México

Giro en caso Ayotzinapa: libro revela nuevos indicios

10 de agosto de 2016 – Agencias.

La llamada “verdad histórica”, la explicación histórica que presenta el gobierno mexicano ante la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, cada vez tiene más contradicciones.

Un cenotafio en homenaje al estudiante Julio César Mondragón (Crédito: RONALDO SCHEMIDT/AFP/Getty Images)

Un cenotafio en homenaje al estudiante Julio César Mondragón (Crédito: RONALDO SCHEMIDT/AFP/Getty Images)

Según el libro de investigación de los periodistas Francisco Cruz, Félix Santana y Miguel Ángel Alvarado La guerra que nos ocultan, el teléfono de Julio César Mondragón Fontes —normalista torturado y asesinado que apareció con el rostro desollado el 27 de septiembre de 2014— estuvo funcionando hasta el 4 de abril de 2015 y fue usado por militares y agentes para espiar los contactos que tenía el estudiante.

Este martes, padres de familias y organizaciones sociales marcharon en el estado de Guerrero para manifestar una vez más su descontento con el estado de la investigación y para denunciar la presunta participación de agentes militares en la desaparición forzada de estos estudiantes.

Aunque esta ha sido su teoría desde el comienzo, durante 22 meses de indagatorias, ahora hay un nuevo elemento que contradice la versión oficial.

Tal es el caso de los tres periodistas que se unen en una labor periodística y durante 18 meses hicieron un seguimiento de los registros telefónicos del móvil de Julio César Mondragón, el primer normalista asesinado y que apareció con el rostro desollado en Iguala, Guerrero, la noche del 26 de septiembre de 2016.

Para poder llevar a cabo esta tarea, los periodistas hicieron uso de los registros telefónicos que proporcionó al gobierno mexicano y la empresa Telcel, cuyos registros muestran la hora de la llamada y la coordenada geográfica desde donde se usó el teléfono.

Tras recrear la ruta de las llamadas, estos investigadores concluyeron que el teléfono estableció comunicación desde el Campo Militar Número 1 y desde el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, el Cisen, después de su fallecimiento.

Por si fuera poco el teléfono se mantuvo activo hasta el 4 de abril de 2015, es decir a casi seis meses de su muerte.

Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, quienes presentaron un reporte del caso a principios del mes de julio, Mondragón tendría consigo el teléfono celular al momento de su muerte.

Esto no significa que las personas del Cisen o del Campo Militar Número 1 tengan algo que ver con su muerte. Sin embargo, esta nueva linea de investigación obliga a la Procuraduría General de la República, la PGR, a profundizar la indagatoria hacia el Ejército, dijo el abogado de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Vidulfo Rosales Sierra.

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