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El «no» de Francia a las cuotas deja en el aire el plan de la UE

17 de Mayo de 2015 – Bruselas/París – Agencias.

La oposición oficial y frontal de Francia a la implantación del sistema de cuotas para la acogida de inmigrantes en la UE supone un nuevo obstáculo para la aplicación de medidas comunitarias que buscan una solución a la crisis migratoria. Mientras, la Alta Representante de la UE, Federica Mogherini, trata de limar asperezas y conseguir avanzar en una respuesta conjunta. Hoy está previsto que presente a los ministros de Exteriores y Defensa una misión naval contra el tráfico ilegal de inmigrantes en aguas del Mediterráneo, «Navfor Med», que podría contemplar destruir las embarcaciones que utilizan las mafias si se logra el benplácito de la ONU. En el marco de la Política de Defensa y Seguridad Común de la UE se estudiarán nuevas medidas centradas en el rescate de inmigrantes, actuaciones contra las mafias y destrucción de navíos.

bruselas-parisNo obstante, el proceso se antoja complejo después de que el anunció de la Agenda de Inmigración de la Comisión Europea haya suscitado de inmediato los reparos de varios Estados miembros. Principalmente a aquellos que se les exigirá esfuerzos adicionales en la acogida de refugiados como España, Polonia o Portugal. Bruselas ondea la bandera de la solidaridad como estandarte de la nueva propuesta de la gestión de la inmigración ilegal. «Espero coherencia y consistencia de todos los estados miembros», señala Mogherini. «Hemos actuado rápido según nos pidió el Consejo y es hora de compartir responsabilidades entre europeos», añadió. Estas palabras las podría haber pronunciado la propia canciller alemana, Angela Merkel, dado que su país, junto con Suecia, es el que mayor carga soporta en la oferta de asilo a refugiados de toda la UE.

Francia, a su vez, se ha sumado a los países que rechazan el sistema de cuotas. El primer ministro, Manuel Valls, aseveró este fin de semana que «junto al presidente de la República, hemos considerado que debíamos hablar fuerte para que no haya ninguna ambigüedad. La cuestión de las cuotas es fuente de gran confusión. No vamos a aceptar esas cuotas». Sin embargo, éste no es el discurso que mantenía hace una semana su ministro del Interior, ni tampoco lo que daba a entender el propio Hollande el 23 de abril tras la reunión extraordinaria del Consejo Europeo que siguió a la tragedia del naufragio en el Mediterráneo de un barco con 800 emigrantes a bordo. Entonces, el presidente francés aseguró que «no se puede concebir que sean siempre los mismos países los que sean solicitados y que otros en Europa escapen a esta solidaridad» y afirmó que la Comisión Europea debía hacer propuestas «para que pueda haber una contribución de cada país que asegure ese deber de solidaridad».

Más explícito se mostró el titular de Interior, Bernard Cazeneuve, cuando, en una entrevista en RTL, le preguntaron sobre la propuesta de cuotas de refugiados que había hecho Jean Claude Juncker y aseguró que esas propuestas «se inspiran en una parte de las propuestas de Francia», que él mismo había hecho en agosto, y añadió que «es necesario repartir el número de los que piden asilo entre los diferentes países de la UE». Valls ha dejado en el olvido su programa para las primarias socialistas en 2011. Una de sus principales propuestas era precisamente establecer cuotas de inmigrantes por países para poder «salir de un discurso dogmático y compasivo» en materia de inmigración.

Estas contradicciones de Francia suponen un duro golpe a Bruselas, que vuelve a toparse con las diferencias de los Veintiocho. La forma en la que se gestionará la política de asilo no tuvo consenso en la última cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebró en Bruselas y Merkel aprovechó para pedir al resto de socios una mayor implicación. Mensaje que captó la Comisión. En las posibilidades que estudiaron los líderes a finales de abril se encontraba la posibilidad de abrir 5.000 plazas nuevas para refugiados como cifras preliminares para repartir «de forma voluntaria» entre los Estados miembros. Tras horas de negociaciones, no hubo consenso sobre el número y se prefirió retirarlo de la declaración final. Por ello, a muchos les ha sorprendido la actual propuesta de Juncker de establecer 20.000 con cuotas obligatorias para los Estados según su población y su PIB.

No todos los socios tendrán la misma obligación, ya que los tratados europeos dan la opción a Reino Unido, Irlanda y Dinamarca de rechazar su porcentaje correspondiente. En ese sentido, David Cameron fue el primero en sentenciar que su país no dará el visto bueno a más refugiados. Por otro lado, la Comisión también propone el reasentamiento de refugiados que ya se encuentran en territorio europeo, pidiendo más esfuerzos a quien menos asilados tienen. España es uno de los países a los que más se le exigiría, pasando del 0,9% al 9,1%. Polonia recibiría el 5,64% y Portugal un 3,89%, otros dos de los países a los que se pide un esfuerzo adicional. Del otro lado de la balanza, respiran con alivio Alemania y Suecia, que verán, principalmente en el segundo caso, descender drásticamente los refugiados entre sus fronteras, «como una recompensa a su esfuerzo», señalaban fuentes europeas. Queda por ver cómo queda dibujada esa «solidaridad» en la próxima cumbre, previsiblemente antes del verano.

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