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Lubitz recibió tratamiento por sus instintos suicidas

30 de Marzo de 2015 – Esther S. Sieteiglesias – Düsseldorf.

Una semana después del siniestro aéreo que acabó con la vida de 150 personas, un tercio de ellas de nacionalidad española, las líneas de la investigación se mantienen centradas en el copiloto de Germanwings, Andreas Lubitz, de 27 años, quien, según anunció ayer la Fiscalía de Düsseldorf, había recibido tratamiento psicoterapéutico durante su formación por «sus tendencias suicidas», aunque descartó que el joven sufriera ninguna «enfermedad física». Estos detalles, matizados por el fiscal alemán, se suman a lo desvelado el viernes por la Fiscalía francesa, que aseguró que Lubitz estrelló deliberadamente el avión que partió desde Barcelona y tenía previsto aterrizar en Dusseldorf, minutos después de sobrevolar Marsella.

LubitzSobre Lubitz se ha escrito mucho desde que el jueves los investigadores galos revelaran el contenido de una de las cajas negras del avión (la segunda, al cierre de esta edición, no se había encontrado), en las que se escucha a Patrick Sondenheimer, comandante del vuelo 4U9525, salir al servicio, después intentar entrar, y pedirle que abriera la puerta de la cabina. Triste, retraído, tímido, deprimido, pero «buen chico, educado y deportista», como le recuerdan los vecinos en ambas casas (tanto en la de residencia de sus padres en Montabaur, como en su piso en un barrio residencial de Dusseldorf). «No dejó ninguna carta de despedida ni nada parecido. No hay una confesión», anunció ayer el fiscal de Dusseldorf, Cristoph Kumpa.

«La Fiscalía y sus investigadores, entre los que hay expertos en homicidios, no podemos ni debemos especular con las motivaciones del copiloto Lubitz. Sólo damos hechos», aseguró Kumpa. «No hay evidencia de que el copiloto dijera a nadie antes que él iba a hacer lo que asumimos que hizo», insistió ayer el fiscal alemán, que reconoce que han interrogado a decenas de compañeros de profesión, familiares y amigos de Lubitz que no han encontrado «indicios serios que expliquen sus motivos» para actuar así.

Lo que sí aportó Kumpa fueron algunos detalles del parte médico del copiloto de Germanwings. «No tenía una enfermedad médica orgánica (por los rumores sobre su desprendimiento de retina)». A lo que después añadió un dato clave en la investigación y para ulteriores indemnizaciones de las familias de las víctimas: «Antes de conseguir su licencia de copiloto, estaba en tratamiento psicoterapéutico. Al preguntarle a ese doctor nos informó de que en ese entonces recibió tratamiento por lo que documentó como ‘‘instintos suicidas’’». El fiscal germano insistió en que sólo fue «entonces». «En la actualidad, y justo antes de coger el último avión, había visitado varias veces a doctores que documentaron que Lubitz no era capaz de trabajar y volar. Pero estos documentos no muestran que tuviera tendencias suicidas o que fuera agresivo contra otras personas».

Lubitz se formó en la escuela de aviación de Lufthansa en Bremen, una de las más prestigiosas del mundo, en el año 2008. Sin embargo, la compañía aérea, de la que depende Germanwings, sí confesó después del siniestro del martes que el copiloto interrumpió su formación durante unos seis meses por «razones de conficialidad», y que después siempre fue considerado apto para volar, «sin ningún tipo de limitación». El fiscal informó de que estos parones son bastante habituales entre los pilotos. ¿Fueron estos meses en los que tuvo tendencias suicidas u ocurrió antes de acudir a la escuela de pilotos, el gran sueño de su vida?

Desde Alemania los investigadores y miembros destacados de las asociaciones de pilotos germanos volvieron a pedir «prudencia» a la Prensa. Ayer, el propio Kumpa aprovechó la hora anterior a la emisión del comunicado para regañar a la treintena de medios nacionales e internacionales que aguardábamos a sus declaraciones. «Un periodista llamó el domingo a mi padre. ¿Qué va a aportar mi padre a la investigación?», comentó. Preguntado sobre el desprendimiento de retina del copiloto avanzado por el diario «Bild», insistió en que «no tenía ninguna enfermedad médica orgánica. No hay informes sobre eso». Una fuente cercana a la investigación aseguró a este periódico que le hubiera sido imposible ocultar algo así a una compañía aérea, por lo que se trataría simplemente de elucubraciones. Como ya adelantó este periódico, el Hospital Clínico Universitario de Düsseldorf confirmó que Lubitz era su paciente y que todo su historial médico fue entregado en el día de ayer a los investigadores de la Fiscalía de la ciudad.

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