La nación

Empate técnico

Obama y Romney abren la batalla por la Presidencia igualados en las encuestas. La crisis europea y el apoyo presidencial al matrimonio gay serán dos asuntos clave

ANÁLISIS: ¿La economía será clave en la campaña?; por Christopher Arterton

NUEVA YORK– La carrera hacia la Casa Blanca quedó ayer abierta extraoficialmente después de que el candidato republicano, Mitt Romney, se asegurase los 1.144 delegados para la nominación presidencial tras vencer en las primarias de Texas. La campaña se presenta reñida y plagada de incertidumbres, sobre todo en el terreno económico por los nubarrones en Europa. Los últimos sondeos otorgan un empate técnico entre los dos candiatos con el 46% de los votos. El presidente norteamericano, Barack Obama, que se ganó a pulso la reputación en las elecciones pasadas de «candidato sereno» hizo ayer un gesto de buena voluntad y descolgó el teléfono para felicitar a su rival conservador por su victoria.

Llamó a Mitt Romney a mediodía. Fue una conversación formal aunque quizás sea la primera vez que los dos políticos conversen de forma amistosa. La próxima vez que se dirijan el uno al otro de forma directa será en los debates televisivos después de las convenciones de verano de sus respectivos partidos políticos.

Obama, famoso porque no se sale del guión en sus discursos e incluso ha utilizado el teleprompter en alguna intervención en visitas escolares, hace tiempo que está en campaña. En la clausura de la cumbre de la OTAN en Chicago aceptó responder a una pregunta sobre la contienda presidencial. «Entiendo que Mitt Romney (por el candidato republicano) quiera hacer resaltar su experiencia en economía [siempre ligado al sector de las empresas]. Pero, yo no puedo llevar este país como si fuese una compañía. Tengo que cuidar de las personas que tienen éxito, pero también de las que buscan trabajo», explicó el presidente americano, consciente de que su reelección no sólo depende de la buena marcha de la economía nacional, sino también de la recuperación europea.

Para el director del Centro de Estudios del Electorado Estadounidense, Curtis Gans, ambos candidatos poseen puntos débiles y fuertes. «El presidente es un hombre tranquilo en tiempo de crisis, tiene un historial en política exterior que hace imposible que los republicanos le puedan atacar en ese asunto. Sus puntos más débiles son el fracaso de vender la ley sanitaria cuando se aprobó y la economía», explica Gans de Barack Obama.

La economía, en su opinión, es el punto más fuerte de Romney, cuyo programa recuerda a la política aplicada por el ex presidente George W. Bush: menos regulación y bajada de impuestos. «Sus debilidades se encuentran en que los conservadores de su partido no confían en él», recuerda este experto sobre comportamientos electorales en Estados Unidos.

Entonces, la pregunta clave es: ¿Cuál será la tendencia del PIB y del desempleo? Los norteamericanos suelen tomar la decisión de su voto como muy tarde en el «Labor Day», cuando termina oficialmente el verano. Esta fiesta en torno a la aportación económica y social de los trabajadores en Estados Unidos tiene lugar el primer lunes de septiembre. Y las elecciones este año son el 6 de noviembre.

El problema de Obama es que sólo puede sentarse a esperar que sus iniciativas para reactivar la economía funcionen, ya que el Congreso dominado por el Partido Republicano no le va a facilitar las cosas. El presidente norteamericano se verá obligado a utilizar su Poder Ejecutivo si quiere sacar adelante alguna nueva ley.

Gans admite que «la sociedad norteamericana tiende a estar de acuerdo con [los expertos en economía] Paul Krugman y Martin Wolf en que lo que tenemos en Estados Unidos es una recesión de demanda y que hasta que se aumente la contratación laboral, nadie va a comprar. Y cuando no se compra, no se produce, y cuando esto ocurre, las ganancias de los impuestos bajan. Esencialmente, estamos atascados. No sé cómo vamos a ver alguna indicación de que la [industria] manufacturera mejora. Tiendo a ser pesimista con el estado de nuestra economía por la parte de la demanda. Y tenemos lo que ocurre en Europa [por la crisis de deuda], que no parece que vaya a mejorar pronto, pero sí nos afecta. Así, si yo estuviese en la piel de Obama, me pondría a rezar», admite el experto sobre la reelección del líder demócrata.

Aun así, además de la cuestión económica, el equipo de Obama revisa cómo le va a afectar su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo en los estados del sur. Gans recuerda que una de las principales razones por las que los votantes de estos estados se cambiaron del Partido Demócrata al Republicano fue por el apoyo con un comentario en 1994 del entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, de apoyo a los gays y lesbianas en las filas del Ejército estadounidense. La sociedad norteamericana es fundamentalmente conservadora y eso favorece las posibilidades electorales de Romney.

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