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Italia investiga qué falló en las construcciones

26 de agosto de 2016 – Roma – Agencias.

Cada vez que se produce un terremoto, vuelve a surgir la pregunta: ¿se puede hacer algo en Italia para que los edificios no se derrumben ante la posibilidad de movimientos sísmicos? El problema es que en el país transalpino dicha cuestión se plantea siempre tras presenciar la muerte de centenares de personas frente al poder incontrolable de la naturaleza. «En Italia se puede prever un terremoto de 6,3 grados de magnitud cada 15 años de media. Este dato debería fomentar una mayor cultura de prevención sísmica y protección civil. Hay que hablar más de riesgos y de prevención, para luego alcanzar la reconstrucción», afirma el sismólogo del Instituto Geológico italiano Fabio Tortorici. Y añade: «Para ello se necesita una actualización constante, con geólogos en cada ayuntamiento distribuidos de forma reticular sobre el territorio, y no tal como ocurre en la actualidad».

La escuela de Amatrice había sido reestructurada en 2012 para que respetase las normas sísmicas. Reuters.

La escuela de Amatrice había sido reestructurada en 2012 para que respetase las normas sísmicas.
Reuters.

La Fiscalía de la provincia de Rieti, en la región de Lazio (a la que pertenece Roma), abrió ayer una investigación sobre la base de desastre doloso tras lo ocurrido en el terremoto del pasado miércoles, donde fallecieron al menos 250 personas y sufrieron heridas al menos otras 365. La investigación la está llevando a cabo el fiscal jefe de Rieti, Giuseppe Saieva, quien el día del terremoto realizó algunos registros para documentarse sobre las últimas reestructuraciones realizadas en los últimos años.

Ahora mismo, una de las mayores polémicas en la opinión pública italiana es que algunos de los edificios que se derrumbaron durante el terremoto habían sido reestructurados precisamente para resistir futuros movimientos sísmicos, de ahí la puesta en marcha de la investigación de la Fiscalía de Rieti. Estas reestructuraciones tuvieron lugar justo después de 2009, año en el que se produjo el gran terremoto de L’Aquila, distante tan sólo 60 kilómetros de la hoy semidestruida localidad de Amatrice. El caso emblemático es el de la escuela, hoy derrumbada, que había sido reestructurada en 2012 para que respetase las normas de construcción para resistir los terremotos. Y, todo ello, con una financiación de 700.000 euros, según varios medios de comunicación italianos. El campanario de Accumoli, que fue sometido a intervenciones antisísmicas, también aparece hoy destruido por completo. Es como si Italia no consiguiera asumir que es una zona sísmica: Friuli (1976), Irpinia (1980), Umbria y Marche (1997), Abbruzzo (2009), Módena (2012) y Amatrice-Accumoli-Arquata (2016). Y aun así los edificios nuevos siguen sin cumplir las normativas antiterremotos. «Desgraciadamente, en Italia, se edifica bien, con criterios antisísmicos, sólo tras producirse un terremoto grave. Y eso que ya sabemos que la zona afectada por este seísmo es un área conocida por su alto riesgo», explica el geólogo Enzo Boschi al diario «La Repubblica». De hecho, en estos días, se producirán nuevas réplicas y no se sabrá con exactitud su intensidad.

Lo cierto es que, con la experiencia sísmica que tiene el país transalpino, nunca ha habido un gran plan de prevención contra riesgos sísmicos en el país. Más allá de la inversión estatal, cuando ha habido iniciativas para realizar obras de prevención. En determinados casos tras el terremoto de L’Aquila ha habido comunidades que se han negado a las inspecciones para no tener que afrontar un gesto que sumaba unos 15.000 millones de euros. Según el «Corriere della Sera», el 70% de los edificios del país no respeta la normativa antisísmica.

Según los geólogos italianos, hay 24 millones de personas que viven en zonas de riesgo. A lo que hay que añadir que el 60% de los edificios en Italia han sido construidos antes de los años setenta, sin criterios anti terremotos. Tampoco los hospitales se salvan de las críticas. «Al menos 500 edificios sanitarios están en riesgo frente a movimientos sísmicos», explica la agencia ANSA, afirmando además que la mayoría de ellos están distribuidos a lo largo de la cadena montañosa de los Apeninos. Según un informe parlamentario, el «75% de los hospitales en riesgo se derrumbaría frente a un seísmo de 6 grados».

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