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Los británicos votan en unas elecciones sin un claro favorito

7 de Mayo de 2015 – Londres – Celia Maza.

Los británicos están acudiendo hoy a las urnas en una de las campañas electorales más inciertas de las últimas décadas. El «premier», David Cameron, y el líder de la oposición, Ed Miliband, han legado a la cita con un empate técnico en las encuestas, cercano al 34%. Ninguno tiene posibilidades de alcanzar la mayoría absoluta. Sin embargo, debido a las peculiaridades del sistema electoral, los «tories» podrían cosechar un mayor número de escaños. Con todo, el Manual del Gabinete (el país carece de Constitución) establece que el ganador no es aquel que tenga más diputados, sino el que pueda tener garantizado el apoyo de la Cámara de los Comunes.

Se abre así un abanico de posibilidades de pactos postelectorales con los partidos minoritarios, los grandes protagonistas de estos comicios. El liberal demócrata Nick Clegg, que esta legislatura ha gobernado en coalición con los conservadores, se mostró ayer convencido de que su formación volverá a jugar un papel relevante en las negociaciones. Pero, según las encuestas, el partido podría perder más de la mitad de sus 57 escaños.

Un grupo de manifestantes protesta mientras el primer ministro británico, el líder conservador David Cameron, y su mujer Samantha abandonan del colegio electoral de Spelsbury. EFE.

Un grupo de manifestantes protesta mientras el primer ministro británico, el líder conservador David Cameron, y su mujer Samantha abandonan del colegio electoral de Spelsbury. EFE.

Así han votado

Tras quince horas de votación en una jornada laborable, los colegios electorales cerrarán a las 22.00 hora local (21.00 GMT)

Además de las elecciones generales, en muchas localidades de Inglaterra se celebran también comicios locales, con la elección de alcaldes y organismos municipales.

La jornada electoral se vivió sin ningún incidente en sus primeras horas, con los ciudadanos más madrugadores que acudieron a votar antes de incorporarse a sus puestos de trabajo y con los líderes de los principales partidos que cumplieron también a primera hora su cita con las urnas.

El jefe del Gobierno británico y líder del Partido Conservador, David Cameron, de 48 años y que aspira a la reelección, votó en su circunscripción electoral de Witney (Oxfordshire), acompañado de su esposa Samantha.

Cameron, antes de depositar el voto, difundió un vídeo en su cuenta en la red social Twitter en el que animó al electorado a votar a los “tories”.

“Si quiere evitar que Ed Miliband y el SNP (Partido Nacionalista Escocés) lleguen al poder y destruyan nuestra economía, si lo que busca es un Gobierno fuerte y estable para el Reino Unido, y si le gustaría que vuelva a trabajar este próximo viernes, manteniendo nuestro plan económico para el país, es importante que vote al Partido Conservador”, dijo Cameron.

Su principal contrincante en estas reñidas elecciones, el líder del Partido Laborista, Ed Miliband, de 45 años, votó en su circunscripción en Doncaster North, en el norte de Inglaterra, acompañado por su mujer, Justine Thornton.

Miliband también pidió, poco antes, el apoyo para su partido en un mensaje en Twitter: “Hoy es el día en el que pueden votar por un Gobierno laborista que luchará y defenderá a los trabajadores, pueden votar para dar prioridad al sistema sanitario (NHS) y a su familia”.

Nick Clegg, viceprimer ministro y jefe de filas del Partido Liberal Demócrata, de 48 años, votó a media mañana en Sheffield (centro de Inglaterra) acompañado por su esposa, la española Miriam González.

Pero el más madrugador fue Nigel Farage, de 51 años, del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), el primero en acudir a votar en la circunscripción electoral de South Thane (Kent), y lo hizo solo, sin la compañía de su esposa, a diferencia de sus contrincantes.

En Escocia, donde tras el referéndum celebrado en septiembre se espera una gran movilización del electorado nacionalista, la líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP), Nicola Sturgeon, se mostró confiada en que su formación logrará en estas elecciones una influencia sin precedentes en el Parlamento del Reino Unido.

Sturgeon, que no concurre al parlamento británico a diferencia de su predecesor, Alex Salmond -que aspira a un escaño en Londres-, votó en Glasgow, donde aseguró que el futuro político de la región “está en las manos de los votantes”.

