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Los increíbles hombre araña de bambú de Hong Kong

6 de mayo de 2016 – Agencias.

Balanceándose sobre postes endebles, un trío de andamistas de Hong Kong se aferran a una construcción de bambú.

andamios-en-bambuBromean y maldicen, aparentemente ignorando el hecho de que están encaramados a al menos treinta pisos del pavimento.

Los hombres trabajan en una cubierta de bambú que reviste el rascacielos Western Harbour Centre desde el piso hasta la base de la torre de radio en el techo del edificio. Está construido con largos palos de bambú, amarrados con nylon.

Los trabajadores están claramente acostumbrados a la vertiginosa vista. “Son casi las 11:30. Vamos a almorzar en unos minutos, ¿está bien?”, uno de los hombres grita desde las alturas.

De un lado, el puede ver las aguas de la bahía de Victoria, del otro lado, las montañas con su verde tropical. En medio están los cañones urbanos de vidrio y hierro.

Otros edificios de Hong Kong también cuentan con exoesqueletos de bambú, una evidencia de los proyectos que están por venir. De esta manera es que las torres más altas de la ciudad están siendo construidas y reparadas.

Una técnica de construcción antigua

“Los andamios de bambú son un arte”, dice Chan Siu Fan, dueño de Chan’s Scaffolding Works Ltd. De hecho, es una técnica usada en China hace miles de años.

Muchos países asiáticos todavía usan el antiguo método para escalar los edificios modernos.

El bambú, técnicamente, es el miembro más grande de la familia de las gramíneas. Aquellos que trabajan con los palos huecos de la planta, insisten en que son más livianos, económicos y más flexibles que cualquier otro andamio de metal usado en otras obras de construcción.

“Hay un dicho en chino, ‘preferimos no tener carne para comer, pero debemos tener bambú’”, cuenta Chi-leung, un instructor y experto de la escuela de andamios de bambú, administrada por Consejo de la Industria de la construcción de Hong Kong.

Cabalgando el bambú

Wan observa a varios de sus estudiantes construir un andamio de cuatro pisos. Algunos de ellos trabajan casi boca abajo mientras atan los palos de bambú.
Ya que sus manos necesitan estar libres para atar los nudos y serruchar los palos, el equipo depende de las fuerzas de sus piernas y de sus pies para aferrarse a las estructuras.

“Los estoy haciendo practicar [el trabajo] con sus pies”, dice Wan. “Al principio duele, pero poco a poco se olvidarán (del dolor)”.

Wan hace referencia a esta técnica, que la cual consiste en mantener un tobillo bloqueado alrededor de un palo como si estuvieses “cabalgando en el bambú”.

Uno de los estudiantes es Isaac Lai, quien renunció a su trabajo como reparador de elevadores, atraído por el salario de 700 dólares hongkoneses, unos 90 dólares estadounidenses.

“No me preocupa la falta de trabajo para los andamistas de bambú”, dice.

Los acrobáticos estudiantes como Lai todavía están aprendiendo la técnica, combinado con modernos dispositivos de seguridad como cascos y arneses, que serán eventualmente utilizados en alturas vertiginosas.

Wan dice que su récord de altitud en un andamio es de 80 pisos. “Vi un montón de nubes desde arriba”, comenta.

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