México

Los mexicanos se suman a la guerra mundial contra el plástico

Ofensiva. México, Colombia, Chile y Perú firman pacto para prohibir el plástico de uso único e impulsar el reciclaje. La iniciativa se engloba en la marea de leyes, locales y nacionales, y en la presión de una opinión pública que exige no sólo prohibiciones, sino soluciones creativas

11 de julio de 2019 – Agencias.

La guerra mundial contra el plástico sumó este fin de semana cuatro importantes batallones: México, Colombia, Chile y Perú. Así lo anunciaron sus respectivos presidentes, el colombiano Iván Duque, el chileno Sebastián Piñera, el peruano Martín Vizcarra y el canciller mexicano Marcelo Ebrard, en representación del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La declaración, firmada en Lima al ­cierre de su XIV Cumbre presidencial, reafirma el compromiso de cumplir con la Agenda 2030 de Naciones Unidas y los Objetivos de De­sarrollo Sostenible; uno de cuyos capítulos más urgentes es la necesidad de que se frene en seco el río de plástico que va a parar al mar y que arroja cifras aterradoras. Según la revista Science, cada segundo se arrojan más de 200 kilos de plásticos a ríos y océanos, hasta alcanzar los ocho millones de toneladas al año, suficientes para cubrir 34 veces la superficie de la isla de Manhattan.

Minicontinentes de plástico. Esta ingente cantidad de plástico, que tarda miles de años en degradarse, acaba depositándose en el fondo de los océanos creando alfombras letales para la flora y la fauna. Pero el impacto más visible es el plástico flotante atrapado entre corrientes marinas, creando minicontinentes de plástico o parches de basura. Hay cinco islas gigantescas de basura, como el Gran Parche de Basura del Pacífico, con unos 696 mil 241 kilómetros cuadrados; tan grande que cubriría la superficie de todo el estado de Texas.

Otro dato aún más inquietante lo lanza una organización nada sospechosa de ser ecologista radical: Davos. Durante la última reunión de invierno en la localidad suiza, el Foro Económico Mundial alertó que en 2050 (a la vuelta de la esquina) habrá más plásticos en el mar que peces, un hito vergonzoso para la humanidad.

En ese mismo foro, el primer ministro Shinzo Abe declaró que “en el punto más profundo del Océano Pacífico nos encontramos con algo terrible. Se han encontrado microplásticos en los minúsculos cuerpos de las pulgas marinas”. Si ni ellos han podido escapar de esta nueva epidemia, ¿quién está a salvo?

Generación 3R. Ahora que están en el ojo del huracán las redes sociales por difundir noticias falsas,  como Facebook o Twitter, es justo reconocer el enorme impulso que han generado entre la opinión pública la difusión de imágenes sobre el drama del plástico. La foto viral de una tortuga agonizante, con un popote entre los dos orificios de la nariz, puede que haya hecho más por la prohibición del popote en muchas ciudades del mundo —entre ellas la Ciudad de México—, que años de activismo de partidos y organizaciones ecologistas.

Numerosos portales se están especializando en promover la llamada 3R —Reducción, Reutilización, Reciclaje— y han transformado en un tiempo récord la mentalidad de millones de personas, que a su vez están apostando por partidos y gobiernos que impulsen leyes para combatir el plástico en estos tres frentes.

En mayo pasado, el Congreso de la Ciudad de México aprobó la prohibición de bolsas de plástico de uso único a partir de diciembre de 2020, y a partir del 1 de enero de 2021 se extenderá la prohibición a popotes, tenedores, cuchillos, cucharas, palitos mezcladores y platos, lo que obligará a agudizar el ingenio de numerosos negocios, como tiendas y puestos de tacos, aunque sea por una buena causa.

Un ejemplo exitoso de esta nueva Generación 3R y de que se puede trabajar en sustitutos del plástico es el joven mexicano Roberto Guzmán, quien triunfa desde Vietnam con su empresa Wave, dedicada a la producción de bolsas con un derivado del almidón de yuca, tan resistente como el plástico, pero que no contienen una sola partícula tóxica, por lo que no contamina y se disuelve instantáneamente en agua caliente.

Por lo tanto, soluciones hay, como el anuncio de Holanda de que las futuras ­carreteras serán de plástico reciclado; y a los que se nieguen a entrar en esta guerra por salvar el planeta, bienvenidas sean las multas y las leyes, como las comprometidas por la Alianza Pacífico.

Estaremos atentos para que cumplan sus promesas.

La portada de la revista National Geographic de junio 2018 dio la vuelta al mundo con una impactante imagen, sencilla y al mismo tiempo sobrecogedora. Se trata de una foto tomada por el mexicano Jorge Gambo, a quien le pidieron algo que reflejase la problemática de los mares contaminados por el plástico. El resultado fue una simple bolsa de plástico, cuya punta flota a modo de iceberg y oculta bajo el agua la inmensidad del problema al que nos enfrentamos.

Una obra de arte que no necesita más palabras.

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