También acudió a votar el líder de los laboristas escoceses, Jim Murphy, quien, pese a las encuestas adversas, se mostró confiado en la victoria.

La formación de Gobierno

En las elecciones de 2010, se tardó cinco días en formar Gobierno después de que ninguno de los candidatos lograra la mayoría absoluta. La City estaría ahora preparada para afrontar hasta diez días, con las consecuencias que eso conlleva para la economía. Pero, pasado ese periodo, según fuentes de Canary Wharf, los mercados empezarían a ponerse «muy nerviosos».

Miliband ha dicho públicamente en varias ocasiones que preferiría renunciar a ser primer ministro antes que pactar con los nacionalistas escoceses. A pesar de haber perdido el referéndum de independencia de Escocia en septiembre, el SNP podría obtener ahora la totalidad de los 59 escaños reservados para la región en la Cámara de los Comunes, por lo que podría tener la llave de la gobernabilidad.

Por su parte, Cameron insistió en que su objetivo es lograr una mayoría suficiente para gobernar en solitario. Si bien señaló que, en caso de plantearse posibles alianzas, pondrá por delante «los intereses del país». El «premier» confía en que el electorado le dé finalmente su apoyo y sea reelegido para poder terminar su plan económico.

Cuando conservadores y liberal demócratas formaron gobierno de coalición, el escenario que se encontraron a su llegada al número 10 era desolador. El Estado estaba tomando prestada una libra por cada cuatro que gastaba, una situación que no se había vivido desde la II Guerra Mundial. La deuda ascendía al 76,39% del PIB. Pero los laboristas, que habían gobernado durante trece años, no tenían toda la culpa. La crisis de 2008 había empujado a Reino Unido en la peor recesión desde que existen los registros. Desde el primer momento, el objetivo de Cameron fue claro: eliminar el déficit en 2015 y empezar a reducir la deuda en proporción al PIB al final de su mandato. El ministro del Tesoro, George Osborne, no tardó en implantar de inmediato la era de la austeridad. Nada más ocupar su cartera, anunció un tijeretazo de 83.000 millones de libras, los mayores ajustes en tiempo de paz.

El protagonismo de la economía

La economía ha sido el gran pilar de la legislatura y se ha convertido también en la protagonista indiscutible de la campaña. Cinco años después de su llegada a Downing Street, el déficit sólo se ha reducido a la mitad, pero la economía británica ha crecido más que las de ningún otro país del G-7 y el líder «tory» se enorgullece de haber creado más de dos millones de empleos. El paro ha descendido hasta el 5,6%, el mismo nivel que antes de la crisis. En 2010, la tasa era del 8%.

Sin embargo, el escenario es muy similar al que se vive en España, ya que los llamados «brotes verdes» no se acaban de notar en el bolsillo del ciudadano. Tal y como ha señalado el prestigioso y neutral Instituto de Estudios Fiscales, la media de los ingresos netos de cada hogar británico es casi un 2% más baja de lo que era en 2010. Mientras los ricos se han visto afectados por la subida de impuestos y la eliminación de prestaciones por hijo, aquellos con los ingresos más bajos han sufrido recortes en las ayudas estatales.

Pero donde más se ha notado el gran cambio en la distribución de la riqueza ha sido en lo referente a la edad. Los jubilados son los únicos que han mejorado su nivel de vida durante estos últimos cinco años. Los británicos entre 31 y 59 años han sufrido una caída de alrededor de 11% en sus ingresos. Para los menores de 30, la caída ha sido del 20%.

La deuda alcanza ahora un 80% del PIB. Mientras los conservadores planean reducirla al 72% del PIB en 2020, la oposición laborista quiere dejarla para entonces en un 77%, ya que optan por un ritmo menos acelerado. Éstas podrían ser las cifras que tengan en cuenta hoy los británicos al depositar la papeleta. Los colegios electorales abrirán sus puertas a las siete de la mañana. Los resultados no se conocerán hasta el viernes. Pero, para saber quién formará finalmente Gobierno, habrá que esperar días o, en el peor de los casos, incluso semanas.

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