Latinoamérica Hoy

El «narcoestado» de Venezuela

20 de Mayo de 2015 – Agencias.

Primero miraban a otro lado, y dejaban pasar la droga que venía de Colombia. Después decidieron formar parte del negocio. Los reporteros del periódico «The Wall Street Journal» revelaron ayer la investigación de los fiscales estadounidenses sobre cómo altos dirigentes venezolanos han convertido el país en un lugar de tránsito para la distribución de la cocaína y el lavado de dinero.

Una unidad de élite de la Agencia Antidroga (DEA) en Washington y fiscales federales en Nueva York y Miami investigan los casos a partir de las pruebas que les habrían proporcionado ex traficantes de cocaína y funcionarios militares venezolanos desertores. El objeto del Departamento de Justicia y otras agencias de Estados Unidos sería el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, considerado el segundo hombre más poderoso de Venezuela. «Hay pruebas que justifican que es una de las cabezas, si no la cabeza, del cártel. Es el principal objetivo», según escriben los reporteros del periódico norteamericano tras consultar una docena de fuentes cercanas a la investigación. Dicha organización sería el cártel de los Soles, formada principalmente por militares venezolanos.

El presidente Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, en el Parlamento

El presidente Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, en el Parlamento

Fue en enero cuando los investigadores consiguieron un gran golpe con la deserción del jefe de seguridad de Hugo Chávez y posteriormente escolta de Cabello, Leamsy Salazar. Otro de los informantes es Rafael Isea, ex ministro de Finanzas de Venezuela y ex gobernador del Estado de Aragua, quien habría dado detalles de cómo el que fuera ministro del Interior, Tarek El Aissami, habría recibido cobros para que los cargamentos de droga pasasen por Venezuela sin ser inspeccionados. En la investigación también se incluiría al ex director de Inteligencia militar, Hugo Carvajal; al jefe de la Guardia Nacional, Néstor Reverol, el hermano de Cabello, José David Cabello, y al general Luis Motta Domínguez.

Uno de esos informantes, que trabajó durante años para la Guardia Nacional y que tuvo que huir del país el año pasado, aseguró que la participación de altos oficiales del Gobierno en el narcotráfico «es muy clara». «Todo el mundo se siente presionado y antes o después todos terminan rindiéndos e al narcotráfico», añadió el informante.

La ex jueza venezolana Mildred Camero, que presidió la Comisión Nacional Contra el Uso Ilícito de Drogas, dijo ayer que el Gobierno de Venezuela «es un régimen forajido comprometido con el tráfico de drogas». Camero fue destituida en 2005, cuando comenzó a investigar la penetración del narcotráfico en su país. «Ya entonces estaban involucrados policías, militares, diputados y algunos gobernadores, pero en nuestras listas no figuraba Diosdado Cabello. Si ha tenido lazos con el tráfico de drogas ha debido de ser después», dijo Cameno por teléfono desde Venezuela.

El ex ministro de Defensa y general retirado Raúl Salazar afirmó ayer, que el problema de Venezuela «es que su situación geográfica, junto a Colombia, el gran productor de coca, le hace muy vulnerable». A su juicio, si Leamsy Salazar, el escolta de Cabello, tiene pruebas y documentos, «debe presentarlos». Salazar, que fue el primer ministro de Defensa de Chávez, aseguró que «Venezuela tiene que luchar contra el narcotráfico con todas sus fuerzas».

En 2005, el Gobierno venezolano interrumpió la colaboración con la Agencia Antidroga estadounidense en su lucha contra el tráfico de estupefacientes. Según una investigación de la agencia Reuters con datos de la Oficina de Supervisión del Congreso de Estados Unidos (GAO, por sus siglas en inglés), desde Venezuela salen al año 300 toneladas de cocaína a Estados Unidos y Europa. «Cuando me echaron del cargoen 2005 eran 300 toneladas, ahora supongo que será más», afirmó Cameno. «The Wall Street Journal» cifra el tráfico de cocaína en Venezuela en 131 toneladas.

La noticia de este periódico norteamericano apenas fue publicada ayer por los diarios venezolanos. Existe un gran temor, ya que, recientemente, Cabello ha interpuesto una demanda por injurias contra tres medios al difundir las revelaciones de su antiguo escolta. «Me acusan de ser un traficante sin una única prueba y ahora soy el malo –dijo el «número dos» chavista hace unos días–. Me siento ofendido, y ninguno de ellos ha dicho que lo siente».

Por otro lado, las autoridades norteamericanas están recopilando información sobre banqueros que manejan las finanzas de altos funcionarios venezolanos, según «The Wall Street Journal», que añade que hasta la fecha se ha revocado el visado a más de un centenar de financieros. «Algunos han tratado de cooperar con los investigadores para poder volver a entrar en Estados Unidos», según el diario norteamericano.

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