Editorial

El tiempo no regresa

Vivimos tan de prisa, dormimos tan poco, el trabajo, compromisos, agendas ocupadas, reuniones de trabajo, escolares, deportivas, de negocios, etc. Es lunes y en un pestañear llega el siguiente y parece que entramos en un torbellino difícil de parar.

De todas las actividades realizadas en el día, ¿cuántas son las que hemos saboreado o disfrutado? ¿Qué nos ha hecho felices de lo vivido al final del día?

El tiempo es como el dinero, cada quien lo gasta en forma diferente, y ese gasto se ve reflejado en nuestras vidas.

Y la pregunta es: ¿no estaremos caminando hacia la quiebra, hacia una bancarrota… anunciada? Pues quien no sabe manejar adecuadamente su dinero, quien lo malgasta, tiene la ruina asegurada.

Y ¿qué hacemos de nuestro tiempo? ¿Qué hacen los ordenados y metódicos? Y ¿qué hacen los desorganizados, los enfermos, los presos, los ancianos, los padres y las madres de familia? ¿Qué hacen de su tiempo los empleados y desempleados, los pesimistas, los soñadores, los niños, los señores, los sacerdotes y maestros? ¿Qué hacen los cibernautas, los presidentes, los médicos y científicos, los estudiantes, los periodistas e informantes? ¿Qué hacen los malvados, los tiranos,  los desalmados? ¿Qué hacen los pobres, los ricos, los escritores, los lectores, los que se esfuerzan, los que desisten?
¿Que haces tú con tu tiempo? ¿Que he hecho yo con el mío? ¿Tuve un minuto para escuchar lo que me decía mi hijo al salir de casa? ¿Tuve un minuto para ver a los ojos a mi esposo, a mi esposa, y decirle “hoy te quiero más”?
¿Tuve un minuto para llamar a un amigo sólo para saber cómo está, para decirle “te extraño”?

¿Tuve un minuto para escuchar y ver a los ojos a alguien que me preguntaba algo, que me pedía un consejo?

De casualidad ¿tuve un minuto para agradecer a Dios por regalarme un nuevo día? ¿Tuve un minuto para observar mi alrededor? Al menos ¿tuve sólo un segundo para respirar hondo y sonreír?

Ana María Rabatte escribió: ¡En vida, hermano, en vida! Nunca visites panteones ni llenes tumbas de flores. Llena de amor corazones, pero en vida, hermano, en vida.

El tiempo no regresa, y el tiempo de Dios es hoy. Lo aprendí de un maestro sacerdote. No agendemos actividades valiosas. Que el abrazo sea hoy, el beso, la sonrisa la palabra, la llamada, decir “gracias”, decir “te extraño”, decir “perdón”, el aceptarme y aceptar, que sea hoy. Mañana no sabemos. El tiempo no regresa… No regresa.

Por: Juana Garrido

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