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Muerte súbita en el estadio

El fallecimiento de Piermario Morosini, futbolista italiano del Livorno, con tan solo 25 años, ha sacudido el mundo del fútbol y del deporte de élite. La pregunta, en estos casos, es ineludible: ¿podía haberse evitado?

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+++Según el doctor Pedro Manonelles, Coordinador del Registro nacional de muerte accidental y súbita en deportistas de la Federación Española de Medicina del Deporte, para la muerte súbita las causas son varias, “pero las que mayor frecuencia presentan son tres: la displasia arritmogénica ventricular, la miocardía hipertrófica y anomalías coronarias congénitas”.

+++El doctor Luis Serratosa, miembro de la Sociedad Española de Cardiología y médico del primer equipo de los servicios médicos Sanitas del Real Madrid C.F., comenta que “muchas enfermedades de este tipo son indetectables”.

+++El doctor Serratosa considera que, en los estadios, “a partir de determinado nivel, tiene que haber un mínimo exigible: un médico, un enfermero, dos técnicos con una ambulancia y los medios necesarios para atender un evento de este tipo”.

Cuando uno va a la cancha de fútbol espera ver espectáculo, goles, a veces con polémica, y divertirse. Lo que nunca prevé es que un futbolista vaya a desplomarse sobre el campo. El centrocampista del Livorno Piermario Morosini acompaña así al español Antonio Puerta, al húngaro Miklós Fehér o el camerunés Marc-Vivien Foé, en la triste lista de jugadores muertos en pleno campo en los últimos años.

MUERTE SÚBITA

Estos episodios mortales se conocen como muerte súbita. Las causas son varias, como explica el doctor Pedro Manonelles, Coordinador del Registro nacional de muerte accidental y súbita en deportistas de la Federación Española de Medicina del Deporte:.

“Las causas son varias, pero las que mayor frecuencia presentan son tres: la displasia arritmogénica ventricular, la miocardía hipertrófica y anomalías coronarias congénitas”.

La miocardia hipertrófica fue la causante de la muerte del jugador camerunés Foé el 26 de junio de 2003. Esta patología, en palabras del propio doctor Manonelles, “es una desestructuración del músculo cardíaco que provoca una hipertrofia, que crea un medio para que se produzcan arritmias letales”.

El problema que tienen estas patologías es su dificultad a la hora del diagnóstico. El doctor Luis Serratosa, miembro de la Sociedad Española de Cardiología y médico del primer equipo de los servicios médicos Sanitas del Real Madrid C.F., coincide con el doctor Manonelles en este extremo: “Muchas enfermedades de este tipo son indetectables. Aquí teníamos a Rubén de la Red, desde que era pequeño, en la cantera, pero esas cosas aparecen de improviso”.

PROBLEMAS CON EL DIAGNÓSTICO Y LA PREVENCIÓN

El doctor Serratosa incide en la importancia de tres pilares para el diagnóstico correcto: la historia clínica, una exploración física dirigida y un electrocardiograma basal que, según él, bastarían para detectar la mayoría de estos problemas.

No obstante, muchos de estos signos aparecen tarde o, cuando lo hacen, son de manera fatal. El doctor Manonelles lo explica: “una anomalía congénita es prácticamente indetectable porque no produce sintomatología y, en muchas ocasiones, la primera manifestación de la enfermedad es un episodio de muerte súbita”.

Según el experto otras, como la miocardia hipertrófica, tiene un origen dudoso, y sólo se puede detectar cuando ya se ha expresado, cuando ya existe. Así, la prevención de este tipo de patologías es tan importante como difícil para el personal médico de los clubes.

Casos como el de Miklós Fehér, centrocampista húngaro del Benfica de Portugal, fallecido con 24 años en 2004, son mucho más difíciles de prevenir y detectar. El magiar murió a causa de un tromboembolismo pulmonar, enfermedad que, para el doctor Manonelles, “abre muchísimo el espectro del diagnóstico. Puede ser una patología cardíaca o no. La realidad es que la prevención de la muerte súbita en deportistas jóvenes no es nada fácil”.

EN LA CANCHA

Cuando el diagnóstico falla y se produce el episodio crítico, los medios a pie de campo son la primera y más importante herramienta con la que cuenta el personal médico para recuperar al deportista.

El doctor Serratosa, con experiencia en los banquillos de Europa, considera que, en general, los médicos del deporte están capacitados para realizar estas tareas, pero no obstante, considera que “a partir de determinado nivel, tiene que haber un mínimo exigible: un médico, un enfermero, dos técnicos con una ambulancia y los medios necesarios para atender un evento de este tipo”.

“Una UVI móvil con el personal que lo hace todos los días en la calle es suficiente. Nosotros tenemos que tener la formación, pero no es lo mismo que lo hagas una vez en tu vida que alguien que lo está haciendo cada dos o tres días”, recalca Luis Serratosa.

No obstante, no todos los clubes están preparados para adoptar medidas de este tipo. El doctor José Nebot, Presidente de la Asociación española de médicos de clubes de fútbol, reconoce que “el fútbol no tiene tanto dinero como parece, y los clubes no van a contratar a un intensivista por los 600 euros que cobra en una guardia, cuando a veces ni pagan a sus propios médicos y fisioterapeutas”.

En el caso de Italia, la Sociedad Europea de Cardiología, a través de un estudio realizado en los campos de fútbol, detectó que la totalidad de los campos visitados contaba con desfibrilador y personal cualificado para realizar los ejercicios de reanimación cardiopulmonar básicos.

Así se dió en el caso de Morosini, que fue atendido por personal médico dotado de un desfibrilador semiautomático. El problema llegó cuando no pudo ser trasladado rápidamente al Hospital de Pescara, donde llegó ya muerto, dado que, un coche de vigilancia urbana bloqueaba el paso de la ambulancia al estadio.

El doctor Vincenzo Salini, responsable médico del Pescara Calcio, equipo al que se enfrentaba el volante italiano, confirma que “los procedimientos seguidos fueron correctos tanto en términos de calidad como de tiempo”. Porque a veces, aunque todo salga bien y la coordinación sea perfecta, nada se puede hacer, como resume el propio doctor Salini: “Por desgracia, fue simplemente una triste suerte”.

El Coordinador nacional del Registro nacional de muerte accidental y muerte súbita en deportistas, el doctor Manonelles, llama a la calma porque “aunque las imágenes en televisión sean llamativas y estos casos siempre aparezcan reflejados, la incidencia no es tanta como parece”.

Por Jesús Gil Molina.

EFE-REPORTAJES.

4 Comments

4 Comments

  1. Yarboclos

    18/04/2012 at 7:23 pm

    Muy buen reportaje.

  2. Santiago

    18/04/2012 at 11:14 pm

    Tema interesante y actual que exigía un buen equilibrio entre la información general y la precisión en el enfoque médico. Espero que llame la atención suficiente para que se tomen medidas que eviten desgracias que nunca debieron serlo.

  3. Santiago

    18/04/2012 at 11:15 pm

    Ojalá llame la atención suficiente para que se tomen medidas que eviten desgracias que nunca debieron serlo.

  4. Santiago

    18/04/2012 at 11:16 pm

    Buen equilibrio entre la información general y la precisión en el enfoque médico.

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