Inmigración

Inmigrantes indocumentados salen de las sombras

17 de marzo de 2017 – Agencias.

Brenda Lira, de 21 años, se preguntó si sus amigos más cercanos le darían la espalda.

Era incómodo revelarles la verdad, dijo. Llena de vergüenza, Lira les confesó esta semana que era una inmigrante indocumentada.

“Básicamente les conté toda mi historia”, dijo Lira, una residente de Tennessee que cruzó la frontera de México ilegalmente con sus padres cuando tenía 2 años de edad.

“Mi mayor temor era que (mis amigos) no quisieran conocerme más, pero son muy solidarios. Me aman y los amo”.

A través de Estados Unidos, algunos de los más de 11 millones de inmigrantes indocumentados del país están emergiendo de las sombras. Están declarando su estatus legal a amigos y compañeros de trabajo. Se están uniendo a una lucha por los derechos de los inmigrantes, educando a otros como ellos y arriesgándose el arresto y la deportación, uniéndose a las protestas callejeras y hablando en conferencias de prensa.

Algunos tienen palabras fuertes para aquellos que los ven como criminales dignos de deportación inmediata. Fueron insultados cuando Donald Trump llamó a algunos inmigrantes mexicanos “violadores” cuando lanzó su campaña presidencial en la Torre Trump en Nueva York. Quieren que los estadounidenses los vean como vecinos que albergan sueños no muy alejados de otras generaciones de recién llegados a los Estados Unidos.

“He estado viviendo en el miedo, y no solo por mí, sino por mi familia, por la gente que conozco”, dijo Lira.

“Tengo miedo a que se lleven a mis padres de mi lado, a que me lleven del lado de ellos, a ser arrancada de la tierra que he llamado casa durante los últimos 19 años”.

‘Soy la definición de ser estadounidense’

Desde su toma de posesión en enero, la represión a la inmigración del presidente Trump ha enviado olas de incertidumbre a través de las comunidades de inmigrantes. Sin embargo, algunos inmigrantes indocumentados se han visto empoderados para unir esfuerzos en busca de una revisión del sistema de inmigración.

“Creo que es hora de que nos unamos, de presentar un frente fuerte, de luchar realmente por lo que queremos”, dijo Lira.

El miedo y la ira son alentados por el hecho de que las nuevas prioridades del gobierno Trump podrían aplicarse a casi todos los inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos, mientras que el gobierno de Obama se había enfocado en criminales y violentos.

Mientras que el nuevo gobierno ha dicho que los delincuentes son una prioridad, Trump ha ampliado los poderes de ejecución para potencialmente deportar a los inmigrantes indocumentados que han vivido en sus comunidades durante años, incluso los que tengan miembros de la familia que son residentes legales o ciudadanos estadounidenses.

El aumento de acciones de los agentes de Inmigración y Aduanas el mes pasado tuvo como resultado 700 arrestos en todo el país, aumentando la ansiedad en los enclaves de inmigrantes de larga data. A principios de este mes, agentes de inmigración detuvieron a Daniela Vargas, de 22 años, después de que ella públicamente criticara la reciente oleada de incursiones federales durante una conferencia de prensa en Jackson, Mississippi. Ella contó la historia de su padre y hermano, que fueron arrestados por agentes de ICE en febrero.

Vargas también abogó por los jóvenes como ella que fueron llevados a los Estados Unidos por sus padres indocumentados, luego calificaron para un respiro temporal de la deportación bajo DACA o Acción Diferida por Llegadas de Niñez. Los abogados de Vargas -cuyo estatuto DACA expiró en noviembre- han presentado una petición ante un tribunal federal pidiendo su liberación inmediata.

Los participantes de DACA a menudo son llamados ‘dreamers’, una referencia a la Ley DREAM. Tienen derecho a trabajar y a buscar educación en los Estados Unidos. El gobierno de Trump dejó a DACA intacto.

Las protecciones DACA establecen un procedimiento para verificar a los cerca de 750.000 participantes en el programa, incluyendo verificaciones de antecedentes. A cambio, los beneficiarios reciben permisos para trabajar y buscar educación en los Estados Unidos, aunque no reciben la ciudadanía ni el estatus legal.

Lira está nerviosa sobre el futuro a pesar de que califica para un respiro temporal de la deportación bajo DACA, dijo. Sus padres son indocumentados.

“Creo que soy la definición de ser estadounidense”, añade.

“Yo soy una inmigrante, trabajo para todo lo que quiero, pago mis impuestos, muchos de nosotros pagamos nuestros impuestos, encontramos nuestro camino para no hacer nada ilegal, tratamos de seguir todas las leyes excepto por supuesto, llegar a este país ilegalmente”.

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