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Fiat-Chrysler y Renault negocian fusionarse en una empresa valorada en 33.000 millones de dólares

Jean-Dominique Senard, presidente de Renault, el pasado 24 de enero.

La compañía francesa acepta “estudiar con interés” la propuesta de la firma italoamericana, que contempla que el futuro grupo se divida al 50% entre ambos fabricantes

27 de mayo de 2019 – París / Roma – Agencias.

Renault está dispuesto a “estudiar con interés” la propuesta de fusión que le ha puesto sobre la mesa Fiat Chrysler Automobiles (FCA). El matrimonio los convertiría en el tercer grupo mundial del sector del automóvil, según anunció este lunes la compañía francesa tras celebrar una reunión de su junta directiva convocada con este único propósito. Ambas empresas tienen en conjunto un valor de 33.000 millones de dólares en Bolsa y sus ventas sumarían unos 170.000 millones de euros. La noticia, que comenzó a filtrarse este domingo en la prensa económica, ha generado grandes expectativas en el mercado automovilístico. La oferta estima que ambas compañías se ahorrarían conjuntamente unos 5.000 millones de euros anuales con las sinergias generadas por la operación. Los dos gigantes europeos han experimentado un fuerte repunte de sus acciones en los mercados.

La unión de ambos fabricantes, que se repartirían la empresa resultante al 50% de propiedad cada uno, alcanzaría una producción de 8,7 millones de vehículos al año, con una “fuerte presencia en regiones y segmentos claves. El que sería el tercer “fabricante de equipamiento de origen” del mundo, tendría a través de sus múltiples marcas comerciales “una cobertura completa del mercado, desde el lujo al segmento del gran público”, según destaca FCA. Y podría afrontar el futuro “con un fuerte posicionamiento en nuevas tecnologías, como los vehículos eléctricos y autónomos”.

Renault-Fiat, si fraguaran su fusión completa, se colocarían por delante de la coreana Hyundai Motor y de la estadounidense General Motors, pero por detrás todavía de Volkswagen (10,6 millones de vehículos) y Toyota (10,59 millones). Sin embargo, si el grupo resultante incluyera todo el conjunto de marcas (Fiat Chrysler, Renault y Nissan-Mitsubishi) sumaría 16 millones de vehículos al año. Actualmente, los accionistas más importantes de Renault son el Estado francés, con el 15% de acciones y un 28,6% de los derechos políticos; Nissan tiene un 15% y Daimler, otro 3,1%. En el caso de Fiat-Chrysler, los Agnelli poseen el 28,9% y el resto, está en manos de fondos y del mercado.

“Tras una cuidadosa revisión de los términos de la propuesta amistosa de FCA, el consejo de administración decidió estudiar con interés la oportunidad de esta combinación empresarial”, dijo Renault en un comunicado, en el que prometió que habrá nuevas declaraciones “a su debido tiempo, para informar al mercado de los resultados de estas discusiones, de acuerdo con las leyes y regulaciones vigentes”. Renault avanza en estas negociaciones dejando de lado a sus socios Nissan y Mitsubishi, con los que mantiene una alianza que en teoría seguiría por su parte funcionando.

Ajuste de valor y dividendo en Fiat

Aunque ahora ambas compañías decidan negociar la fusión, el camino será previsiblemente largo. Para empezar, hay que ajustar los valores de las dos empresas, para que después los pesos de ambas sean del 50%-50%. Por eso, “antes de que se complete la transacción, para mitigar la disparidad de valores en el mercado, los accionistas de FCA recibirían un dividendo de 2.500 millones de euros”, ha explicado la empresa. Esto es así porque la marca francesa vale unos 16.500 millones actualmente, frente a los 19.160 a los que cotiza la italiana. El consejero delegado de FCA, Mike Manley, ha reconocido en una carta a los trabajadores, a la que ha tenido acceso EFE, que “si esta fusión va hacia delante, la formación de una nueva sociedad podría necesitar más de un año”.

