La nación

El muro con México estanca las negociaciones para reabrir el Gobierno de EE UU

El Capitolio durante el cierre parcial de Gobierno, Washington. AFP.

Los legisladores tienen previsto retomar este jueves las conversaciones que están en vía muerta por la partida presupuestaria para la valla fronteriza

27 de diciembre de 2018 – Washington – Agencias.

El Senado de Estados Unidos tiene previsto retomar este jueves a las 16.00 (hora local) las negociaciones para reabrir el 25% de la Administración, cerrada desde el pasado sábado. La batalla por la partida presupuestaria para construir el polémico muro con México tiene arrinconados a los legisladores, que no han dado muestras de ceder en sus respectivas posturas. Donald Trump reiteró esta semana que el shutdown durará “lo que haga falta”, lo que implica que los 800.000 trabajadores federales afectados no saben cuándo retomarán sus funciones o recibirán la paga. El presidente tuiteó esta mañana que los empleados que se han visto perjudicados son en su mayoría demócratas, cuando el día de Navidad publicó que “muchos de esos trabajadores” le habían dicho que continuara con el cierre del Gobierno “hasta que obtenga los fondos para el muro”.

La falta de acuerdo sobre los fondos para el muro mantiene las negociaciones en un punto muerto a seis días del cierre parcial. Trump quiere que el Congreso apruebe una partida de 5.700 millones de dólares para la valla, pero la oposición no está dispuesta. “Los demócratas no quieren que tengamos fronteras sólidas solo por una razón. ¿Saben por qué? Porque yo lo quiero”, sostuvo este miércoles el presidente en su visita sorpresa a las tropas estadounidenses en Irak. Los demócratas rechazan una de las promesas estelares de la campaña electoral de Trump porque la ven innecesaria, poco efectiva y acusan al mandatario de apelar falsamente al miedo para promoverla. El origen de la propuesta formó parte de un discurso con tintes racistas del entonces candidato republicano que asoció la inmigración irregular con el crimen y llegó a llamar “violadores” a los indocumentados mexicanos.

El pulso migratorio ha marcado los dos primeros años de la Administración Trump, que nunca se ha bajado del discurso de mano dura contra los sin papeles. Las detenciones de inmigrantes irregulares en la frontera de EE UU se dispararon en el año fiscal de 2018 (de octubre a septiembre), hasta las casi 400.000, debido en buena parte al incremento de familias con niños. La muerte este mes de dos niños guatemaltecos que enfermaron al llegar a la línea divisoria entre México y EE UU ha agitado aún más el debate.

No está previsto que este jueves se vote algún proyecto de ley en el Senado y las proyecciones indican que el estancamiento no se resolverá antes de Nochevieja. Lo que planean los demócratas —que el 3 de enero asumen el control de la Cámara de Representantes— es aprobar la primera semana del año unos fondos provisionales para reabrir el Gobierno hasta el 8 de febrero. Esta propuesta ya había sido dada por buena la semana pasada en el Senado y se truncó cuando Trump le impidió a los republicanos de la Cámara que la apoyaran porque no incluía la partida para el muro. Habrá que ver si la estrategia de la oposición cuenta con su firma cuando se renueve el Congreso.

La disrupción afecta a nueve departamentos (Estado, Agricultura, Comercio, Seguridad Nacional, Vivienda y Desarrollo Urbano, Interior, Justicia, Transporte y Tesoro) y las agencias bajo su paraguas. En total, unos 800.000 empleados públicos, de los cuales a poco menos de la mitad los han enviado a casa sin paga, y al resto, los “esenciales”, se les entregará un cheque una vez que se apruebe la partida presupuestaria pendiente. “Esto le arruinó la Navidad a muchos empleados”, lamenta este miércoles Randy L. Erwin, presidente de la Federación Nacional de Empleados Federales (NFFE, por sus siglas en inglés).

Durante la rutina de tuits matutinos, Trump publicó este jueves: “Necesitamos evitar que las drogas, la trata de personas, los miembros de pandillas y los delincuentes entren a nuestro país. ¿Se dan cuenta los demócratas de que la mayoría de las personas que no reciben pagos son demócratas?”. La afirmación, sin evidencias, despertó críticas en la oposición. “Esto es indignante”, dijo el senador demócrata Mark Warner en su cuenta de Twitter: “Los empleados federales no van al trabajo vistiendo pantalones rojos o azules. Son servidores públicos. Y el presidente los trata como fichas de póquer en uno de sus casinos fallidos”.

Mientras las negociaciones parecen estar en vía muerta, la NFFE, que representa a 110.000 empleados federales, llama a organizarse. Muchos de los funcionarios que se han visto afectados por el shutdown muchos ganan 26.000 dólares anuales (22.800 euros), según la federación, y dependen del cheque mensual para pagar el alquiler o la calefacción. Erwin explica que en ocasiones anteriores las agencias han preparado a los trabajadores durante semanas para que el cierre no los pille de sorpresa: “Esta vez creo que el presidente lo decidió a último minuto. Y hace tantas cosas antipresidenciales, que si dice que este cierre va a ser largo, hay que creerle y prepararse”.

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