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Lo que debes saber sobre las sopas instantáneas

De un tiempo para acá, las sopas instantáneas se han vuelto realmente populares. Con el ajetreado ritmo que viven las personas, en sus trabajos, los jóvenes en sus universidades, éstas parecen ser una opción bastante práctica para salir del paso. Sin embargo, hay quienes afirman que son bastante dañinas y pueden comprometer seriamente la salud de sus consumidores. ¿Qué hay de cierto y de falso en esto?

El misterioso sobrecito

“Claro que son una buena alternativa para dar saciedad”, explica la licenciada Lucía Molina, del Departamento de Nutrición de Halitus Instituto Médico, en Argentina. “El mayor problema que presentan estos potajes es que tienen un exceso de sodio”, aclara. Y afirma que se trata de un alimento como cualquier otro, sólo que está deshidratado. Es decir que, al reconstituirse con agua y someterse a la cocción (aunque algunas sólo hay que prepararlas con agua caliente), reestablecen sus características nutricionales y organolépticas (condiciones físicas de la materia que pueden percibir nuestros sentidos como sabor, textura y aroma).

¿Pueden hacer parte de nuestra dieta? “Como dijimos antes, son un buen recurso que brinda la sensación de saciedad. Pero hay que tener en cuenta que si bien algunas no aportan nada de calorías, hay otras que sí. Depende de que sean Light y de que tengan o no agregados de fideos, arroz, pollo o vegetales”.

Sin embargo, mucho se habló acerca de los males que pueden causar, debido a que manifestaron que en su fórmula contienen algunos ingredientes químicos perjudiciales para el organismo. Pero la especialista no está de acuerdo, ya que asegura que se trata de un mito que sólo sirvió para difamarlas. “La mayoría de los comentarios surgieron de estudios en los que se usaban grandes dosis de glutamato monosódico para evaluar sus efectos adversos. En ese momento se conoció como síndrome de restaurante chino (debido a que se decía que en estos lugares se cocinaba con un ingrediente llamado ajinomoto, que contenía este químico). Pero en realidad nunca pudo demostrarse que los efectos adversos fueron provocados por ese aditivo. Con lo cual, finalmente, se desestimó por completo la versión”.

Según Molina, el glutamato monosódico es un agregado muy utilizado en la industria alimentaria como potenciador del sabor y asegura que la FDA (Food and Drugs Administration of EEUU) lo considera un aditivo seguro, porque hay cientos de estudios que avalan su uso. “La dosis considerada peligrosa para la salud es mil veces mayor a la cantidad consumida como aditivo alimentario”.

Entonces, basta de prejuicios. Las sopas instantáneas pueden seguir ocupando un lugar privilegiado en la alacena de nuestra cocina. Pero… ¿Con qué frecuencia convendrá incluirlas en nuestro menú? “Si no hay problemas de salud asociados, como hipertensión, enfermedades renales o cardiopatías, por mencionar algún ejemplo, no hay razón para limitar su consumo. Siempre y cuando se empleen en el marco de una alimentación sana y balanceada“, define claramente la licenciada.

De todas maneras, nos regala una opción para aquellos que tengan prohibido o no están seguros de consumirlas: “Una alternativa muy sana son los caldos caseros. Pueden conservarse unos cuantos días en la heladera y basta con calentarlos en el horno microondas o en una olla, explica. “Tienen menos contenido de sodio y puede realizarse con los ingredientes que se prefiera, colándolos o almacenándolos, según el contenido calórico que se pretende conservar”. / Agencias.

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