México

El «narco» apunta a los periodistas

14 de Agosto de 2015 – Ciudad de México – Agencias.

El gremio periodístico veracruzano no sale de un duelo y ya está en otro. A dos semanas del asesinato del fotógrafo Rubén Espinosa, una activista, dos de sus compañeras de piso y la empleada doméstica en la capital mexicana, otro homicidio múltiple terminó ayer con la vida de seis personas, entre ellos el reportero Juan Heriberto Santos Cabrera.

Santos era operador de cámara y tenía, hasta hace poco más de un mes, la corresponsalía de la principal televisión mexicana, Televisa, en Orizaba, la zona centro del Estado de Veracruz. El miércoles por la noche, según la Fiscalía, estaba en el bar La Taberna, sentado en la misma mesa con el jefe del sanguinario cártel de Los Zetas en el municipio, José Márquez Balderas, alias «El Chichi», quién sería otro de los seis fallecidos.

Policías acordonan la zona donde se produjo el ataque en Veracruz. EFE.

Policías acordonan la zona donde se produjo el ataque en Veracruz. EFE.

Según la explicación del secretario de Gobierno de Veracruz, Flavino Ríos Alvarado, fue sobre la una de la madrugada cuando cinco hombres, fuertemente armados y encapuchados, entraron al bar y empezaron a disparar contra un grupo de ocho personas, dos de las cuales siguen con vida y están bajo protección policial. Los supervivientes también fueron identificados como reporteros de dos diarios locales y están citados como testigos del caso.

El diario local «El piñero de la Sierra» destaca que en 2014 Santos había sido agredido por elementos de la Policía Estatal cuando cubría una protesta en contra del Gobierno veracruzano por la desaparición forzada de sus familiares. Sin embargo, el secretario de Gobierno, Ríos Alvarado, se apresuró a señalar que el asesinato del periodista no tiene relación con su trabajo y que habría sido porque estaba con el jefe de delincuentes Márquez Balderas.

Tiroteo múltiple

Santos es el decimoquinto reportero asesinado en Veracruz desde que el priísta Javier Duarte asumió el Gobierno en 2010. Precisamente, el pasado martes, el gobernador estatal fue llamado a declarar ante la Fiscalía de Ciudad de México por la muerte del fotógrafo Rubén Espinosa, quien había denunciado agresiones de su Gobierno y había expresado públicamente que el 9 de junio se exiliaba en la capital mexicana ante la falta de condiciones de seguridad para ejercer su trabajo en Veracruz. Otra de las cuatro mujeres asesinadas junto a él, la activista Nadia Vera, también había hecho público que, si algo le pasaba a ella, hacía responsable a la Administración de Duarte.

En cambio, el mandatario, al comparecer ante la Prensa, se desvinculó de cualquier responsabilidad en el caso de Espinosa. Ahora ante un nuevo asesinato, Daniela Pastrana, directora de la Red de Periodistas de A pie, recuerda que «la criminalización de los reporteros asesinados es una práctica sistemática en Veracruz. Lo han hecho en absolutamente todos los casos y las investigaciones, al menos en cuanto a los asesinatos de periodistas ahí, es de tragicomedia. Condenan a los muertos antes de buscar a los responsables».

Horas antes de que se conociera la muerte de Santos Cabrera, la Procuraduría (Fiscalía General del Estado), que investiga el asesinato de Espinosa, difundió que en los exámenes toxicológicos que se le practicaron al cadáver del fotógrafo aparecieron restos de cocaína. En este último asesinato de Santos y otras cinco personas, todavía se espera que la Fiscalía dé pormenores del caso.

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