia cardiaca” por cianuro

Slobodan Praljak, este miércoles en La Haya. ICTY / REUTERS.

1 de diciembre de 2017 – La Haya – Agencias.

El exlíder militar bosniocroata Slobodan Praljak, que se suicidó el pasado miércoles delante del tribunal que le juzgaba en La Haya, tomó “posiblemente cianuro de potasio” disuelto en agua y murió por una “insuficiencia cardiaca”, dijo este viernes la Fiscalía general holandesa. Su muerte debió ser muy dolorosa porque este veneno provoca crisis respiratorias, convulsiones, y aumento del diámetro de la pupila; es también una muerte rápida, que no suele superar los 20 minutos.

El Instituto Forense holandés ha realizado la autopsia del cuerpo de Praljak junto a dos técnicos croatas. El tribunal que le juzgaba por crímenes en la guerra de los Balcanes (1992-1995), le había condenado a 20 años de prisión en primera instancia y en apelación.

El cianuro es la misma sustancia con la que se suicidaban los criminales nazis. Ellos se ponían una pastilla en la boca. Se presume que Praljak disolvió el polvo de cianuro en el líquido.

Praljak se suicidó porque no se consideraba un criminal de guerra. De todos modos estaba a punto de salir de la cárcel porque llevaba 13 años encerrado y había cumplido dos terceras partes de la condena. Los jueces le condenaron por crímenes contra civiles musulmanes. A petición de la corte internacional, las autoridades holandesas iniciaron el mismo día del fallecimiento “una investigación independiente” sobre la muerte.

El Ministerio de Asuntos Exteriores holandés considera que la responsabilidad por el suicidio del exgeneral corresponde a las Naciones Unidas, ya que fue su Consejo de Seguridad el organismo que creó el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY).

Las preguntas giran ahora sobre cómo Praljak pudo hacerse con el veneno, a pesar de la fuerte custodia en prisión y la seguridad dentro del tribunal.

Según el abogado Erik Kok, que trabajó como asistente legal en el tribunal durante seis años, es muy difícil evitar que un recluso obtenga “drogas o teléfonos móviles” dentro de prisión. Además, en declaraciones a la televisión holandesa RTL Nieuws, subrayó que los sospechosos pueden salir a la calle bajo ciertas condiciones y durante los traslados caminan por los pasillos solos y están en contacto con muchas personas, desde guardias y personal de limpieza hasta abogados y familiares.

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