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Los despojos olímpicos de Pekín

Tras cuatro años de haber recibido con orgullo los Juegos olímpicos, Pekín parece gozar de las mejoras que se realizaron en infraestructura y transporte, pero también está cargando con el peso económico de grandes estructuras creadas para el evento, que ahora son pobremente utilizadas.

“La exitosa organización de los Juegos no fue sólo espléndida para el deporte chino, (…) excitó la pasión de 1.000 millones de personas por el deporte”, fue citado el año pasado el ministro chino de Deportes, Liu Peng, en los medios estatales, resumiendo el legado de los Juegos para la ciudad.

Pero aún hoy, el Nido de Pájaro y el Cubo de Agua son más conocidos por el constante flujo de turistas curiosos que atraen – unos 4,61 millones de visitantes en 2011 – que como sedes de grandes torneos deportivos.

Aunque el Nido de Pájaro acoge esporádicos partidos de fútbol o competiciones de atletismo, también es donde se celebró el llamado primer rodeo de China, un parque temático de invierno y conciertos. La gestora del estadio estima que a su ritmo actual, llevará tres décadas recuperar los 3.000 millones de yuanes (casi 475 millones de dólares) que costó construirlo.

El vecino Cubo de Agua perdió unos 11 millones de yuanes el año pasado, pese a un subsidio estatal y los ingresos de un parque acuático adyacente construido tras los Juegos para aprovechar su fama.

“El coste de construir las sedes olímpicas fue sustancioso. Pero los organizadores no tuvieron en cuenta de forma global cómo emplear las sedes después de los Juegos, al construir estos edificios o siquiera cuando aspiraban a los Juegos”, indicó Yan Qiang, editor jefe de deportes de NetEase Media Group. / Agencias.

Foto: Estadio Nido de Pájaro. Beijing, China. / Archivo.

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