Aunque la última palabra en Francia la tiene el Ministerio de Economía (el estado es propietario del 15%), según ha precisado el Elíseo, la portavoz del Gobierno de Emmanuel Macron, Sibeth Ndiaye, adelantó este lunes que el Ejecutivo es “favorable” al proyecto de fusión. Eso sí, subrayó en la cadena BFMTV,  siempre y cuando “las condiciones en que esta se realice sean a la vez favorables al desarrollo económico de Renault y, evidentemente, a los asalariados de Renault”.

Los empleos, una cuestión crucial

En Italia, el Gobierno también se ha pronunciado. El vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, que acaba de obtener un resultado que le otorga una tremenda autoridad en el Ejecutivo, consideró que si la propuesta beneficia a los trabajadores y no se pierde empleos, se vería con buenos ojos. De hecho, el líder de la Liga calificó la operación como “brillante” y aseguró que “si Fiat crece, es una buena noticia”. Fiat, sin embargo, perdió su presencia laboral en Italia cuando realizó la fusión con Chrysler. Solo en Turín, sede de la marca de la familia Agnelli, se perdieron unos 120.000 empleos directos e indirectos.

El grupo FCA, que ideó y presidió hasta su muerte el pasado julio el italiano Sergio Marchione, buscaba desde hacía tiempo una ampliación que le permitiese entrar en otros mercados y suplir algunas carencias de la compañía. Michael Manley, nuevo director ejecutivo del conglomerado, ha diseñado un plan para cubrir todos los segmentos del mercado.

El rumor de una posible fusión hizo reaccionar favorablemente a las Bolsas. Las acciones de Renault y de Fiat Chrysler Automobiles (FCA) rebotan más de un 12% este lunes. En concreto, los títulos del grupo francés han llegado a avanzar cerca del 16% poco después de la apertura de la Bolsa de París, aunque luego la subida se ha amortizado al 12%, hasta los cerca de 56 euros. Los de FCA han llegado escalar hasta casi un 20% en Milán, aunque luego la subida también se ha moderado, a cerca del 8%, hasta los 12,4 euros.

Vehículo eléctrico

Con la fusión, Renault compensaría el retraso que lleva FCA en el sector de vehículos eléctricos y su debilidad en Europa y a cambio accedería a una sustanciosa parte del mercado norteamericano, dominado por los vehículos SUV y las camionetas, que no son el punto fuerte del fabricante francés. Además, la propuesta de FCA asegura que la fusión no supondría el cierre de ninguna planta de producción y permitiría a ambos fabricantes ahorros superiores a los 5.000 millones de euros anuales, adicionales a los que reporta a Renault su alianza con Nissan y Mitsubishi.

Fuentes conocedoras de la oferta señalan que las conversaciones para la fusión de FCA y Renault habían comenzado ya bajo el mandato del anterior presidente de la compañía francesa, Carlos Ghosn, según informa France Presse. El arresto de Ghosn a finales de noviembre en Tokio (Japón) por presuntas malversaciones abrió una crisis en la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi. La fusión con FCA reforzaría a la firma francesa en el reparto de fuerzas de esa alianza, que “deja una puerta abierta”, según las mismas fuentes, a un acercamiento de los fabricantes japoneses.

Sin embargo, según recuerda Bloomberg, la fusión de empresas con instalaciones de producción en América del Norte, Europa y Japón no será una tarea fácil y el historial de fusiones en la industria del automóvil está marcado por algunos fracasos espectaculares. Hace diez años Daimler AG deshizo una fusión con Chrysler al no poder superar las diferencias culturales entre el fabricante de automóviles de lujo alemán y el productor estadounidense de automóviles de gama media. La alianza prevista de Volkswagen con Suzuki Motor terminó en un tribunal de arbitraje de Londres antes de sacar un vehículo conjunto de la línea de producción.

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