México

Iglesia denuncia 
a falsos sacerdotes

Presiden misas y ofician desde bautismos hasta velorios, a cambio de beneficios económicos, acusan; ha identificado al menos a 20 impostores

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de julio de 2015 – Agencias.

Ni los curas se salvan de ser “pirateados”, pues en todas las regiones del país hay personas que se hacen pasar por sacerdotes e incluso obispos que presiden misas, bautismos, bodas y hasta velorios, ceremonias por las que obtienen algún tipo de beneficio económico o social.

En numerosas ocasiones el clero ha alertado a sus fieles de la proliferación de los falsos sacerdotes, quienes aprovechan el poco conocimiento de la sociedad sobre temas religiosos para hacer de la fe su negocio.

Modo de operar. La mayoría de los falsos sacerdotes ofician misas o dan pláticas en lugares abiertos o salones de fiestas.

Modo de operar. La mayoría de los falsos sacerdotes ofician misas o dan pláticas en lugares abiertos o salones de fiestas.

La Arquidiócesis Primada de México identificó durante el último año al menos a 20 usurpadores, giró circulares por cada uno de ellos y, principalmente en redes sociales, ha difundido medidas preventivas a los feligreses para no ser engañados.

Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis, dijo a Excélsior que el problema, “siendo nacional pero con mayor presencia en la urbe”, preocupa cada vez más a la Iglesia católica, y al menos diez diócesis de las provincias eclesiásticas de México y Tlalnepantla, así como dos arquidiócesis, se ocupan del tema.

La excomunión

Debido a que la ley judicial en México no castiga a quien usurpa la identidad del sacerdocio, porque no figura como una profesión, la única pena que recibe quien lo hace es la canónica, impuesta por la Iglesia: la excomunión.

“La persona que hace esto está automáticamente excomulgada, y es una excomunión reservada al Papa porque es un delito grave, lo consideramos un sacrilegio, se comete un sacrilegio tanto del sacramento que se finge hacer; es algo que casi no se ha mencionado, pero es una pena establecida en el Código de Derecho Canónico”, señaló Hugo Valdemar Romero.

“Sucede que no es tan frecuente fuera de México esta usurpación del sacerdocio católico, e incluso en otros países llama mucho la atención este fenómeno del porqué en México sucede”, dijo.

Lo difícil es identificarlos

Los feligreses no pueden distinguir fácilmente a los falsos sacerdotes, y mucho se debe a que fueron seminaristas, sacristanes que aprendieron bien los ritos o autodidactas que sólo buscan ganarse la vida con el engaño.

El director en México de la revista católica internacional Vida Nueva, Felipe Monroy, explicó que la dimensión del fenómeno se debe a que muchos de los falsos sacerdotes son parte de una generación de exseminaristas que no alcanzaron la ordenación en tiempos de los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI por no cumplir con el perfil.

Pero contando con los conocimientos para realizar todos los ritos sin ser parte del ministerio sacerdotal, no encontraron otra forma de vida o de supervivencia.

“Mucha gente estuvo preparándose por muchos años en la formación cristiana y en las prácticas rituales católicas. Al no ser ordenados perdieron una gran parte de su vida, de sus empeños y esfuerzos, una gran parte de su familia, y esa pérdida los llevó a (buscar cómo) sobrevivir”, explicó.

Pero la generación “expulsada” no terminó con la muerte de Juan Pablo II, prosiguió, “se hizo un poco más crudo, más difícil después, en el inter del pontificado de Benedicto XVI, porque la exploración personal de cada uno de los candidatos incluyó otro elemento de análisis importante, y que fue el tema de la homosexualidad o desviaciones afectivas que de cierto modo podrían tener los candidatos”.

“Sin embargo, en el fondo y en muchos de ellos había gran necesidad de servicio y trabajo en los procesos rituales. La gente seguía pidiendo los ritos y había una necesidad, una gran demanda, y ellos tenían una oferta de cierto modo, pero que podían ofrecerla”.

Felipe Monroy indicó que los presbíteros con credencial en mano, además de su acercamiento con la comunidad, tienen que mantener una formación constante y atender innumerables temas administrativos de su parroquia, y “eso les quita mucho tiempo”.

“Esta otra gente tiene mucho tiempo disponible para atender a las personas, pues un falso sacerdote puede atender cinco, seis, 10 velorios en un día, eso le da expertise… Muchas veces, con mucha tristeza tengo que reconocerlo, veo que hay más gente satisfecha en su consuelo o alegría cuando tiene un sacerdote que ha tenido toda esta preparación y experiencia en el terreno, aunque sea falso, que un sacerdote que pueda estar alejado de esa intimidad familiar”, agregó.

Restricciones

  • Hugo Valdemar explicó que el hecho tiene origen en que hay una gran demanda de servicios religiosos, pero que se buscan a comodidad, como bodas, bautismos y confirmaciones.
  • Por ello, la Arquidiócesis Primada de México  prohíbe realizar estas ceremonias en salones de fiestas, en lugares que no sean los templos.
  • En Acapulco se han vuelto a permitir bodas en las playas, pero con el trámite en la parroquia.
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