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Lula sabía de los sobornos en el Congreso de Brasil

La defensa del exparlamentario Roberto Jefferson, quien en 2005 denunció una supuesta red de sobornos en el Congreso brasileño, afirmó ante el Tribunal Supremo que el entonces presidente del país, Luiz Inácio Lula da Silva, “sabía de todo” el asunto.

“No se puede decir que el presidente era un tonto, un ignorante, que pasaba todo eso frente a sus propias barbas y que él no sabía de nada”, dijo el abogado Luiz Francisco Correa sobre el caso, por el que son juzgados 38 políticos y empresarios vinculados al Gobierno de Lula (2003-2011), quien no figura entre los acusados.

“No sólo sabía, sino que además ordenó desencadenar todo esto”, sostuvo Correa.

Los hechos
En junio de 2005, Jefferson denunció a través de la prensa que el Partido de los Trabajadores (PT) había tejido una red de recaudación ilegal de dinero, mediante la cual había financiado campañas de otras formaciones políticas y también había sobornado diputados para que votaran en favor de proyectos que proponía el Gobierno de Lula.

Correa repitió el relato hecho entonces por Jefferson, quien en su época aseguró que había informado al propio Lula sobre el asunto, que este se dijo “sorprendido” con el caso, que lloró y prometió que el asunto sería investigado.

La averiguación acabó en nada y, como los sobornos continuaban, Jefferson decidió denunciar el caso y acabó denunciado, por haber recibido dinero del PT para financiar campañas del Partido Laborista Brasileño (PTB), que preside desde hace más de una década.

Según Correa, el mayor indicio de la participación directa de Lula en toda la trama pasa por el Banco de Minas Gerais (BMG), una institución privada que en 2005 otorgó préstamos al PT, al parecer sin las debidas garantías, aunque el partido de Lula los canceló.

En su relato, el abogado sostuvo que el propio Lula firmó en la época un decreto, mediante el cual autorizaba al BMG a conceder créditos a pensionistas de la seguridad social, cuyas cuotas se cobraban directamente de las mensualidades que recibían.

Hasta ese momento, esas operaciones sólo eran permitidas en la banca pública y el Gobierno “envió millones de cartas a los pensionados” comunicando que el BMG también sería autorizado, lo que llevó a muchos a mudarse a ese banco, afirmó el abogado.

“Enseguida que el BMG entró en el mercado, el PT obtuvo los préstamos con ese banco”, denunció el abogado de Jefferson, quien sostuvo que “es evidente la relación entre esos actos”.

Correa recordó que, hace más de dos años, la defensa de Jefferson quiso incluir a Lula en la llamada “Acción Penal 470”, referida a los casos de supuesta corrupción que ahora se juzgan, pero dijo que la Procuraduría General, que actúa como acusadora en el proceso, se negó.

Jefferson busca probar su inocencia
Sobre la situación de Jefferson, acusado de lavado de dinero y de corrupción pasiva, el abogado aseguró que es “plenamente inocente” y, como han hecho hasta ahora todos los defensores, declaró que “no hay en el proceso un sólo elemento probatorio” en su contra.

Así como pidió la absolución de Jefferson, el abogado solicitó además a la corte que “adopte las medidas que caben contra el expresidente Lula, que no se portó como un tonto, pero sí como un omiso que traicionó la confianza del pueblo que lo eligió”. / Efe.

Foto: El ex parlamentario Roberto Jefferson. / Efe.

 

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