Alabama

La fidelidad del voto republicano afronta su prueba de fuego en Alabama

Seguidores del mitin final del candidato republicano al Senado Roy Moore, en Midland City (Alabama), el lunes por la noche. JONATHAN BACHMAN. REUTERS

Los votantes del sur conservador deben escoger este martes como senador entre un fanático religioso acusado de abusos o un demócrata que rompería con su agenda

12 de diciembre de 2017 – Birmingham (Alabama) – Agencias.

Los votantes de Alabama se enfrentan este martes al dilema de votar por el juez republicano Roy Moore, un fanático religioso famoso por sus polémicas y acusado de haber acosado sexualmente a adolescentes cuando era un treintañero, o allanar el camino al demócrata Doug Jones, un fiscal conocido en el Estado porque procesó a los miembros del Ku Klux Klan del atentado de la Iglesia baptista de Birmingham, detestado por los evangélicos por su ideario progresista. El elegido ocupará una plaza en el Senado estadounidense crítica para desarrollar la agenda política de la Administración de Donald Trump.

Ese es el gran argumento que esgrimen los republicanos para asegurarse de que sus votantes cumplan el guion esperado pese a lo controvertido de su candidato. Roy Moore, alias La Roca, defiende que la Constitución americana emana de la Biblia y concibe la legalidad y los derechos como una extensión de lo que dictan las sagradas escrituras y su lectura. Por ello, no es que esté en contra del matrimonio gay, sino que considera que la homosexualidad debería estar penada de nuevo, cree que el 11-S tuvo algo que ver con el alejamiento de Dios por parte de los estadounidenses y cuestiona la teoría de la evolución. Su imagen de ultraconservador, sin embargo, sufrió un traspié cuando a primeros de noviembre una investigación de The Washington Post apuntó a que en 1979, cuando el juez tenía 32 años, tuvo contactos sexuales con una chica de 14. Luego vinieron otras acusaciones de mujeres entonces menores.

La sombra de los abusos, que Moore niega, y el hecho de que, por primera vez en muchos años, los demócratas se vean con opciones en uno de los rincones más conservadores de América, han colocado la elección en el centro del interés nacional. La victoria o el fracaso de Moore se leerá en clave nacional, tanto como barómetro para los republicanos en las elecciones legislativas de 2018, como pulso a la adhesión a Trump y medida de fuerza del movimiento espontáneo contra el acoso, que parece haber movido el umbral de tolerancia a la zona del cero en el mundo profesional, pero aún no ha mostrado su poder en las urnas.

Los líderes republicanos en Washington creyeron a las mujeres y le pidieron que se marchara, temiendo el riesgo de un fracaso, pero tras su negativa y el apoyo sin fisuras del presidente acabaron cerrando filas con él, con alguna excepción. Este fin de semana, el senador republicano del mismo Estado Richard C. Shelby dijo que no votará a su compañero de partido, que Alabama “merece algo mejor”, una frase que en la historia reciente de la política americana bien puede ser premonitoria de la victoria de Moore.

El juez tiene, como tenía Trump, los ingredientes necesarios para el fracaso electoral: acusaciones de abuso, un talante incendiario y a los pesos pesados del Partido Republicano en contra. Y, como Trump, esta misma noche puede erigirse en vencedor por encima de todos esos obstáculos. La diferencia, en el caso de La Roca, es que las encuestas sí le mantienen como ganador más probable.

“Hay una parte de sus seguidores que piensan que las acusaciones son totalmente falsas, que las han fabricado los demócratas para destruir a quien ellos ven como un hombre de Dios, un defensor de la fe”, explica Gordon E. Harvey, profesor de Historia de la Universidad Jacksonville, en Alabama. La otra parte, la que cree que los relatos de las mujeres pueden tener algo de cierto, priman el objetivo de garantizarse el poder de los tribunales en manos de jueces conservadores frente a acciones del pasado, así como evitar la llegada de un progresista más a Washington.

“Los políticos conservadores han hecho un buen trabajo a la hora de convencer a los votantes de que los demócratas son asesinos de bebés [por su defensa del derecho al aborto] y que solo quieren destruir la religión, que no es cierto pero ha sido sembrado por los conservadores durante más de cinco décadas, desde la candidatura de Barry Goldwater en el 64”, apunta Harvey.

El lunes por la noche los candidatos apuraban la campaña en los últimos mítines y en las cadenas de televisión local los anuncios electorales apelaban a las ideas más recurrentes de cada bando. Los spots a favor del demócrata del advertían de la inestabilidad y el daño para la economía que podría causar la victoria de Moore, mientras que los del republicano recogían llantos de bebés diciendo que Jones los quería silenciar con su apoyo al aborto.

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