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Funerales multitudinarios por las víctimas del avión de EgyptAir

25 de mayo de 2016 – Agencias.

“He venido hasta aquí aunque todavía no me puedo creer lo que ha pasado. Siempre oímos cosas sobre estos accidente, un avión que se cae, o que explota, pero siempre te parece tan lejano, tan improbable… hasta que te pasa a ti”. Así se expresaba el primo de Yara Hani Tawki, una de las azafatas del vuelo de EgyptAir que se precipitó al vacío la pasada semana. Formaba parte de los asistentes al servicio que se ha oficiado en la iglesia de Boutrossiya por las víctimas cristianas coptas.

Un grupo de personas lanza flores al mar durante un homenaje a las víctimas del avión de Egyptair en Alejandría

Un grupo de personas lanza flores al mar durante un homenaje a las víctimas del avión de Egyptair en Alejandría

Poco a poco, las familias van encontrando, de esta manera, algo de consuelo. La víspera, amigos y parientes de Mohamed Said Ali Ali Shoukair, capitán del avión siniestrado se reunían para despedirle: “El lugar donde se celebró el funeral estaba tan lleno de gente que apenas había sitio para estar de pie”, comentaba uno de sus amigos, “fue muy conmovedor”. Poco antes del accidente se habían reunido por un motivo mucho más alegre: el ascenso de Mohamed a “piloto senior”.

Otros miembros de la tripulación fueron despedidos en la mezquita Mohamed Hussein Tantawi, también en El Cairo. Amigos, parientes y diversos miembros de EgyptAir acudieron a rezar por los fallecidos, de negro o con el uniforme de la compañía. Otros pilotos señalaban, entristecidos, como cualquiera de ellos podría haber estado en su lugar. Doblemente trágica ha sido la pérdida de Mohamed Mamdouh Assem, el copiloto del avión siniestrado: su familia vuelve a ser golpeada por la tragedia después de que su madre, Mona, muriese a causa de un cáncer hacía un tiempo. “Este mundo no se merecía tu cariño y tu generosidad”, escribió una amiga suya al enterarse de la noticia, “volveremos a encontrarnos, mi amigo, mi hermano. Espérame”.

Grandes pérdidas

Muchas son las familias que en estos días lloran a sus fallecidos: uno de los pasajeros, el inglés Richard Osman, un geólogo que viajaba a El Cairo por motivos laborales, acababa de ser padre por segunda vez. Las dos pequeñas, Victios, de catorce meses, y Olympe, de sólo tres semanas, crecerán ahora sólo con su madre Aureilie en París. También deja detrás descendencia Abdel Mohsen al-Sohaili, un economista kuwaití de vacaciones: dos hijos. Nancy Okail, directora ejecutiva del Instituto Tahir, supo a través de Facebook que uno de sus amigos de infancia viajaba en el fatídico vuelo junto a mujer y sus padres, y que dejaba atrás a dos hijas. Mahamat Seitchi, un estudiante de una academia militar francesa, se dirigía al funeral de su madre. Una pareja francesa se decantó por El Cairo para sus vacaciones. Viajaban junto a sus hijos: uno de cuatro meses y otro de tres años. Tres pequeños esperaban la vuelta de Ahmed El-Ashry y Reham Mossad de Francia, donde la segunda había buscado tratamiento contra su cáncer.

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