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Japón culmina su apagón nuclear

La detención hoy en Japón del último reactor nuclear activo tras la crisis en Fukushima deja a la tercera economía mundial, por primera vez en 42 años, sin centrales atómicas y ante el reto de afrontar el caluroso verano con otras fuentes de energía

5 Mayo 12 – Tokio – Javier Picazo Feliú/Efe

Desde que la pionera central de Tokai, al noroeste de Tokio, iniciara su actividad comercial el 25 de julio de 1966, sólo una vez Japón se había encontrado en la situación de no contar con ningún reactor activo, del 30 de abril al 4 de mayo de 1970.

En aquella ocasión, los dos únicos reactores con los que contaba entonces el archipiélago se paralizaron por una revisión rutinaria que apenas duró cinco días, mientras hoy se desconoce cuándo recuperará el país su producción de energía atómica.

La operadora de la central de Tomari (norte), Hokkaido Electric Power, detendrá el generador del último reactor activo en Japón a las 23.00 hora local (14.00 GMT), en un proceso que podría haber concluido en unas tres horas.

Está previsto que la revisión de la unidad de Tomari dure 71 días, tras los que deberá someterse a las pruebas de resistencia exigidas por el Gobierno ante catástrofes similares a la del 11 de marzo de 2011, cuando un tsunami arrasó el noreste del país.

Coincidiendo con el cierre del reactor en la isla de Hokkaido, diversos grupos antinucleares se manifestaron en el centro de Tokio para celebrar el apagón y expresar, como en ocasiones anteriores, su rechazo a este tipo de energía.

Desde que el tsunami provocara la peor crisis nuclear en 26 años, desde Chernóbil, ninguno de los reactores del archipiélago detenidos por seguridad o para someterse a las revisiones que cada 13 meses estipula la ley han podido ser reactivados.

Para poder garantizar la demanda sin energía nuclear en las grandes ciudades del país, como Tokio, cuya área metropolitana cuenta con más de 30 millones de habitantes, las operadoras eléctricas han potenciado el uso de las plantas térmicas, lo que intensificado el gasto en la importación de crudo y gas licuado.

El aumento de las importaciones, sobre todo por la compra de hidrocarburos, afecta duramente a la balanza comercial japonesa, que en enero de 2012 registró su mayor déficit en los últimos 33 años y amenaza con desestabilizar la economía del país, dependiente en cerca de un 40 por ciento de sus exportaciones.

No obstante, según las estimaciones del Gobierno, será necesario reabrir algunos de los reactores detenidos para poder garantizar el suministro eléctrico estable en las principales ciudades del archipiélago, que antes de la tragedia obtenía cerca del 30 por ciento de la energía nuclear.

En este sentido, el Gabinete del primer ministro, Yoshihiko Noda, escudado por ministros como el de Industria, Yukio Edano, luchan por obtener el respaldo necesario para reabrir los reactores nucleares de la central de Oi, en la provincia de Fukui (centro), los primeros en superar las pruebas de resistencia que acreditan, en teoría, su seguridad.

Japón afrontará “severos cortes eléctricos” de no proceder a la reapertura de las unidades de Oi, aseguraba hace algunas semanas Edano, que estimaba que su reactivación podría añadir hasta 2,36 millones de kilovatios extra a la región, lo que reduciría las posibilidades de cortes eléctricos en la zona este verano.

A pesar de los esfuerzos del Gabinete nipón por demostrar la seguridad de las plantas que superan las pruebas, las regiones y localidades próximas a la central de Oi se oponen a la reactivación de la planta y, en casos como el de Osaka, tercera ciudad del país, han instado incluso a su desmantelamiento.

Esto hace que se haya intensificado el debate sobre la seguridad y la idoneidad de este tipo de energía en Japón, tras una crisis nuclear que ha dejado tras de sí cerca de 80.000 evacuados, ciudades abandonadas en las inmediaciones de la central, desolación y pérdidas millonarias.

Las operadoras han remitido hasta el momento a la Agencia nipona de Seguridad Nuclear 19 resultados positivos de test de resistencia de sus reactores en un intento por dar un primer paso que les permita obtener la luz verde y reiniciar su actividad, aunque, por el momento, Japón afrontará el reto de seguir adelante sin nucleares.

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