La nación

Los católicos de EE UU también abandonan a Trump

20 de octubre de 2016 – Nueva York – Agencias.

A Donald Trump le gusta generar crispación entre los votantes. Ha arrasado con todo y con todos. Mujeres, hispanos, afroamericanos, musulmanes, presidentes, aliados de Estados Unidos, socios comerciales y su propio partido han estado bajo el fuego dialéctico del candidato republicano. Una de las comunidades más leales al ideario conservador como son los cristianos también está retirando su apoyo al magnate. Este segmento representa el 22% de la población, con casi 70 millones de católicos por todo el país, y constituye la segunda comunidad religiosa más grande en el país tras los protestantes evangélicos.

El candidato demócrata, Donald Trump, sube al escenario en un mitin en Colorado esta semana Reuters.

El candidato demócrata, Donald Trump, sube al escenario en un mitin en Colorado esta semana
Reuters.

Trump no empezó su campaña en las primarias con buen pie al arremeter contra el Papa, a quien llamó «desgraciado» por cuestionar su fe. Cabe recordar que Francisco criticó la idea de levantar un muro en la frontera con México, tal y como pretende el republicano para frenar la entrada ilegal de inmigrantes. Más tarde, el multimillonario se disculpó a su manera, al echar la culpa a los medios.

Pero a los católicos de EE UU no les bastó. Desde las presidenciales en 1980, en las que ganó el conservador Ronald Reagan, este grupo de votantes siempre ha simpatizado más con los republicanos por sus posturas ante asuntos como el aborto, el uso de anticonceptivos, la investigación con células madre y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Sin embargo, Trump ha cambiado esta tradición política. Según una encuesta realizada por el Instituto de Investigación Religiosa, el 42% de los católicos blancos respaldaría a Trump, mientras el 46% se decantaría por Clinton. Esta pequeña ventaja es, no obstante, más grande de lo que parece, ya que los blancos católicos han sido leales al Partido Republicano desde hace más de treinta años.

A esto se añade que destacados legisladores católicos, como el senador Richard J. Durbin, están haciendo campaña estos últimos días en favor de Hillary Clinton a pesar de las tradicionales tensiones entre los presidentes demócratas y los congresistas católicos de su partido.

Los católicos estadounidenses son tan diversos como lo es el país en sí mismo, al proceder de diferentes naciones. Hay jóvenes liberales, conservadores y muchos hispanos. Estos últimos han preferido históricamente a los políticos demócratas, que han sabido sacar provecho de la cuestión migratoria. Matt Barreto, el fundador de Latino Decisions, una empresa encuestadora contratada por Clinton, reconoce que no tiene precedentes la falta de apoyo de latinos al Partido Republicano. En las elecciones de 2012, el 17% de los hispanos en Estados Unidos desconfiaba de los conservadores. En cambio, ese porcentaje ha aumentado este año al 44%. Entre los votantes latinos, el 58% respalda a Clinton, mientras el 19% apoya a Trump.

A medida que se acercan las elecciones, parece más difícil que Trump se haga con los 270 delegados que le darían las llaves de la Casa Blanca. En las últimas encuestas publicadas ayer por Bloomberg, va nueve puntos por debajo de la ex secretaria de Estado. Los sondeos de la consultora conservadora Rasmussen Reports revelan un empate. Anoche, el magnate tuvo una de sus últimas oportunidades de remontar el vuelo en el tercer y último debate con Clinton. Al cierre de esta edición, aún no había comenzado.

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