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Las cenizas del volcán chileno llegan a Buenos Aires

25 de Abril de 2015 – Agencias.

Un hombre espera en una parada de autobús cubierta de ceniza en Ensenada (Chile).

Un hombre espera en una parada de autobús cubierta de ceniza en Ensenada (Chile).

Los efectos colaterales de la erupción de un volcán pueden ser tan nocivos como su resplandor. Los indígenas mapuches de Chile ya temían las cenizas hace siglos, «lágrimas de montaña» decían. Es ese manto gris el que oculta el sol, cubre los caminos e irrita los ojos. Cuando un volcán de la magnitud del Calbuco despierta, genera ríos de lava, montañas de humo, rayos y azufre. Pero además desborda ríos, produce temblores, a veces terremotos, tsunamis e incluso flujos de sedimento y agua que se moviliza desde las laderas. Los expertos tratan de analizar todos estos riesgos contrarreloj. Por lo pronto no hay vidas humanas que lamentar. Sólo algunas irritaciones de garganta y ojos. Otra cosa son los daños materiales. Ayer los vecinos de Calbuco y otros pueblos aledaños seguían sin poder volver a casa. No se espera que lo puedan hacer en al menos una semana, ante el riesgo de nuevas erupciones. Sólo ayer se registraron 140 nuevos temblores, pero los expertos descartan la posibilidad de un terremoto. Aunque cabe destacar que son los mismos expertos que veían poco probable que el volcán entrase en erupción.

El director de Defensa Civil del municipio, Pablo Cavalli, explicó que «antes de entrar en la reunión supimos que la nube estaba incrementando su altura, pero no tenemos más novedades». Y añadió: «El volcán está todavía en pleno desarrollo y tiene actividad constante, y no en forma decreciente sino que se mantiene. Eso nos mantiene en estado de alerta y de no bajar los brazos. Tenemos una guardia permanente».

Mientras, en la vecina Patagonia de Argentina, localidades como Villa Angostura o Bariloche seguían sumidas en el caos. Las cenizas cubrían coches y casas. Los vecinos tenían instrucciones para no salir de sus hogares hasta nuevo aviso. Fuera, el personal de emergencia, ataviado con mascarillas e incluso equipo con oxígeno, recorría las calles pala en mano. «No podemos salir de casa, sólo nos dejaron ayer para ir a comprar víveres. Esto va a ser un desastre. Aquí el 70% vive del turismo. Estábamos acostumbrados a la nieve y ahora todo es gris», aseguraba un señor de avanzada edad desde Bariloche. Ayer, la nube de cenizas volcánicas llegó a Buenos Aires, la capa es muy delgada y está a gran altura, a unos 6.000 metros, por lo que se ve como una bruma. Podrían cancelar todos los vuelos durante 48 horas.

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