Tennessee

La poderosa voz de la mujer inmigrante

A Juana Villegas la arrestaron por una infracción menor de tránsito cuando tenía ocho meses y tres semanas de embarazo. El policía le dijo que tenía unos segundos para despedirse de sus hijos. De la prisión la llevaron encadenada al hospital, dio a luz prácticamente esposada a la cama y después nadie le decía dónde estaba su bebé.

Juana fue detenida en Nashville, bajo el programa 287g. Por eso no lo pensó dos veces cuando le pidieron que contara su testimonio en una reunión a comienzos de mayo en Knoxville, al este de Tennessee, donde el sheriff local quiere implementar dicho programa.

En la reunión, ante ochenta personas de Knoxville y personas en 22 estados vía teleconferencia, Juana, una vez más, respiró hondo y compartió con todos el tormento que le tocó vivir y que tanto le duele recordar. Ella sabe que es el rostro de las atrocidades que cometen contra los inmigrantes en el sur a través de los programas locales de migración. Sabe que su voz tiene el poder de tocar las almas. “No le deseo a nadie lo que me pasó a mi”, dice Juana.

Pero no fue sólo Juana la que compartió su historia: nueve mujeres inmigrantes de todo Tennessee hicieron lo mismo. Con valor se adentraron en sus memorias y contaron…

Contaron cómo mujeres inmigrantes están perdiendo a sus hijos en los hospitales acusadas de maltrato, contaron cómo niñas estadounidenses, hijas de inmigrantes, están perdiendo a sus madres y padres por deportaciones, contaron cómo están siendo separadas de sus esposos, de sus padres y de sus hijos. Contaron cómo son acosadas sexualmente en sus sitios de trabajo ante la mirada impasible de la policía, contaron cómo son víctimas indefensas de violencia doméstica. Contaron lo que sólo las mujeres inmigrantes pueden contar.

Para la Coalición de los Derechos de los Inmigrantes y refugiados TIRRC, co-organizadora del evento en Knoxville, no resultó difícil encontrar mujeres víctimas de vulneraciones a sus derechos humanos en Tennessee para dar sus testimonios. Porque no se trata de algunos casos aislados. Es claro que la mujer inmigrante está bajo ataque en Estados Unidos y, por su puesto, en Tennessee. El fuego llega desde varios flancos.

La mujer inmigrante tiene que hacerle frente al racismo camuflado que le llueve desde las diversas formas de gobierno en lo local, estatal y federal. En Tennessee la semana pasada se aprobó la HB 1379 por medio de la cual se crearon barreras que impiden a inmigrantes acceder a ciertos beneficios públicos. El mensaje es claro: “No queremos que las madres inmigrantes tengan seguro de salud estatal ni ayuda para la alimentación de sus hijos, aunque estos sean estadounidenses”.

El poder de la mujer latina
A la mujer se le oprime desde la prensa, desde la política pública y desde la retórica electorera. Se cuestiona su moral, su rol. Se ponen en duda sus valores y sus sueños para que la gente acepte y hasta simpatice con leyes y violaciones a los derechos de las mujeres inmigrantes y sus hijos, al fin y al cabo, sólo son un montón de, “Illegal Aliens” que conciben muchos “Anchor Babies”.

Eventos como el de Knoxville recuperan públicamente el valor de la mujer inmigrante, la dignifican y enaltecen, sensibilizando a los que las escuchan.

Conocedores de esto, nace el proyecto “We Belong Together”, una iniciativa nacional de la Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas y el Foro Nacional de las Mujeres Asia Pacífico – Americanas.

We Belong Together, pisa un territorio increíblemente casi inexplorado en Estados Unidos; la migración desde una profunda perspectiva de género, pero no de forma netamente académica, sino como un antídoto para la defensa de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos, haciendo que la mayor cantidad de mujeres inmigrantes cuenten su historias a la mayor cantidad de personas posibles, mostrando cómo las actuales políticas migratorias afectan sus vidas y la de sus familias.

Ojalá actividades como la de Knoxville se repitan a lo largo y ancho del país, donde las mujeres inmigrantes compartan la difícil condición de ser mujeres inmigrantes en los Estados Unidos y haciendo ver a través de sus historias el lado humano de la migración, humanidad que el lenguaje y las políticas migratorias le quieren arrebatar y que hasta ahora, sólo las mujeres inmigrantes tienen el poder de recuperar.

Por: Camilo García / TIRRC

Foto: Juana Villegas contando su experiencia con el 287g en Tennessee. / Archivo.

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