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Israel revive el «caso Shalit» con la retención de dos civiles

10 de Julio de 2015 – Agencias.

Tras varios meses de silencio absoluto, Israel autorizó ayer a levantar el secreto y anunció que dos civiles israelíes que cruzaron a la Franja de Gaza están en poder de Hamas. Se trata de Amra (Abraham) Mengistu, de 28 años y de un joven israelí de la comunidad beduina cuyo nombre no ha sido publicado. Sobre el primero se sabe que es miembro de la comunidad etíope, residente en la ciudad de Ashkelon, y que pasó a Gaza el 8 de setiembre, tan solo unas semanas después de que finalizara la guerra del verano pasado.

Su familia asegura que lo lleva buscando desde hace dos meses y que desde abril no saben nada de él. «No sabemos si está vivo o muerto», lamentan. El anuncio del Gobierno les sorprendió, ya que no imaginaban que su hijo pudiera estar en Gaza, y en un primer momento dudaron de que se tratase de su hijo.

La madre de Abraham Mengisto, de 28 años, uno de los dos jóvenes que se encuentran retenidos en la Franja de Gaza.

La madre de Abraham Mengisto, de 28 años, uno de los dos jóvenes que se encuentran retenidos en la Franja de Gaza.

Por su parte, la organización terrorista Hamas no confirmó ni desmintió la información, aunque en los últimos meses daba a entender indirectamente que tiene en su poder «algo más que restos de soldados muertos» de la última guerra. Sin embargo, existe un matiz especialmente extraño en la reacción de Hamas, que alega haber tenido a Mengistu en sus manos, haberlo interrogado y liberado al comprobar que no era un soldado israelí.

El prestigioso analista de seguridad del portal Ynet, Ron Ben Yshai sostiene que eso es «una burda mentira» y opina que es «una mala señal» que Hamas trate de despojarse de su responsabilidad sobre el paradero del joven israelí. Esto, en su opinión, podría significar que Mengistu fue entregado a la Yihad Islámica, aliado de Hamas, o incluso que haya sido secuestrado por el Estado Islámico. El Sheikh Hassan Yussuf, uno de los jefes de la organización islamista palestina en Cisjordania (que salió recientemente de una prisión en Israel), afirmó que «estamos dispuestos a sentarnos con Israel a hablar sobre un nuevo intercambio, si Israel excarcela a los 80 palestinos, la mayoría de Hamas, que había liberado en el marco de la transacción por el soldado Gilad Shalit, y que luego volvió a detener». Sin embargo, ni él ni nadie en Hamas hicieron mención explícita de los dos civiles que estarían en su poder. Según las primeras informaciones, los dos jóvenes israelíes habrían cruzado la frontera por su propia voluntad, motivo por el cual Israel no habla de «secuestro». Lo que ahora se critica desde Israel es que teniendo en cuenta que Abraham padece cierto desequilibrio emocional no se le haya devuelto por consideraciones humanitarias.

Negociaciones secretas

El presidente de Israel, Reuven Rivlin, afirmó que «en cualquier otra parte del mundo los habrían devuelto, ya que está claro que no poseen ningún valor estratégico o táctico en el marco del conflicto entre Israel y Hamas». Ilan, hermano de Abraham, se dirigió ayer a la Prensa para pedir el apoyo de la comunidad internacional. «Es un asunto humanitario porque mi hermano no está en su mejor momento de salud. No está sano». Por su parte, el primer ministro Benjamin Netanyahu, que dijo haber hablado con la familia, aseguró que «estamos desplegando todos los esfuerzos para traer de nuevo a casa a los dos jóvenes» y culpó claramente a Hamas de la situación. El líder israelí también hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que igual «que manifiesta su preocupación por la situación humanitaria en Gaza, formule un llamado claro a la liberación de los civiles». La madre de Mengistu confesó que «desde que desapareció, nuestra vida no es vida y cada día sigo soñando con que entra por la puerta y nos saluda». La familia explicó a los medios que los Servicios de Seguridad les insistieron que mantuvieran el tema en silencio y que así lo hicieron para que «nuestro hijo estuviera lo más seguro posible». Pero tanto desde la oficina de Netanyahu como desde la presidencia, aseguraron que desde que se supo que los dos jóvenes habían cruzado a Gaza, se habían activado los mecanismos para llevarlos de nuevo a suelo israelí.

Incialmente se intentó solucionar la situación a través de canales diplomáticos secretos con la intención de evitar que la presión de la opinión pública llevara a Hamas a ubicarse en una posición en la que pudiera exigir a cambio de ambos un alto precio como hizo en el pasado con el «caso Shalit», entre otros. Israel liberó a 1.000 presos para que el soldado regresase a casa. Ayer no se aclaró qué se pide a cambio de los jóvenes.

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