Latinoamérica Hoy

La crisis obliga a las venezolanas a esterilizarse

3 de agosto de 2016 – Reuters

La escasez de alimentos en Venezuela, la inflación y el desmoronamiento del sector médico se han convertido en una fuente de angustia tal para la población que un número creciente de mujeres jóvenes están optando por la esterilización antes de enfrentarse a las dificultades de un embarazo y a la crianza de los niños.

Los anticonceptivos tradicionales, como condones o píldoras anticonceptivas, prácticamente han desaparecido de las tiendas, empujando a las mujeres hacia una cirugía irreversible en la mayoría de los casos.

“Tener un hijo ahora significa hacerlo sufrir”, asegura Milagros Martínez mientras espera en un banco del parque para su esterilización en un centro de salud municipal en las inmediaciones de Caracas.

Varias mujeres esperan para ser esterilizadas en un centro de salud de Caracas Reuters.

Varias mujeres esperan para ser esterilizadas en un centro de salud de Caracas
Reuters.

La joven, de 28 años y vecina de las afueras pobres de Caracas, optó por la esterilización después de tener un segundo hijo no planeado porque no podía encontrar las píldoras anticonceptivas. Su vida diaria gira en torno a la búsqueda de alimentos: se levanta en medio de la noche para hacer largas filas a las puertas de los supermercados, muchas veces cargada con su hijo recién nacido, que ha sufrido quemaduras por el sol durante las largas horas de espera.

“Estoy un poco asustado por la esterilización, pero prefiero eso a tener más hijos”, asegura Martínez, quien como docenas de otras mujeres tomó un autobús de los suburbios a las 4 de la madrugada para asistir a un especial “día de la esterilización” en una zona rica de Caracas.

Si bien no hay estadísticas nacionales recientes sobre esterilizaciones, los médicos y trabajadores de la salud afirman que la demanda para el procedimiento es cada vez mayor.

El programa local de salud para las mujeres en el estado de Miranda, que incluye partes de Caracas, cuenta estos días con 40 puntos de esterilización. El pasado año por estas fechas no se llenaba, pero ahora tienen a unas 500 mujeres en lista de espera, según el director del programa, Deliana Torres.

“Antes, las condiciones para acceder a este programa eran que las mujeres tuvieran bajos ingresos y al menos cuatro niños. Ahora tenemos mujeres con uno o dos niños que quieren ser esterilizadas,” ha asegurado.

Por su parte, trabajadores de la salud de una organización nacional de planificación familiar que trabajan en tres hospitales públicos en los estados de Falcón, Táchira y Mérida han destacado que la demanda de esterilizaciones había crecido en los últimos meses.

La tendencia pone de relieve cómo la recesión brutal de la nación más rica en petróleo, está obligando a la gente a tomar decisiones difíciles.

Venezuela es un país de mayoría católica donde el aborto está prohibido a menos que la vida de una mujer está en riesgo. El arzobispo de Mérida, Baltazar Porras, dijo a Reuters que un aumento de las esterilizaciones sería una “barbaridad”.

Pero la crisis de Venezuela ha desencadenado disturbios casi diarios por los alimentos y ha acabado de golpe con la clase media.

Las mujeres embarazadas se ven particularmente afectadas por la crisis ya que, a su lucha por encontrar alimentos, tienen que hacer dar a luz en hospitales hacinados y con bajo nivel de equipamiento. Además, tienen que pasar horas haciendo colas para conseguir pañales, alimentos para bebés y medicinas.

Quería Cinco niños

“Me enteré de estos días de las esterilizaciones gratuitas en la radio. Inmediatamente me duché, me vestí y salí para informarme”, asegura Rosmary Terán, de 32 años, quien tuvo su segundo hijo hace dos meses y también llegó al centro de salud antes del amanecer.

Algunos trabajadores sanitario temen que la situación económica esté presionando a las mujeres a tomar una decisión que pueden lamentar si la crisis se alivia.

“A veces oímos: Mi esposo me dijo que me esterilizada porque otro hijo ahora no sería práctico”, asegura la trabajadora social, Ania Rodríguez del grupo de planificación familiar Plafam.

Rodríguez dice que atiende hasta a cinco mujeres por día que buscan información sobre las esterilizaciones, frente a una o dos por semana de hace un año.

Cuando las mujeres parecen no estar seguros o han sido presionadas para ser esterilizadas, Rodríguez trata de orientarlas hacia los anticonceptivos como dispositivos intrauterinos, que están algo más disponibles y son asequibles que las píldoras anticonceptivas o condones.

Cuando los tienen, las farmacias venden un paquete de tres condones por alrededor de 600 bolívares, 60 centavos estadounidenses al tipo de mercado negro, pero un gran gasto para los que ganan el salario mínimo de unos 33.000 bolívares al mes. En el mercado de reventa de Caracas, esos mismos condones cuestan alrededor de 2.000 bolívares.

“No he podido encontrar las inyecciones (anticonceptivas), la píldora, nada. Es muy caro en el mercado negro, y ahora ni siquiera se puede encontrar estas cosas allí”, denuncia Yecsenis Ginez, de 31 años, quien tiene un hijo y decidió ser esterilizada.

Yo pensaba que iba a tener hasta cinco niños, tenía un montón de nombres en mente… Pero sería una locura quedarme embarazada ahora”.

Aún así, algunas mujeres han tenido que esperar meses para ser esterilizada porque hay espacios limitados en los hospitales dirigidos por el Estado y las clínicas privadas pueden cobrar más de 12 veces el salario mínimo mensual por intervención. Algunos centros de salud son incapaces de proporcionar las esterilizaciones debido a la falta de equipos o especialistas.

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