Salud

Los niños que comen con sus abuelos están mejor nutridos

El 55 por ciento de los mayores de 66 años es responsable de una de las comidas de sus nietos, según un estudio

1 Junio 12 – – Agencias

Los abuelos no sólo juegan un papel esencial en el cuidado de sus nietos, sino que, además, pueden contribuir a que su alimentación sea más sana y equilibrada. Así se desprende del primer «Estudio sobre la Influencia de los Abuelos en la Alimentación de los Niños». Más de la mitad de los abuelos, 55 por ciento, son los responsables de una de las comidas o cenas de la semana de sus nietos de forma habitual, y el 67 por ciento les prepara la comida y ellos se adaptan a ella.

Para Guiseppe Russolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas y secretario general de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (Fesnad), «los abuelos pueden ser elementos muy importantes a la hora de transmitir educación alimentaria, ya que conservan unos buenos hábitos dietéticos». En concreto, el estudio confirma que la gran mayoría de los mayores sigue una dieta rica en frutas, tres piezas al día, toman cuatro raciones de verduras a la semana y tres de pescado. Y es más: cuando reciben a sus nietos a comer en su casa, el 70 por ciento no varía sus hábitos alimentarios. Un modelo del que sus nietos deberían aprender ya que, el patrón alimentario que siguen dista mucho del ideal. De hecho, el 67 por ciento de los abuelos son conscientes de que los nietos no comen de todo, En concreto, no toman verdura ni pescado mientras que, por el contrario, abusan de la carne y en el postre optan por más lácteos en vez de fruta, pero el 71 por ciento de los abuelos indican que el postre habitual que sirven a sus nietos cuando están en su casa es fruta.

Preocupación

Las cifras de obesidad y sopreso son preocupantes. En concreto, el 34 por ciento de los niños españoles de entre 10 y 12 años presenta sobrepeso, de los que un 8 por ciento es obeso, según el proyecto europeo Energy en el que ha participado la Univerisidad de Zaragoza con 7.125 preadolescentes de siete países.

Entre los motivos que han propiciado esta situación se encuentra, según Russolillo, «el abandono de la comida de cuchara alrededor de la mesa. Por tanto, hay que implicarles en el diseño del menú, dejarles participar en la compra y meterles en la cocina para que adquieran un referente nutricional». Por su parte, el presidente de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (Fesnad), considera que «los hábitos alimentarios que se adquieren en la infancia son los que persisten y luego es más difícil cambiarlos. Toda la familia debe estar involucrada en transmitir al niño conductas saludables, ya que existe una cierta ruptura quizás motivada por la falta de tiempo y dedicación, en el aprendizaje culinario tradicional».

El hecho de comer en familia puede servir, además, de gran ayuda en la educación nutricional de los más pequeños. «El encuentro clásico de la familia reunida en torno a la mesa al menos tres veces a la semana, reduce en un 32 por ciento el riesgo de trastorno alimentario y en un 15 por ciento el riesgo de obesidad en los niños», alerta la doctora Pilar Riobó, jefe asociado de Endocrinología y Nutrición de Capio Fundación Jiménez Díaz y representante de la SEEN en la Federación Española de Sociedades de Nutrición y Dietética. Los padres juegan un papel determinante en la prevención del sobrepeso ya que, según Riobó, «no podemos pretender que a un niño le guste la verdura si sus padres no la comen. Existen frases hechas que no sirven sino para ‘‘demonizar’’ determinados alimentos: si te comes la verdura te doy de postre un helado es un mensaje erróneo, pues se está dando a entender al menor que la verdura es lo malo, mientras que el helado es lo bueno».

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