México

El peso mexicano toca mínimos del año y la Bolsa cae tras la amenaza arancelaria de Trump

Vista de la Bolsa Mexicana de Valores. CUARTOSCURO.

El presidente de EE UU vuelve a situar a su vecino del sur en el ojo del huracán con un gravamen que tendría un efecto “desastroso” sobre la economía

31 de mayo de 2019 – México – Agencias.

Los mercados mexicanos sufren este viernes tras la amenaza arancelaria de Donald Trump, que volvió a situar al país norteamericano en el ojo del huracán. La moneda nacional, el peso, se dejó este viernes un 2,5% frente al dólar, horas después de que el presidente de Estados Unidos anunciase un arancel lineal del 5% sobre todos los productos importados de México a partir del 10 de junio —que podría alcanzar el 25% en octubre—, si el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador no pone en marcha nuevas medidas para frenar la inmigración irregular. El nerviosismo no se quedaba en el tipo de cambio: la Bolsa también cayó, aunque de forma más modesta —en el entorno del 1,4%— y los inversores aumentaron en siete puntos básicos la rentabilidad exigida a la deuda mexicana a 10 años, reflejando las renovadas dudas sobre la segunda mayor economía de América Latina.

La amenaza ha cambiado el paso de los inversores justo cuando empezaban a respirar tranquilos respecto al futuro inmediato del país norteamericano, con un sistema productivo altamente dependiente de su vecino del norte. Hace justo dos semanas, Trump levantó el gravamen impuesto sobre el acero y el aluminio mexicano y canadiense, y los tres países se disponían ahora a dar el visto bueno de sus respectivos Legislativos para el nuevo acuerdo comercial regional (el T-MEC, llamado a reemplazar al TLC de 1994). Pero el presidente estadounidense, siempre imprevisible, dejó caer a última hora de la tarde del jueves un potente torpedo sobre la línea de flotación de la economía mexicana con un anuncio que, a diferencia de amenazas anteriores, sí ha gozado de credibilidad en los mercados financieros.

“Lo que refleja la reacción inmediata de los inversores, y eso es lo más grave, es que regresa la incertidumbre. El foco ha cambiado de China a México”, apunta Carlos Serrano, economista jefe de BBVA en México, que teme que el anuncio de aranceles tenga efectos sobre la inversión extranjera directa. “Incluso si se aprueba el nuevo tratado, viviremos en la incertidumbre: desde ayer los mercados saben que, aun con acuerdo, Trump está dispuesto a poner aranceles”. Los inversores, reconoce Gabriela Siller, responsable de análisis de mercados de Banco Base, estaban “muy tranquilos” con la opción de que el T-MEC pudiese ser ratificado en los tres países este mismo verano. “Pero esto nos ha tomado por sorpresa y a los mercados no les gusta los movimientos sorpresivos ni la incertidumbre”.

Con la caída de este jueves, el peso borra todo el avance registrado en lo que va de año frente al dólar. También la etiqueta que le colocaba como una de las pocas monedas del mundo que ganaba terreno frente al billete verde. “En las últimas semanas se habían dado noticias favorables para la aprobación del acuerdo comercial, también con la retirada de los aranceles sobre el acero y el aluminio”, subraya por teléfono Rafael Camarena, economista del Banco Santander en México. Factores que, apunta, habían ayudado a la moneda mexicana, el mejor termómetro para las perspectivas económicas del país norteamericano. “Pero esto [el anuncio de aranceles a partir del 10 de junio] es algo que no se podía anticipar, de ninguna manera, de ahí la presión que estamos viendo en el mercado a corto plazo: es la reacción normal cuando ocurre algo totalmente inesperado”. Camarena aboga, no obstante, por esperar los próximos pasos de la negociación política –el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, viaja este viernes a Washington para tratar de limar diferencias y evitar el escenario más nocivo para los intereses de su país: que la amenaza acabe cristalizando– antes de pronosticar el comportamiento que puedan tener los diferentes activos mexicanos en los próximos días.

Es pronto también para valorar al detalle el impacto que la medida podría tener sobre el cuadro macroeconómico mexicano, pero las proyecciones no son buenas: el 81% de sus exportaciones no petroleras tiene como destino EE UU y muchas multinacionales han optado en las últimas décadas por México como su principal plataforma de entrada al mayor mercado del planeta. El propio Jesús Seade, mano derecha de López Obrador en el tramo final de la negociación del nuevo tratado comercial norteamericano, reconoció el jueves por la tarde –inmediatamente después del tuit en el que Trump se descolgaba con la enésima amenaza sobre el país vecino– que México estaba “en un aprieto”. De ponerse en práctica las tarifas arancelarias, agregó, sería “algo desastroso” para la economía.

Con toda la cautela que exige un examen tan prematuro, tanto Gregory Daco, de Oxford Economics, como Gabriela Siller, de Banco Base, se atreven incluso a hablar de una posible recesión en México si los aranceles anunciados prosiguen su escalada –”en el 5% todavía no, pero sí a partir del 15%”, dice la economista de la entidad financiera mexicana–, una escalada que está prevista en la agenda de Trump desvelada este jueves. En la misma línea, aunque sin ir tan lejos en su análisis, Serrano se muestra preocupado por el efecto que el anuncio vaya a tener sobre el canal de inversión –clave para un país tan abierto al exterior y dependiente de los capitales extranjeros–. “A la larga, eso se dejará sentir sobre el crecimiento”, cierra el jefe de análisis de la mayor entidad financiera mexicana. Sin embargo, el mandatario republicano tendrá que medir muy mucho los pasos a dar: a diferencia de China, México es un aliado sólido en la esfera internacional y la escalada arancelaria haría mella desde el principio sobre una economía, la estadounidense, que no admite muchos más tiros en el pie.

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