Editorial

Entre la Pluma y la Pared. Por Sofía Mercado

Para Isaac Katri: My twin soul, my Life.

El presente artículo va como respuesta al correo electrónico de un lector de Latino News, quien me planteó la siguiente pregunta: “¿Escribes o trabajas? Quiero decir, sólo a eso te dedicas, a escribir ¿o no?”. Confieso que la pregunta me tomó por sorpresa y me sentí entre la pluma y la pared, pero después me llevó a reflexionar sobre el tema.

Reducir la escritura a un simple trabajo me parece injusto siendo que, más que un trabajo, es una forma de vida a la cual uno se dedica 24 horas al día, los 365 días del año. Aún cuando un escritor no esté prendido de la computadora todo el tiempo, todo el tiempo observa, analiza, intuye, recrea, inventa. O como decía Henry Miller: “La mayor parte de la escritura se hace lejos de la máquina de escribir.”

Padecer el vicio de escribir es respirar, mirar, tocar y saborear las cosas de otro modo y sentir la imperiosa necesidad de mostrar el modo o los modos de esas experiencias. Escribir, por ejemplo es saber que hay objetos que consiguen encerrar una historia, un sabor, una temperatura o un olor y que esos objetos se vuelven fetiches en nuestras vidas: espejos limpios de la memoria que guardan, con asombrosa nitidez, un sinfín de situaciones y emociones. Y esas viejas historias contienen las semillas de futuros artículos, cuentos, novelas.

Pero la escritura tampoco tiene pasado ni presente. Un escritor sabe que aquello que se cumple, acaba por perpetuarse para seguir existiendo. Sabe que si no vuelven las horas, vuelven las presencias; que dentro del tiempo hay otro tiempo quieto, sin peso ni sombra, sólo vivo.

Escribir es saber que más allá de la muerte quedan las palabras, pero a las palabras también hay que perseguirlas, seducirlas, o como dijo Julio Cortázar alguna vez: “Para mí, escribir mi obra fue como hacerle el amor a la palabra durante 40 años”. Las palabras que dicen lo que callamos o que a veces callan lo que quisiéramos decir o como bien lo definió Octavio Paz: “Las palabras no son el momento público de un escritor, ni la guía del camino recto. Nacieron del silencio, se abren sobre los tallos del silencio, las contemplamos en silencio. La verdad y el error son una sola verdad; realidad y deseo, una sola substancia que resulta en un mar de transparencias”.

Y en la transparencia está el reto. Sentir la necesidad de explicar nuestra relación con el mundo es apenas el principio. Luego vienen sudor y lágrimas: encontrar la palabra exacta sabiendo que de una palabra a la otra lo que decimos se desvanece y a pesar de todo seguir escribiendo con el firme propósito de encontrar el camino: ahí donde todo parece un callejón sin salida. Escribir para saber que es posible amar cuando se escribe, recordar al escribir, escribir para olvidar, imaginar para escribir, escribir para invocar lo que alguna vez fue nuestro, escribir para soñar el futuro, para exorcizar fantasmas, para nombrar obsesiones. “El escritor escribe para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar”, decía Gabriel García Márquez.

Más que un trabajo, la escritura es un acto de fe. En resumen, sintetizo mi respuesta con un pensamiento de Isaac Asimov: “Si el médico me dijera que me quedan seis minutos de vida, simplemente teclearía más rápido”. Yo también. Porque la escritura no es la vida, es estar en la vida. Aunque a veces la vida nos sitúe entre la pluma y la pared.

2 Comments

2 Comments

  1. Alfonso Quintanar

    04/11/2012 at 3:31 pm

    ¡Qué preciosa manera de escribir Sofía! A eso le llamo pasión por el oficio,se nota que tu entusiasmo y tu adoración por la escritura son genuinos. Por eso escribes tan bonito, por eso puedes transmitir tanto amor y tanta sabiduría. Gracias, muchas gracias por compartir con los lectores toda tu inteligencia y sensibilidad. Tus artículos nos invitan a reflexionar y a tener una mejor y más amplia perspectiva de la realidad y de las cosas.
    Debe ser fascinante conversar contigo. Mis respetos para ti Sofía, espero con emoción tu próximo artículo. Alfonso

  2. Ruth micha

    05/11/2012 at 5:26 am

    Sofía simplemente genial !!! No hay palabras para expresar mis sentimientos hacia esta hermosa reflexión !! Felicidades !!

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